En una carta a Michael O’Loughlin, corresponsal y autor de un libro sobre el tema Francisco agradece la valentía de quienes ayudaron a los enfermos de sida cuando estalló la epidemia

Sida, años 80
Sida, años 80

El papa Francisco rindió tributo a los curas, monjas y laicos católicos que ayudaron a las víctimas del sida cuando estalló esa epidemia en Estados Unidos "arriesgando su profesión y reputación"

Lo hizo en una carta a Michael O’Loughlin, corresponsal de la revista jesuita America y autor del libro 'Misericordia oculta: El sida, los católicos y las historias de compasión frente al miedo', que sale este mes

O’Loughlin publicó la carta de Francisco en un artículo publicado el lunes en el New York Times, en que recuerda sus tiempos como reportero católico gay y las tensiones en la década de los ochenta entre la jerarquía católica, la comunidad gay y los activistas

El papa Francisco rindió tributo a los curas, monjas y laicos católicos que ayudaron a las víctimas del sida cuando estalló esa epidemia en Estados Unidos “arriesgando su profesión y reputación”.

El papa ofreció sus palabras en una carta a Michael O’Loughlin, corresponsal de la revista jesuita America y autor del libro “Hidden Mercy: AIDS, Catholics, and the Untold Stories of Compassion in the Face of Fear” (“Misericordia oculta: El sida, los católicos y las historias de compasión frente al miedo”), que sale este mes.

“En lugar de la indiferencia, la alienación o la condena, estas personas se permitieron ser conmovidas por la merced del Señor y permitieron que ello se convierta en su obra de vida; una merced discreta, silenciosa y oculta, pero aun así capaz de sostener y restaurar la vida y la historia de cada uno de nosotros”, escribió el pontífice.


O’Loughlin publicó la carta de Francisco, fechada el 17 de agosto, en un artículo publicado el lunes en el New York Times, en que recuerda sus tiempos como reportero católico gay y las tensiones en la década de los ochenta entre la jerarquía católica, la comunidad gay y los activistas.

En la carta, Francisco agradece a O’Loughlin “por iluminar estas vidas y por ser testigo de los muchos curas, hermanas religiosas y laicos que optaron por acompañar, apoyar y ayudar enfermos del VIH y del sida “arriesgando su profesión y reputación”.

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