La alegría del Evangelio

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Papa Francisco

El anuncio del Evangelio en el mundo actual
Capítulo Tercero

El Anuncio del Evangelio

(Cont., viene del día

158. Ya decía Pablo VI que los fieles esperan mucho de esta predicación y sacan fruto de ella con tal que sea sencilla, clara, directa, acomodada". La sencillez tiene que ver con el lenguaje utilizado. Debe ser un lenguaje que comprenden los destinatarios para no correr el riesgo de hablar al vacío.


Frecuentemente sucede que los predicadores usan una palabras que aprendieron en sus estudios y en deterninados
ambientes, pero que no son parte del lenguaje común de las
personas que los escuchan. Hay palabras propias de la teología o de la catequesis, cuyo sentido no es comprensible para la mayor parte de los cristianos. El mayor riesgo para un predicador es acostumbrarse a su propio lenguaje y pensar que todos los demás lo usan y lo
comprenden espontáneamente.

Si uno quiere adaptarse al lenguaje de los demás para poder llegar a ellos con la Palabra, tiene que escuchar
mucho, necesita compartir su vida de la gente y prestarle
una gustosa atención. La sencillez y la claridad son dos cosas diferentes. El lenguje puede ser muy sencillo, pero la prédica poco clara. Se puede volver incomprensible por el desorden, por su falta de lógica, o porque trata varios temas al mismo tiempo.

Por lo tanto, otra tarea necesaria es procurar que la predicación tenga unidad temática, un orden claro y una conexión entre las frases, de manera que las personas puedan seguir fácimente al predicador y captar la lógica de lo que les dice.

159. Otra característica es el lenguaje positivo. No dice tanto lo que no hay que hacer sino que propone lo que podemos hacer mejor. En todo caso, si indica algo negativo, siempre intenta mostrar también un valor positivo que atraiga, para no quedarse en la queja, el lamento, la crítica o el remordimiento.

Ademas, una predicación positiva siempre da esperanza, orienta hacia el futuro, no nos deja encerrados en la negatividad. ¡Qué bueno que sacerdotes, diáconos y laicos se reúnan periódicamente para encontrar juntos los recursos que hacen más atractiva la predicación!.

Ver:Papa Francisco
La alegría del Evangelio
Exhortación apostólica
Evangelii gaudium

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