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Francisco se suma a la Jornada de Oración y Ayuno convocada por el Alto Comité para la Fraternidad Humana
“Nosotros no esperábamos esta pandemia. Y llegó, como un diluvio, de golpe. Y hay tanta gente que muere, y que muere sola. Y mucha gente muere sin poder hacer nada”. Revestido de rojo, con en los grandes momentos de oración y penitencia, el Papa Francisco se sumó a la Jornada de Oración y Ayuno convocada por el Alto Comité para la Fraternidad Humana. Hoy, todos los hombres y mujeres, de cualquier religión, rezan juntos para pedir a Dios el fin de la pandemia.
De esta pandemia, y de todas, como recordó Bergoglio en su homilía, con datos espeluznantes: sólo en los cuatro primeros meses del año, 3,7 millones de personas han muerto... de hambre. Tantas otras por las guerras, por la falta de educación.
“Hombres y mujeres de toda confesión religiosa hoy nos unimos en la oración y en la penitencia, para pedir la gracia de la sanación de esta pandemia”, comenzó el Papa, haciendo referencia a la primera lectura y a la “'pandemia moral” que tal vez vivió Nínive, y al miedo de Jonás de ir a predicar.
“Hoy, todos nosotros, hermanos y hermanas de cada religión y tradición religiosa, oramos. Cada uno de nosotros ora, las comunidades que oren, las confesiones religiosas que oren a Dios. Todos hermanos, unidos, en la fraternidad, que tenemos en común en este momento de dolor y de tragedia”, pidió el Papa, llamando a hacer frente a los que piensan 'Gracias a Dios, yo me he salvado'. “Piensa en los otros, y en las consecuencias económicas, educativas... eso que vendrá después”.
“Tal vez habrá alguno que dirá 'Esto es sincretismo religioso'”, advirtió Francisco. “¿Cómo que no se puede rezar al padre de todos? Que cada uno rece como sepa. No estamos orando unos en contra de otros, ¡no! Estamos unidos como hermanos, como humanos, orando a Dios, según la propia cultura, tradición o creencias, pero somos hermanos rezando a Dios. Hermanos haciendo ayuno, pidiendo perdón por nuestros pecados, para que el Señor nos perdone y detenga esta pandemia”.
“Hoy es un día de fraternidad, mirando hacia un solo padre. Día de oración”, recordó.
“El año pasado, en noviembre, no sabíamos qué era una pandemia. Y llegó, como un diluvio, de un golpe. Ahora nos estamos despertando un poco... Pero hay tantas otras pandemias hoy que hacen morir a las personas. Y nosotros, no nos damos cuenta, miramos para otro lado, somos un poco inconscientes delante de las tragedias que, en este momento, ocurren en el mundo”, denunció el Papa, apuntando a la “pandemia del hambre, de la guerra.... y tantas otras”.
“Esta oración de hoy para pedir que el Señor aplaque esta pandemia nos debe hacer pensar en las demás pandemias del mundo (…). Hemos sido invitados a orar cada uno según su propia tradicion, y a hacer una jornada de penitencia, ayuno y caridad, ayuda a los otros, esto es lo importante”.
“Que Dios detenga esta tragedia, que Dios tenga piedad de nosotros, y que también detenga las demás pandemia, el hambre, la guerras, los niños sin educación... esto lo pedimos todos como hermanos. Que Dios bendiga a todos y tenga piedad de nosotros”, concluyó.
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