Multitudinario cierre del X Encuentro Mundial de las Familias en la plaza de San Pedro El Papa, a las familias del mundo: "La Iglesia está con vosotros, es más, la Iglesia está en vosotros"

El Papa, con las familias del mundo
El Papa, con las familias del mundo

"Sois papás, mamás, hijos, abuelos, tíos; sois adultos, niños, jóvenes, ancianos; cada uno con una experiencia diferente de familia, pero todos con la misma esperanza hecha oración. Que Dios bendiga y proteja a vuestras familias y a todas las familias del mundo"

"En vez de vivir como “islas”, os habéis puesto “al servicio los unos de los otros”. De este modo se vive la libertad en familia. No hay “planetas” o “satélites” que viajan cada uno en su propia órbita"

"Dios ama a los jóvenes, pero no por eso los preserva de todos los peligros, desafíos y sufrimientos. No es ansioso ni sobreprotector; al contrario, confía en ellos y llama a cada uno al alto sentido de la vida y de la misión"

Un Papa visiblemente recuperado de sus dolencias (hoy apareció en diversas ocasiones en un bastón, dejando aparcada la silla de ruedas que tanto preocupa a los fieles y tanto ocupa a sus detractores) cerró esta tarde el X Encuentro Mundial de las Familias con una llamada a recuperar una Iglesia 'familiar', pese a las dificultades, internas y externas, con las que se encuentra. "La Iglesia está con vosotros, es más, la Iglesia está en vosotros. De hecho, la Iglesia nació de una Familia, la de Nazaret, y está formada principalmente por familias".

En su homilía (el Papa no presidió -lo hizo el cardenal Farrell-, sino que estuvo sentado en un sillón a la izquierda del altar), celebrada en una calurosa plaza de San Pedro (se retrasó la hora de la misa para que los miles de participantes no sufrieran demasiado el bochorno romano), Francisco quiso agradecer la siembra del Espíritu en las familias católicas presentes, y en muchas otras que, en todos los rincones del mundo, tratan de ser semilla de Evangelio cotidiano. "Id adelante, con valentía, hasta en los momentos duros, siempre... Con el amor que han sentido por primera vez, redescubran el amor, esto les ayudará en los momentos de crisis".

El Papa besa a un niño en la plaza de San Pedro
El Papa besa a un niño en la plaza de San Pedro

"Sois papás, mamás, hijos, abuelos, tíos; sois adultos, niños, jóvenes, ancianos; cada uno con una experiencia diferente de familia, pero todos con la misma esperanza hecha oración. Que Dios bendiga y proteja a vuestras familias y a todas las familias del mundo", apuntó Bergoglio, quien retomó la lectura de San Pablo para hablar de la libertad.

Libertad frente a las 'prisiones' cotidianas

"La libertad es uno de los bienes más valorados y buscados por el hombre moderno y contemporáneo", explicó Francisco. "Todos desean ser libres, no tener condicionamientos, no estar limitados, y por eso aspiran a liberarse de todo tipo de 'prisión': cultural, social, económica. Sin embargo, cuántas personas carecen de la libertad más grande, la interior", admitió, insistiendo que "la libertad nos ha sido dada. Todos nosotros nacemos con muchos condicionamientos, interiores y exteriores, y sobre todo con la tendencia al egoísmo, es decir, a ponernos nosotros mismos en el centro y a buscar nuestros propios intereses. Pero Cristo nos ha liberado de esta esclavitud".

Decenas de miles de fieles en la plaza de San Pedro
Decenas de miles de fieles en la plaza de San Pedro

Una libertad que no es la del mundo, explicó el Papa, y que ha de usarse "no para vosotros mismos, sino para amar a las personas que Dios ha puesto a vuestro lado". "En vez de vivir como “islas”, os habéis puesto “al servicio los unos de los otros”. De este modo se vive la libertad en familia. No hay “planetas” o “satélites” que viajan cada uno en su propia órbita. La familia es el lugar del encuentro, del compartir, del salir de sí mismos para acoger a los otros y estar cerca de ellos. Es el primer lugar donde se aprende a amar".

Al tiempo, "mientras afirmamos la belleza de la familia, sentimos más que nunca que debemos defenderla".  "No dejemos que se contamine con los venenos del egoísmo, del individualismo, de la cultura de la indiferencia y del descarte, y pierda así su “ADN” que es la acogida y el espíritu de servicio", reclamó.

Padres ansiosos y sobreprotectores

Del mismo modo, el Papa subrayó la necesidad de "pasar el testigo" entre generaciones, algo que "en el mundo de hoy no es sencillo y a menudo es motivo de preocupaciones". Existe miedo, y "este miedo hace a algunos padres ansiosos, a otros sobreprotectores, y a veces termina incluso por impedir el deseo de traer nuevas vidas al mundo".

"¡Qué importante es para los padres contemplar el modo de actuar de Dios!", explicó Francisco. Y es que "Dios ama a los jóvenes, pero no por eso los preserva de todos los peligros, desafíos y sufrimientos. No es ansioso ni sobreprotector; al contrario, confía en ellos y llama a cada uno al alto sentido de la vida y de la misión".

En definitiva, "no preservar a los hijos de cualquier malestar y sufrimiento, sino tratar de transmitirles la pasión por la vida, de encender en ellos el deseo de que encuentren su vocación y que abracen la gran misión que Dios ha pensado para ellos".

Del mismo modo, "para un educador, el mejor modo de ayudar a otro a seguir su vocación es el de abrazar la propia vocación con amor fiel", pese a las dificultades, que también sufrió Jesús, porque "Jesús acepta todo esto porque ha venido para cargar sobre sí nuestros pecados". Algo parecido sucede en el matrimonio y la familia.

Farrel y Francisco, de pie, con bastón
Farrel y Francisco, de pie, con bastón

La familia es un viaje

"Seguir a Jesús significa ponerse en movimiento y permanecer siempre en movimiento, “en camino” con Él a través de las vicisitudes de la vida", trazó el Papa, recodando a los recién casados que el matrimonio, que la familia, es "un viaje, del que no podíais conocer anticipadamente todas las etapas, y que os mantiene en constante movimiento, con situaciones siempre nuevas, acontecimientos inesperados, sorpresas".

"Queridas familias, también vosotras estáis invitadas a no tener otras prioridades, a “no volveros atrás”, es decir, a no echar de menos la vida de antes, la libertad de antes, con sus ilusiones engañosas", porque "cuando no se acoge la novedad de la llamada de Dios la vida se fosiliza, añorando el pasado".

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