Ética del consumo


El tema de hoy tiene estrecha relación con el problema de la erradicación de la pobreza. En estos momentos se reúnen en Nueva York la mayor parte de los mandatarios del mudo, para impulsar los Objetivos del Milenio que se comprometiron allí mismo en el 2000, convocados por Naciones Unidas con la intención de erradicar la pobreza del planeta en el año 2015.

La crisis económica que padecemos actualmente no puede ser un obstáculo, sino un acicate para conseguirlo. El Gobierno español está muy comprometido en el tema. El pasado año hubo una cumbre en Madrid a este propósíto y el Gobierno de R. Zapatero aportó 500.000 Euros a esta causa. Hoy está en Nueva York con el que fuera su ministro de Trabajo, Jesús Caldera, muy sensible al problema, al que se le ha asignado unaa ponencia. El mismo presidente también tiene asignada otra hoy mismo.

Decia al principio que la ética del consumo, tema que tratamos nosotros hoy aquí, está en estrecha relación con la injusta pobreza en gran parte del planeta. También el consumo en los países ricos está muy relacionado con el perfil ciudadano de cada uno de nosotros como vamos a ver. España es el tercer país que más aporta a esta noble causa.

Se ha dicho que el siglo XXI debería ser el siglo de la ciudadanía en el sentido de exigir que seamos todos señores de nosotros mismos. Me explico, hay una dimensión de la ciudadanía que es fundamental, la ciudadanía económica, aunque la economía no la hacemos nosotros sino que nos la dan hecha. Pues bien, siempre que esto ocurre no somos nuestros propios señores, porque somos siervos y vasallos de esa economía que "se nos hace".

Dentro de la dimensión económica, dicen los expertos, existe un ciclo formado por la producción, el intercambio y el consumo. Las cosas primero se producen, después se intercambian y finalmente se consumen. Los econmistas suelen decir que las grandes preguntas de la economía son: qué se produce, para quién se produce y quién dice lo que se produce.

Pero hay otras cuestiones muy importantes en el terreno de la economía, por ejemplo, qué se consume, quién lo consume y quién decide lo que hay que consumir. Es decir, que las preguntas de la economía sobre la producción se pueden trasladar al consumo. Por tanto, para que las personas podamos ser ciudadanos económicos, tenemos que ser también ciudadanos del consumo.

Tenemos que ser nosotros los que decidamos lo que se produce, porque el empresario produce lo que nosotros consumimos, de modo que si se consumen masivamente una serie de cosas éstas se acaban produciendo. Por tanto, si queremos ser protagonistas de nuestra propia vida, tenemos que acabar siendo protagonistas de la producción. Desde el consumo de una serie de cosas se producirá lo que nosotros consumamos y, entonces seremos nosotros nuestros propios dueños.

La era del consumo
¿Por qué "era del consumo" el siglo XXI? Porque en él ha aumentado rapidísimamente el consumo y no por consumir bienes básicos y necesarios, sino bienes superfluos. Es lo que se ha dado en llamar "sociedad consumista", una sociedad que legitima la política, en el sentido de que si un políticc en campaña electoral promete bajar el nivel del consumo, no le vota nadie. Legitima de la misma manera la economía si se anuncia el crecimiento económico, porque esto suscita siempre entusiasmo entre los ciudadanos.

Por eso están tan mal vistas las medidas austeras impuestas por R. Zapatero para salir de la crisis, que el neoliberalismo económico salvaje ha producido y seguirá produciendo, si no cambiamos nuestras actitudes consumistas irresponsables. Hasta la ecología se rebela contra esta sed de consumo descontrolado. Y los que también se rebelan, con toda razón, son los pueblos empobrecidos, porque con lo que malgastamos aquí y en todos los países ricos, insolidariamente, tienen ellos para vivir con dignidad.
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