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El Papa pide a la Unión Europea “lograr la unidad fraterna que quisieron los padres fundadores”
¿Caminamos en la luz o somos criaturas de las tinieblas? El Papa Francisco lanzó esta pregunta durante la misa de esta mañana en Santa Marta, que abrió haciendo un llamamiento a la “unidad entre nosotros, entre las naciones”, especialmente en el Viejo Continente. “Oremos hoy por Europa, para que Europa logre tener esta unidad fraterna, que nuestros padres fundadores de la UE quisieron así”.
Durante su homilía, Bergoglio se centró en dos puntos del pasaje evangélico de hoy: el crucifijo y la lucha entre la luz y las tinieblas. “El primero es la revelación del amor de Dios, que Dios nos ama, y nos ama con locura”, reveló. “El amor de Dios es una locura. Tanto amó al mundo que entregó a su hijo, lo envió para que muriera en la cruz”.
Por eso, explicó, “cada vez que miramos al crucificado, encontramos este amor”. Y es que “el crucifijo es el gran libro del amor de Dios. No es un objeto que se tiene que poner aquí o allá... es la expresión del amor de Dios.”
“¡Cuánta gente, cuantos cristianos pasan el tiempo mirando al crucificado y ahí encuentran todo, porque han entendido que ahí está toda la ciencia, todo el amor de Dios, toda la sabiduría cristiana!”, apuntó el Papa, quien invitó a “mirar al crucificado en silencio, mirar sus llagas, mirar al hijo de Dios aniquilado por amor. El escándalo de Cristo resucitado, que es escándalo y locura”.
El segundo punto, el momento en que “los hombres prefirieron las tinieblas a la luz”. “Hay gente, incluso nosotros muchas veces, que no podemos vivir en la luz, estamos habituados a las tinieblas”, recalcó Bergoglio, que apuntó cómo “las luces nos empañan, no somos capaces de ver, somos 'murciélagos humanos', que solo saben moverse en la noche”.
“También nosotros estamos en este estado, no soportamos la luz. Es más cómodo para nosotros vivir en las tinieblas. La luz nos aplasta, nos hace ver aquello que no queremos ver. Es peor: los ojos del alma, de tanto vivir en la oscuridad, se acostumbran. Hasta el punto de ignorar qué es la luz, perder el sentido de la luz, porque me acostumbro”, advirtió
.
Eso lleva a la corrupción, a “no saber qué es la luz”. “También nosotros, cuando estamos en estado de pecado, alejados del señor, nos volvemos ciegos, y nos movemos como podemos”.
“Dejemos que el amor que nos ha enviado a Jesús para salvarnos entre en nosotros, que la luz que trae Jesús, la luz del espíritu, entre en nosotros, y nos ayude a ver las cosas con la luz de Dios, con la luz verdadera, y no con la oscuridad que nos da el Señor de las tinieblas”, finalizó el Papa, que se preguntó “¿Yo camino en la luz o en la oscuridad? ¿Soy hijo de Dios o he terminado por ser un pobre murciélago?”.
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