Marx y la Biblia

El Blog de Francisco Margallo
26 ago 2014 - 17:08

5. Fe y Dialéctica. La fe en la Biblia

(Cont., viene del día 20)

Ya hemos visto que la caracterización esencial de Yahvé, lo que le distingue de los otros dioses, es el sentido ilimitado de justicia que le hace intervenir en la historia humana para suprimir las opresiones, su espíritu es ése. Y va al fondo de la revelación veterotestamentaria..."Yahvé será espíritu de justicia para los que presiden el mispât (Is 28, 5-6).

Es lo que había dicho en Is 1, 26: "Volveré a hacer que tus jueces sean como antaño y los concejales como al principio; entonces te llamaré ciudad de la justicia, urbe fiel; pero en 28, 5-6 escatológicamente se atribuye eso a que tendrán espíritu de Yahavé, con lo que se nos da una pauta para entender el espíritu de Yahvé cualitativamente, como sin duda lo entendía el yahvista en Núm 11, 17. 25. 29: era el mismo espíritu que estaba en Moisés.

Pero tambien Miqueas lo entendió como caracterización, como manera distintiva de ser y de actuar:

Yo en cambio estoy lleno de fuerza del espíritu de

Yhavé, de justicia (mispât) y fortaleza

para denuncirle a Jacob su transgresión

y a Israel su pecado:

Escuchad, pues, jefes de Jacob, magnates de

Israel, que abomináis la justicia y torcéis

la rectitud; se construye con sangre a Sión

y a Jerusalén con injusticia.

(Miq 3, 8-10)

Dentro del v. 8 el paralelismo sinonímico entre espíritu de Yahvé y justicia no deja lugar a dudas. Y se confirma cuando vemos en v. 9-10 para denunciar qué clase de transgresiones necesitó Miqueas el espíritu de Yahvé. Según Weiser, el mispât del versículo 8 significa "un claro sentido de derecho y de justicia"; y bien, eso es tener el espíritu de Yahvé.

No necesitamos negar ni poner en duda la sustancialidad u onticidad del Espíritu Santo, para afirmar que no es en eso lo que a la Biblia le importa, sino la caracterización cualitativa, un poco en el sentido con que hoy hablamos del espíritu de Teilhar de Chardin o afirmamos que determinada cuestión es o no según el espíritu de Juan XXIII.

Los textos veterotestamentarios que mencionan el conferimiento carismático, del espíritu de Yahvé a un hombre o un grupo de hombres, son relativamente pocos. No nos interesan aquí los pasajes en que Yahvé infunde su espíritu como mero soplo de vida, como en Gén 6, 3; claramente se trata de otra cosa.

Téngase presente Is 11, 1-9 : sobre el descendiente de David "se posará el espíritu de Yahvé" (v. 2), y el descendiente de David "defenderá a los pobres con justicia y con rectitud a los indigentes; herirá al violento con la vara de su boca y matará al injusto con el aliento de sus labios; la justicia será cinturón de sus lomos y la bondad ceñidor de sus caderas" (v. 4-5). Es exactamente la misma caracterización del espíritu de Yahvé que hemos visto en Núm 11, en Is 28 y en Miq 3.

En Is 32, 15s. la infusión "del espíritu de lo alto" significa sin lugar a dudas el conferimiento del espíritu de Yahvé que se predice en JI 3, 1s y en Ez 36, 26 y que se cumple según Lc en Hech 2, 4 y 4, 31 con el resultado, intencionalmente repetido, que se nos describe en Hech 2, 44-45 y en 4, 32. Veamos cómo lo describe Is 32, 15-17:

Cuando se derrame sobre nosotros el espíritu de lo

alto, el desierto será un vergel y el vergel

parecerá bosque: en el desierto morará la

justicia (mispât) y en el vergel habitara el

derecho, la obra de la justicia será la paz,

efecto de la justicia la seguridad y confianza

para siempre.

Mayor explicitud no se puede pedir. El espíritu de Yahvé es espíritu de justicia interhumana; justicia definitiva, total. Lucas la describe así: "La multitud de los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma, y nadie llamaba propio algo de lo que tenía, sino que todas las cosas las tenían en común (Hech 4, 32).

Como esta descripción es repetición sustancial de Hech 2, 44-45, se ve que a Lucas le importaba mucho hacer constar cual era el efecto de la venida del Espíritu Santo; por eso lo pone a continuación inmediata de 4, 31, pues en Hech 2 había tenido que intercalar el discurso pentecostal de Pedro y no había quedado suficientemente de relieve la conexión entre 2, 4 y 2, 44-45.

Que Lucas ve la entrega ilimitada del hombre a sus prójimos como efecto distintivo del conferimiento del Espíritu, podemos apreciarlo en Hech 10, 38: "Cómo Dios lo ungió con Espíritu Santo y poder y él pasó haciendo el bien"; aquí se refiere sin duda a la cita que en Lc 4, 18 hiciera de Is 61, 1, donde Tritoisaías nos ofrece un testimonio tan inequívoco como el de Miqueas y el de Is (28; 11; 32) sobre el hecho de que la Biblia entiende el espíritu de Yahvé como una manera de ser y de actuar,como carectización cualitativa, más que como hipóstasis o entidad o persona, por legítimo que lógicamente sea deducir la afirmación de de estas categorías ontológicas. Dice así Tritoisaías:

El espíritu del Señor Yahvé está sobre mí,

pues Yahvé me ha ungiso para anunciar la buena

noticia a los pobres,me ha enviado a vendar

los corazones rotos, a proclamar la libertad de

los cautivos y la liberación de los prisioneros.

(Is 61,1)

---Ver:José P. Miranda, Marx y la Biblia. Crítica a

la filosfía de la opresión

PD. PD. Quiero decir a los lectores que en este libro que seguimos, se habla poco de Marx, se le menciona al principio y alguna otra vez; se le compara a los profetas del antiguo testamento, pero lo que trata el libro fundamentalmente es de la exégesis bíblica y, en ella resalta la justicia social para que todos los ciudadanos del mundo vivan con la misma dignidad. Esa es la voluntad del Dios Bíblico y el evangelio de Cristo. Decir tambien que la traducción de este libro al español está muy mal hecha.

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