La blanca cigüeña,
como un garabato,
tranquila y deforme, ¡tan disparatada!
sobre el campanario.
Antonio Machado
Capítulo XIII
Los arzobispos no se quieren desarzobispar
(Cont., viene del día 28 mayo)
La creencia mitológica de que el "sacerdote" es un hombre "sobrehumanizado" (y consiguientemente "deshumanizado") lleva a pensar que entre el hombre-sacerdote y Cristo (Dios) hay un privilegio por encima de la relación de la fe y de la caridad. Entonces la suspensión disciplinar en el ejercicio del ministerio, y más aún la secularización del "sacerdote", son concebidas como una decadencia irreparable.
Esta "mitología sacerdotal" sociológicamente actúa en el sentido de favorecer una estructura autoritaria en el interior de la Iglesia. El Papa domina a los obispos, los obispos a los curas y éstos a los fieles. Es como la realización de una vieja tonadilla infantil que recuerdo: "Mi padre manda a mi madre, mi madre me manda a mí, yo mando a mis hermanos, ¡todos mandamos aquí".
El Nuevo Testamento es contrario a toda esta mitología clerical. Para el Nuevo Testamento no hay más sacerdote que Cristo Jesús. Los que ejercen el ministerio son denominados con nombres seculares:
"encargados que trabajan y presiden"(I Tesal., 5, 12; Hebreos 13, 17; "servidores y colaboradores" (I Cor., 16, 15-16); "presbíteros", expresión hoy clericalizada, pero que en el lenguaje del Nuevo Testamento evoca la función de senadores seglares(Mateo, 16, 21; 21, 23; etc) o de concejales(Lucas, 7, 1)y se puede traducir por "responsables"; "episcopos", que significa "encargados" (Filipenses 1, 1) o "dirigentes".
Nuestro término "obispo" ha experimentado un notable cambio semántico, adquiriendo una tonalidad sacral que no responde a los orígenes.
Me resulta especialmente significativo el uso litúrgico que se hacía, en el Misal Romano anterior a la reforma llevada a cabo a partir del Concilio Vaticano II, de la carta a los Hebreos.
En la carta a los Hebreos se establece un paralelismo de contraste entre el sacedocio levítico de Israel y el sacerdocio de Cristo. La tesis de la carta es que, en adelante, el sacerdocio de Jesús es exclusivo: ha acabado con toda otra posibilidad de sacerdocio, porque él dura para siempre y "puede también salvar hasta el final a los que por su medio se van acercando a Dios, pues está siempre vivo para interceder por ellos"(Hebr., 7, 23-25).
¿Qué opinión les merece? Díganlo con toda libertad
Ver: JM. Diéz-Alegria, Rebajas teológicos de otoño
Ed. Desclée de Brouwer 1980
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