Francisco denuncia los "cálculos de conveniencia, razones históricas y vínculos políticos" en su primer acto en Bratislava El clamor del Papa en el corazón de Europa: "Nosotros cristianos, ¿hemos  perdido el ardor del anuncio y la profecía del testimonio?"

Encuentro ecuménico con el Papa en la Nunciatura de Bratislava
Encuentro ecuménico con el Papa en la Nunciatura de Bratislava

"Existe en efecto la tentación de volver a ser  esclavos, no ciertamente de un régimen, sino de una esclavitud todavía peor, la interior", advirtió, citando la Leyenda del Gran Inquisidor de Dostoyevski, cuando "Jesús vuelve a la tierra y es encarcelado"

"La libertad del hermano y de la hermana es también nuestra libertad, porque nuestra libertad no es plena sin él  y sin ella"

"¿Cómo podemos desear una  Europa que vuelva a encontrar las propias raíces cristianas si somos nosotros los primeros  desarraigados de la plena comunión? ¿Cómo podemos soñar una Europa libre de ideologías, si no  somos libres para anteponer la valentía de Jesús a las necesidades de los distintos grupos de  creyentes?"

"La unidad no se obtiene tanto con los  buenos propósitos y con la adhesión a algún valor común, sino haciendo algo juntos por los que nos  acercan más al Señor", señaló. "¿Y quiénes son? Son los pobres, porque en ellos Jesús está presente"

"Sólo estando de parte de los más débiles todos saldremos en verdad de la pandemia"

Salvada la visita exprés a Budapest (que no a Hungría), con el paréntesis del encuentro (no deseado, pero inevitable) del Papa con Orbán, en el que no se abordaron cuestiones relativas a la inmigración o a las polémicas leyes LGTBI, el Papa Francisco ya se encuentra en Bratislava, primera etapa de su viaje a Eslovaquia.

Después de aterrizar, a la hora convenida, en el aeropuerto de la capital eslovaca, y tras ser recibido por la plana mayor del episcopado del país y por la presidenta Zuzana Čaputová (con quien mantuvo un breve encuentro en la sala VIP del aeródromo), Bergoglio se dirigió a la Nunciatura Apostólica, donde mantuvo un primer encuentro con los representantes de otras religiones en el país, antes de encontrarse, en privado, con los jesuitas eslovacos y así poner punto y final a una jornada intensa, y agotadora, para un hombre de 84 años que acaba de ser operado.

En sus palabras a los miembros del Consejo Ecuménico de las Iglesias del país, Francisco comenzó agradeciendo el "signo de fe" y la "semilla de unidad y levadura de fraternidad" que supone que el primer acto en Eslovaquia sea, precisamente, ecuménico. 

Dostoievsky y el Gran Inquisidor

"El camino de sus comunidades ha vuelto a comenzar después de los años de la persecución  ateísta, cuando no había libertad religiosa, o esta era duramente probada", comenzó el Papa, subrayando "un tramo de camino en el que experimentan lo hermoso, aunque al mismo  tiempo difícil, que es vivir la fe como personas libres". "Existe en efecto la tentación de volver a ser  esclavos, no ciertamente de un régimen, sino de una esclavitud todavía peor, la interior", advirtió, citando la Leyenda del Gran Inquisidor de Dostoyevski, cuando "Jesús vuelve a la tierra y es encarcelado".

"El inquisidor le dirige palabras hirientes, lo acusa  precisamente de haber dado demasiada importancia a la libertad de los hombres", recordó el Papa, quien insistió en que "llega a reprochar a Jesús el no haber querido  convertirse en César, para doblegar la conciencia de los hombres y establecer la paz con la fuerza".

El Papa y la presidenta de Eslovaquia

"Queridos hermanos, que no nos pase esto; ayudémonos a no caer en la trampa de  contentarnos con pan y poco más", subrayó Bergoglio, alertando contra el peligro de "estabilizarnos y nos acostumbramos, aspirando a mantener una vida tranquila" y obtener "espacios y privilegios".

Zonas de confort sin Evangelio

"Aquí, desde el corazón de Europa, nos preguntamos: nosotros cristianos, ¿hemos  perdido un poco el ardor del anuncio y la profecía del testimonio? ¿Es la verdad del Evangelio lo  que nos hace libres o nos sentimos libres cuando conseguimos zonas de confort que nos permitan  organizarnos y seguir adelante tranquilos sin mayores consecuencias?" preguntó el Papa, quien pidió que "no nos  interesemos solamente de lo que puede beneficiar a nuestras comunidades particulares. La libertad del hermano y de la hermana es también nuestra libertad, porque nuestra libertad no es plena sin él  y sin ella". 

Francisco, en la Nunciatura de Bratislava
Francisco, en la Nunciatura de Bratislava

Recordando a los santos patrones Cirilo y Metodio, "testigos de una cristiandad todavía  unida e inflamada del ardor del anuncio", Bergoglio pidió "cultivar la comunión fraterna entre nosotros en el nombre de Jesús". "¿Cómo podemos desear una  Europa que vuelva a encontrar las propias raíces cristianas si somos nosotros los primeros  desarraigados de la plena comunión? ¿Cómo podemos soñar una Europa libre de ideologías, si no  somos libres para anteponer la valentía de Jesús a las necesidades de los distintos grupos de  creyentes?".

"Es difícil exigir una Europa más fecundada por el Evangelio sin advertir el hecho de que  en el continente aún no estamos unidos plenamente entre nosotros, y sin preocuparnos unos de  otros", subrayó, denunciando "cálculos de conveniencia, razones históricas y vínculos políticos" que no deberían "ser obstáculos  inamovibles en nuestro camino".

Discurso del Papa
Discurso del Papa

Reconciliar las diversidades

Por ello, el Papa invitó a las autoridades cristianas a "prodigarnos por una  reconciliación de las diversidades en el Espíritu Santo; por una unidad que, sin ser uniformidad, sea  signo y testimonio de la libertad de Cristo, el Señor que desata los nudos del pasado y cura del  miedo y las inseguridades". 

Junto a Cirilo y Metodio, el Papa compartió con los presentes dos sugerencias "para difundir el Evangelio de la libertad y de la unidad hoy". El primero se refiere a la  contemplación, "que va más allá de las conceptualizaciones filosóficas e incluso  teológicas, a partir de una fe experiencial, que sabe acoger el misterio".   

El segundo consejo concierne en cambio a la acción. "La unidad no se obtiene tanto con los  buenos propósitos y con la adhesión a algún valor común, sino haciendo algo juntos por los que nos  acercan más al Señor", señaló. "¿Y quiénes son? Son los pobres, porque en ellos Jesús está presente".

Por ello, Francisco señaló que "compartir la caridad abre horizontes más amplios y ayuda a caminar más ligeros, superando  prejuicios y malentendidos". "Que el don de Dios esté presente en las mesas de cada  uno para que, mientras no compartamos la misma mesa eucarística, podamos al menos acoger  juntos a Jesús sirviéndolo en los pobres. Será un signo más evocador que muchas palabras, que  ayudará a la sociedad civil a comprender, especialmente en este período de sufrimiento, que sólo estando de parte de los más débiles todos saldremos en verdad de la pandemia", finalizó. 

Primero, Religión Digital

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