La Dictadura de los idiotas

Sólo los idiotas pueden pretender que la realidad se adapte a ellos.

El anarquismo es un pensamiento en auge y es muy contagioso. No hay nada más subversivo que negarse a adaptarse a la realidad.

El filósofo Gianni Vattimo acuña el término Pensamiento Débil, que es una especie de anarquía no sangrante o pacífica. El Pensamiento Débil surge de la necesidad de dar libre curso a la interpretación de la realidad, es decir, a que esa interpretación pueda no ser ni racional, ni lógica, ni coherente ni realista.

A ese modo más o menos elaborado de interpretar la realidad lo llamamos Filosofía, y hay buenas y malas filosofías. Una buena filosofía pretende ser consistente en el tiempo por su validez y solidez, y por ello debe sustentarse en criterios racionales, lógicos, coherentes y realistas. Una mala filosofía no pretende ser consistente en el tiempo pretende justificar simplemente las pasiones o excusar las malas pasiones.

Ello explica la degeneración de un movimiento filosófico, la posmodernidad, que comenzó siendo una sana crítica a la sociedad de consumo capitalista (Escuela de Frankfurt), y ha derivado en el Pensamiento Débil, que en realidad hoy, es el más fuerte de todos pues vivimos en una cultura subordinada a las emociones que abusa constantemente para definir la realidad de todo tipo de eufemismos, con el fin de que si la realidad no se adapta a nosotros o si nos resulta desagradable por frustrante, hay que disfrazarla mediante el cambio del lenguaje. Surge así eso que llaman Pos-verdad.

La cultura actual es ego-céntrica, y no hay nada más ego-céntrico que pretender que la realidad se adapte a nosotros por el sólo hecho de que no se soporta la frustración porque no se asume la realidad. El resultado: millones de personas toman millones de antidepresivos.

Cuando una persona rechaza la realidad, fácilmente puede llegar a fabricarse su propia realidad paralela (Matrix). Como esta reacción debe sustentarse en algo mínimamente racional, se acude inicialmente para ello al relativismo, que es ese pensamiento fragmentador (posmodernidad) que cuestiona la realidad en el ejercicio de una sana crítica racional a las tradicionales formas de interpretarla (Lyotard y Derrida).

Sin embargo, el relativismo como fórmula racional de sustentar el rechazo a la realidad ha sido superado. Hoy se acude abiertamente al anarquismo que tiene una base fuertemente emocional. La realidad debe ajustarse no sólo a mis ideas sino a mis pasiones. El resultado de ello es una paranoia y una actitud autoritaria y por tanto agresiva, si se traslada a la vida civil y pública.

Podemos entonces entender que llamar Débil (y por tanto pacífico) a este pensamiento es pura falacia. Llamo Pensamiento “Débil” a eso que sustenta la real Dictadura cultural de Emociones y Eufemismos en la que vivimos.

La convivencia en una sociedad plural y diversa es exitosa en una Democracia. La Democracia es ante todo un sistema racional de toma de decisiones colectivas basado en que nadie se imponga de forma autoritaria y para ello se prevén los contrapoderes y las elecciones. La Democracia no es una construcción emocional sino racional.

Vivimos en una predominancia cultural de las Emociones y de los Eufemismos, y no hay nada más violento para una Democracia, que ésta (tan racional como real), tenga que verse subordinada constantemente al chantaje emocional de este anarquismo no sangrante que rechaza la realidad con el más autoritario, coactivo y peligroso de los propósitos, que la realidad se ajuste a las emociones, es decir, a la idiotez.

España es un perfecto ejemplo mundial de ello.

Lástima que en Europa, y en concreto en Alemania, no sean conscientes aún de que el anarquismo no sangrante es violento porque es fuertemente erosivo de las instituciones, que son esas certezas absolutamente imprescindibles para que haya paz social en una sociedad plural y diversa como la española y la europea.

Europa está siendo objeto de una IDIO-CRACIA corrosiva y violenta, por autoritaria.

Y es que hoy nos gobierna culturalmente en Europa el pensamiento adolescente, el más difícil de todos.
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