Marx y la Biblia



5. Fe y Dialéctica. La fe en la Biblia

(Cont., viene del día 27 agosto)

Tanto el conjunto de textos vistos en días anteriores como cada texto en particular hacen insoslayable esta conclusión: por espíritu de Yahvé entiende la Biblia espíritu de justicia, espíritu de amor a los necesitados y afligidos. Digo la Biblia: tanto en el nuevo como en el antiguo testamento

Como testimonio de ininterrumpida continuidad entre el antiguo y el nuevo lease Sal 17: el v.37 afirma del mesías que "Dios lo confeccionó potente en espíritu santo", y por eso, según el v. 32 "en sus días ya no habrá injusticia en medio de ellos", sino(v.3.15.19.23.27.29)abundancia de justicia y de compasión(éleos).

También intertestamental Test. XII Patr.: Sim 4, 4 "Pero José era hombre bueno, y teniendo el espíritu de Dios en sí mismo, compadecido y misericordioso no me guardó rencor sino que me amó como a los otros hermanos". La significación cualitativa, con prescindencia de cualquier problemática ontológica, resulta patente. Que esta intelección del espíritu de Yahvé no se interrumpió nunca, constátese también en Qumran(1 QH 16, 10-11:

El alma de tu servidor ha detestado toda obra de
injusticia, he conocido que el hombre no es justo
fuera de tí, he aplacado tu faz por el espíritu
que ha puesto(en mí).

Lo mismo puede verse en 1 QH 4, 31. Pero la vinculación entre antiguo y nuevo testamento es directa, como puede
verse por la relación arriba estudiada entre Lucas y Tritoisaías, y muy especialmente por la relación entre
Mateo Deuteroisaías, digna de todo estudio en Mt 12, sin peder de vista Mt 8, 17.

Ya veíamos que la krisis de Mt 12, 18. 20(donde está citado casi entero el primer canto de Deuteroisaías sobre el servidor) es la justicia en favor de todos los desvalidos y menesterosos y que en ella pone Mateo el acento con todo el vigor.

Bultman ya reparó en Mt 8, 17 contiene una verdadera y propia interpretación de la misión del salvador deuteroisaiano, que contradice a la idea habitual, basada en expiación, que nos hemos formado sobre el cuarto canto(Is 52, 13-53.12); y Ellen Flessmann-van Leer ha mostrado cuán dudoso e improbable es el sentido expiatorio que ahí nos hemos acostumbrado a leer.

En todo caso, Mateo ha leído y entendido los cuatro cantos como una obra conjunta y con razón interpreta el cuarto a la luz del primero: la misión del servidor en krisis, vale decir justicia para todos los que sufren; por eso en Mt 8, 17 no se trata de que Jesús tome sobre sí nuestras dolencias, sino de que las suprima de la faz de la tierra.

Lo que merece mayor atención es que el hecho de que Mt 12 deliberadamente atribuye esa obra de Cristo a la circunstancia de que Dios "pone su espíritu sobre él" (Mt 12, 18): por eso añade inmediatamente "y anunciará la justicia a las naciones"(ibid).

Y la polémica que a continuación introduce Mt 12, 22-30, el evangelista la hace versar precisa y únicamente sobre si las obras de Cristo son eficacia del espíritu de Dios o no(véase 12, 28 donde modifica a Q para hacer que diga "en el espíritu de Dios arrojo a los demonios", cuando Q decía "en el dedo de Dios arrojo a los demonios" (Lc 11, 20)

Ambas menciones del espíritu de Dios(Mt 12, 18.28) son añadidas redaccionalmente por Mateo; con lo cual hace que la polémica de Mc 3, 22-27(asumida en Mt 12, 24-26) que no mencionaba al espíritu de Dios para nada, desemboque con perfecta coherencia en el asunto del pecado contra el Espíritu Santo Mc 3, 28-30(asumida y ampliada en Mt 12, 31-37.

Con la introducción del espíritu de Dios en Mt 12, 18. 28 logra que tenga perfecto sentido la tesis de Marcos de que el pecado contra el Espíritu Santo consiste en atriabuir las obras de Cristo al "espíritu impuro"(Mc 3, 30)y no al Espíritu de Dios.

---Ver: José P. Miranda, Marx y la Biblia. Crítica a
la filosofía de la opresión.
Ediciones Sígueme 1975

PD. Quiero decir a los lectores que en este libro que seguimos, se habla poco de Marx, se le menciona al principio y alguna otra vez; se le compara a los profetas del antiguo testamento, pero de lo que tratamos más bien es de la exégesis bíblica y, en ella resalta la justicia social para que todos los ciudadanos del mundo vivan con la misma dignidad. Esa es la voluntad del Dios Bíblico y el evangelio de Cristo. Decir tambien que la traducción de este libro al español está muy mal hecha.
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