Marx y la Biblia



2. Dialéctica de la fe

Como bien sintió Althaus en Rom 6, 4 "el final del versículo es sorprendente. Lo primero que uno espera es que Pablo continúe: como Cristo fue resucitado, así nosotros seremos resucitados para una vida nueva, o: así nosotros seremos resucitados(el último día")

De hecho, cuando Pablo usa el primer miembro de comparación la resurrección de Cristo, el segundo miembro es generalmente nuestra resurrección(2 Cor 4, 14); Rom 8, 11).

En cambio en Rom 6, 4, como también sintió Michel, el pensamiento se desvía de la consecuencia: que como Cristo será resucitado el hombre". Asimismo Lyonnet: se esperaría ahora : "seremos resucitados".

De ninguna manera basta con decir que se trata de una "aplicación moral", como resuelve Lyonnet fácilmente; excpto en el sentido en que la total revolución moral de la humanidad es el centro y el tema único de la carta a los romanos; pues la novedad de vida es el tema de Rom 8, capítulo que nadie calificará de simple aplicación moral.

Aquí estamos en el núcleo mismo de la dialéctica del evangelio, de la dialéctica de la fe. Pero antes de adentrarnos en él reconectemos con Rom 5, 2, que nos obliga a hacer esta larga, pero imprescindible aclaración sobre el significado bíblico de la gloria de Dios.

La sorpresa de Rom 6, 4 es que anticipa para el presente la novedad de vida que nuestra teología occidental aguardaría para el día en que tranquilamente llegue la resurrección de los muertos. De manera semejante, Rom 5, 5 hace estribar la infalibidad de la esperanza en el hecho presente y actual del amor al prójimo.

Pero independientemente y más allá de eso, el problema que la exégesis ha estado soslayando constantemente es que la gloria por un lado parece futura (Rom 5, 2; 1 Cor 15, 43; Ron 8, 17.18.21)y por otro es indudable que ya llegó(Rom 6, 4; 8,30).

Sobre Rom 8, 30 dice Michel: "Llama la atención el aoristoedóxasen en lugar de un futuro doxásei, que es el que propiamente se esperaría. Las soluciones que generalmente se proponen equivale a afirmar que Pablo mira la gloria como si ya fuese presente; pero con el mismo derecho podrían otros sostener que en los demás pasajes la mira como si fuese futura, y entonces la exégesis pierde toda seriedad arrogándose el decidir cuándo Pablo habla en serio y cuándo se entusiasma.

El asunto es demasiado serio como para despacharlo de un plumazo diciendo que a Pablo le es lícito estar tan seguro del último acto, la glorificación, que puede hablar de él a guisa de algo sucedido, en la forma temporal del pasado. También la justicia por un lado es presente(Rom 5, 1.9.17; 8, 10.30...y por otro futura (Rom 2, 13; 5, 19; Gál 5, 5).

Asímismo, la vida es futura (Rom 1, 17; 2, 7; 5, 17...Igualmente la salvación es futura (Rom 5, 9. 10; 10, 9.13, Flp 1, 19)
y presente(1 Cor 1, 18; 2 Cor 2, 15; Ef 2, 5. 8)...

Cuando encontramos esa misma aparente bipolaridad en la "gloria", no podemos resolverla por recurso a una anticipación emocional paulina de la gloria, como si no se tratara de un problema que embiste todo el mensaje de Pablo Ni entusiasmos ni mitologías resuelven nada para una exégesis que quiera tomar a Pablo en serio.

Ver: José P. Miranda, Marx y la Biblia. Crítica a
la filosfía de la opresión


PD. Quiero decir a los lectores que en este libro que seguimos, se habla poco de Marx, se le menciona al principio y alguna otra vez; se le compara a los profetas del antiguo testamento, pero de lo que tratamos más bien es de la exégesis bíblica y, en ella resalta la justicia social para que todos los ciudadanos del mundo vivan con la misma dignidad. Esa es la voluntad del Dios Bíblico y el evangelio de Cristo. Decir tambien que la traducción de este libro al español está muy mal hecha.
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