Denuncia "las guerras, las dictaduras, las violencias cotidianas, los abortos" El Papa dedica la Semana Santa "a todos los crucificados de hoy, víctimas inocentes del sufrimiento y la maldad del mundo"

El Papa dedica la Semana Santa "a todos los crucificados de hoy, víctimas inocentes del sufrimiento y la maldad del mundo"
El Papa dedica la Semana Santa "a todos los crucificados de hoy, víctimas inocentes del sufrimiento y la maldad del mundo"

"Delante de la imagen de Dios crucificado llevaremos, en la oración, los muchos, demasiados crucificados de hoy, que solo desde Él  pueden recibir el consuelo y el sentido de su sufrimiento"

"El Resucitado es la confirmación de que Jesús tiene razón en todo: en el prometernos la vida más allá de la  muerte y el perdón más allá de los pecados"

"María Magdalena fue la primera testigo de la Resurrección", aunque "los soldados que estaban en el sepulcro también lo vieron, visto y resucitado. Los enemigos lo vieron, y después hicieron como si no lo hubieran visto, porque les pagaron por ello (...). No nos dejemos pagar por olvidarlo"

"El Resucitado nos da la certeza de que el bien triunfa siempre sobre el mal, que la vida vence siempre a la  muerte y nuestro final no es bajar cada vez más abajo, de tristeza en tristeza, sino subir a lo alto"

"En muchas situaciones de sufrimiento, especialmente cuando quienes las sufren  son personas, familias y poblaciones ya probadas por la pobreza, calamidades y conflictos, la Cruz de  Cristo es como un faro que indica el puerto a las naves todavía en el mar tempestuoso"

"Hoy, existen tantos... No olvidemos a los crucificados de hoy. En ellos está Jesús". Francisco quiso utilizar la Audiencia General de este Miércoles Santo, pórtico de la Semana Santa, para recordar a los que sufren,"víctimas inocentes del sufrimiento y la maldad del mundo".

En un sentido discurso, en el que se saltó las palabras preparadas continuamente, Bergoglio hizo un repaso a la situación actual, mirando a los Cristos de hoy, esos de los que nadie habla: "Si hacemos un recuento de todos los niños que mueren de hambre, de todos los pueblos destruidos por la guerra o el terrorismo, de tanta gente que para sentirse un poco mejor, tienen necesidad de la industria de la droga que mata... es una calamidad, es un desierto. Pequeñas islas del pueblo de dios, sean cristianas o de otros credos, que conservan ala alegría de ser mejores. Pero digamos también la realidad: en este calvario de muerte, ahí está Jesús que sufre", subrayó.

Audiencia General del Papa
Audiencia General del Papa

Bergoglio repasó, uno a uno, los días grandes. Así, en Jueves Santo, recordó, "cuando vamos a misa, no solamente vamos a rezar, es como si fuéramos al calvario, para renovar y actualizar el Misterio pascual". Porque "es la tarde en la que Cristo dejó a sus discípulos el testamento de  su amor en la Eucaristía, no como recuerdo, sino como memorial, como su presencia perenne".

Sacrificio y amor de servicio

Un sacramento en el que "Jesús sustituyó la víctima del sacrificio consigo mismo: su Cuerpo y su Sangre nos donan la salvación de la esclavitud del pecado y de la muerte". Es la tarde, también, "en la que Él nos pide que nos amemos haciéndonos siervos los unos de los otros, como hizo Él lavando los pies a los discípulos"

El Viernes Santo, por su parte, "es día de penitencia, de ayuno y de oración", de revivir el camino del "Cordero inocente inmolado por nuestra salvación". Ese día, "llevaremos en la mente y en el corazón los sufrimientos de los enfermos, de los  pobres, de los descartados de este mundo; recordaremos a los 'corderos inmolados' víctimas inocentes de  las guerras, de las dictaduras, de las violencias cotidianas, de los abortos…". Delante de la imagen de Dios crucificado llevaremos, en la oración, "los muchos, demasiados crucificados de hoy, que solo desde Él  pueden recibir el consuelo y el sentido de su sufrimiento".  

Un Jesús que "entra en el abismo del  sufrimiento para redimirlo y transformarlo (...). Gracias a Él, abandonado en la cruz,  nunca nadie está solo en la oscuridad de la muerte".  

Audiencia de Francisco al Instituto Europeo de Estudios Internacionales
Audiencia de Francisco al Instituto Europeo de Estudios Internacionales

Sábado Santo, "día del silencio, vivido en el llanto y en el desconcierto de los primeros  discípulos, conmocionados por la muerte ignominiosa de Jesús". También, el día de la esperanza, de los que velan "a la espera manteniendo la esperanza en la promesa de Dios  que resucita a los muertos".

Jesús tiene razón en todo

"En las tinieblas del Sábado santo irrumpirán la alegría y la luz con los ritos de la Vigilia pascual y  el canto festivo del Aleluya", recordó Francisco, quien subrayó que "María Magdalena fue la primera testigo de la Resurrección", aunque "los soldados que estaban en el sepulcro también lo vieron, visto y resucitado. Los enemigos lo vieron, y después hicieron como si no lo hubieran visto, porque les pagaron por ello. Aquí está el verdadero misterio de lo que Jesús dijo una vez: existen dos señores en el mundo, Dios y el dinero. Quien sirve al dinero está contra Dios, y aquí el dinero ha hecho la realidad... No nos dejemos pagar para olvidarlo".

Audiencia del Papa
Audiencia del Papa

Con la resurrección, subrayó, "todas las preguntas y las incertidumbres, las vacilaciones y los miedos son disipados por esta revelación", porque "el Resucitado nos da la certeza de que el bien triunfa siempre sobre el mal, que la vida vence siempre a la  muerte y nuestro final no es bajar cada vez más abajo, de tristeza en tristeza, sino subir a lo alto. El  Resucitado es la confirmación de que Jesús tiene razón en todo: en el prometernos la vida más allá de la muerte y el perdón más allá de los pecados".  

"En muchas situaciones de sufrimiento, especialmente cuando quienes las sufren  son personas, familias y poblaciones ya probadas por la pobreza, calamidades y conflictos, la Cruz de  Cristo es como un faro que indica el puerto a las naves todavía en el mar tempestuoso"

En su saludo en castellano, Bergoglio indicó cómo "también este año viviremos las celebraciones pascuales en el  contexto de la pandemia". "En muchas situaciones de sufrimiento, especialmente cuando quienes las sufren  son personas, familias y poblaciones ya probadas por la pobreza, calamidades y conflictos, la Cruz de  Cristo es como un faro que indica el puerto a las naves todavía en el mar tempestuoso. Es el signo de la  esperanza que no decepciona; y nos dice que ni siquiera una lágrima, ni siquiera un lamento se pierden en  el diseño de salvación de Dios".  

"Él, por amor, entrando en el abismo del dolor y del sufrimiento, nos redime y nos salva, dando sentido a nuestras aflicciones y tribulaciones. Pondremos ante Jesús crucificado a todos los crucificados de hoy, hermanos y hermanas, víctimas inocentes del sufrimiento y la maldad del mundo, sólo Él
puede consolarlos y darles amor", finalizó.

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