La cigüeña sobre el campanario

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La blanca cigüeña,
como un garabato,
tranquila y deforme, ¡tan disparatada!
sobre el campanario.
Antonio Machado

Capítulo XIII

Los arzobispos no se quieren desarzobispar

(Cont., viene del día 18)

Yo creo que es posible un celibato carismático. Y que ha existido en la Iglesia desde el comienzo, que realiza valores positivos en la línea del Reino de Dios.

Yo mismo, dice Díez-Alegría, francamente modesto en cuanto a caudales de espíritu, lo he mantenido de por vida, y no me siento traumatizado. Creo que en mi celibato he realizado valores de libertad y disponibilidad. Y eso sin ninguna misoginia. Las mujeres (¡tantas mujeres!) me han inspirado tanto interés, admiración y ternura que constituyen una dimensión significante de mi existencia. Me moriré sin haber hecho el amor, pero no sin haber sentido positivamente la hospitalidad del corazón.

Al ocaso de mis días, pensando en lo que ellas han representado y aún representan en mi vida, encuentro retratado mi secreto en cuatro versos señeros de Miguel Hernández:
Tu puerta no tiene casa
ni calle: tiene un camino
por donde la tarde pasa
como un agua sin destino.

Ese agua que canta sin cauce, escondida vena, también riega y hace florecer.
En cada existencia hay un misterio.
Lo que he querido dejar muy claro es que ni teórica ni prácticamente estoy en contra de un celibato carismático
por el Reino de Dios.

Pero soy absolutamente contrario al celibato obligatorio de los curas, porque en él resulta inevitable que muchos se encuentren cogidos en la trampa de sentirse obligados a permanecer célibes sin suficiente "don" para ello. En tal caso el pretendido celibato por el Reino de Dios se convierten en una fábrica de locos. Lo dije en mi libro "Yo creo el la esperanza".

Un psicoanalista chileno establecido en Roma me escribía pocos días después en estos términos:"He leído en el diario las noticias acerca de usted y me ha surgido escribirle dos líneas para expresarle mi admiración, mi simpatía y solidaridad con Vd. En particular, deseo decirle que en mi experiencia de psiquiatra y psicoanalítica confirma sus afirmaciones. La castidad impuesta y no carismática va acompañada de serios problemas que lesionan la dignidad básica del individuo. Veo muy difícil la solución, porque aquellos que deberían resolverla sufren de los mismos problemas, y eso impide la visión serena. ¡Su libro es una esperanza para el futuro del catolicismo, que desde tantos puntos de vista se ve negro, por la ceguedad".

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---Ver: JM. Díez Alegría, Rebajas teológicas de otoño
Ed Desclée de Bouwer 1980
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fmargalloba@hotmail.com// En Madrid: Librería Sanz y Torres, textos UNED Bravo Murillo 45.
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