Nuestra espiritualidad (P. Casaldáliga)

El Blog de Francisco Margallo
05 sep 2010 - 22:55
Los Santos fueron seres humanos
Los Santos fueron seres humanos

1. ¿Qué y quién es el pueblo?

Trátase prácticamente de la materia prima del Reino, digámoslo enseguida. Es la opción por los pobres, que es la opción por la justicia. Es nuestra vida toda. Es la historia humana, la historia de la salvación.

Fray Gorgullo considera "el pueblo" como una "categoría teologal". El teólogo asiático Aloysuis Pieres recueda que "Dios siempre es Dios de un pueblo". El misterio histórico-salvífico de Israel es el procedimiento de esa pedagogía divina: "Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré su Dios" (Jr 30, 22), repite Yahvé a su pueblo Israel.

Esta es la tienda de Dios con los humanos", promete el Apocalipsis al pueblo de Dios definitivo; "Él va a morar con ellos. Ellos serán su pueblo, y él, el Dios-con ellos, será su Dios" (Ap 21, 3). Un pueblo, el pueblo de Dios, es el ouerpo social e histórico del Espíritu de Dios.

"Pueblo, entre nosotros, es la más usada y manipulada de las palabras, y va del heroísmo de los mártires que por el pueblo han dado la vida hasta la perversidad de los políticos que, en nombre del pueblo, matan al pueblo.

Philip Potter, secretario general del Consejo Mundial de las Iglesias, nos decía en un congreso de teólogos del Tercer Mundo realizado en Sao Paulo, que en esta nuestra América Latina había aprendido dos palabras contundentes: "Povo/Pueblo, Luta/Lucha.

¿Pero qué es, quién es el Pueblo?

a) Etnológicamente/geográficamente: tal pueblo indígena, Perú, Brasil, China...

b) Sociológicamente o socioeconómicamente mejor: la clase trabajadora del campo y de la ciudad. Aquellos/aquellas que malviven de un salario "popular". Los productores básicos. Ese 70 por ciento de nuestra América que sobrevive de la economía informal, solucionando los problemas de la lucha diaria.

Cervantes decía que una abuela suya dijo en una ocasión: "Hay en el mundo dos especies de personas: las que tienen y las que no tienen".

c) Bíblicamente: los pobres de Yahvé, los apiru-hebreos, el "resto de Israel", el pueblo fiel a la Alianza, el pueblo de las bienaventuranzas de Jesús, las primeras comunidades fraternas, el pueblo mártir del Apocalipsis y aquellos que fuesen como ellos...

Imno del amor

Si yo tuviese en mí

todas las emisoras

y todos los tablados de rock del mundo entero

y los altares y cátedras y los parlamentos todos,

mas no tuviese Amor,

yo sería ruido sólo, ruido en el ruido.

Si yo tuviese el don de adivinar

y el don de llenar estadios

y el don de hacer curaciones

y una supuesta fe, capaz de transportar cualguier montaña,

mas no tuviese Amor,

yo sólo sería...un círco religioso.

Si yo distribuyese

los bienes que gané mal -quien sabe, quien no sabe-

en cestas de Navidad

y en aireados gestos caritativos

y fuese hasta capaz de dar mi salud

en prisas y eficacias,

mas no tuviese Amor,

yo sólo sería...imagen entre imágenes.

Paciente es el amor y predispuesto como un regazo materno.

No tiene envidia ni se vanagloria.

No busca el interés como hacen los bancos:

sabe ser gratuito y solidario, como la mesa de Pascua.

No pacta nunca con la injusticia, nunca.

Hace fiesta de la Verdad.

Sabe esperar, forzando con coraje las puertas del futuro.

El Amor no pasará, pasando todo lo que no sea él.

En la tarde de esta vida nos juzgará el Amor.

Inmadura es la ciencia y gateando,

inmadura la ley, juguete el dogma:

El Amor ya tiene la edad sin edad de Dios.

Ahora es un espejo la luz que contemplamos,

un día será el Rostro, cara a cara.

Veremos y amaremos como Él nos ama.

Ahora están las tres:

la fe, que es noche oscura,

la pequeña esperanza, tan persistente;

y él, el Amor, que es el mayor.

Un día, para siempre, lejos de toda noche y toda espera,

ya sólo será el Amor.

Pedro Casaldáliga

Nuestra espiritualidad

Nueva Utopía, Madrid 2007

También te puede interesar

Lo último

stats