"No tengan miedo de las dudas (...) Dios no nos da un catecismo en la mano, pasa a través de nosotros" Francisco, a los jóvenes griegos: "La salvación está en seguir los sueños. ¡Sueñen en grande! ¡Y sueñen juntos!"

El Papa, con los jóvenes griegos
El Papa, con los jóvenes griegos

"Dios no nos da un catecismo en la mano, se hace presente, pasa a través de nosotros"

"El sentido de la vida no es quedarse en la playa  esperando que el viento traiga novedades. La salvación está en mar abierto, está en el impulso, en seguir los sueños, los verdaderos, los que se sueñan con los ojos abiertos, que comportan esfuerzo, lucha, vientos  contrarios, borrascas repentinas"

"No  tengan miedo de las dudas, porque no son faltas de fe. Al contrario, las dudas son “vitaminas de la fe”,  ayudan a robustecerla, a hacerla más fuerte, es decir, más consciente, más libre y más madura"

"Tener fe no consiste principalmente en un conjunto de cosas que hay que creer y de preceptos que  hay que cumplir. El corazón de la fe no es una idea o una moral, sino una realidad, una realidad bellísima  que no depende de nosotros y que nos deja con la boca abierta: ¡somos hijos amados de Dios!"

"Hoy corremos el peligro de olvidarnos de lo que somos, obsesionados por miles de apariencias, por mensajes  machacones que hacen depender la vida de la ropa que usamos, del automóvil que conducimos, del modo  en que nos miran los demás"

"Esto es original, esto es revolucionario. Muchos hoy son “de redes sociales” pero poco “sociales”, encerrados en sí mismos, prisioneros del teléfono que tienen entre sus manos. Pero en la pantalla falta el otro, faltan sus ojos, su respiración, sus manos"

"Alimenten la alegría de la esperanza", sin "dejarse paralizar por el miedo". "¡Sueñen en grande! ¡Y sueñen juntos!". A punto de abandonar Grecia, el Papa Francisco quiso encontrarse con los jóvenes, el presente y el futuro de las sociedades, y de la Iglesia, a quienes mira a los ojos e invita a mirar, con quienes se atreve a ir siempre más allá.

El Papa de los riesgos encuentra en los jóvenes un impulso para su labor, pese a "los aduladores de sueños, los sicarios de la esperanza, los incurables nostálgicos del pasado" que siempre intentan detener los avances. "No hay que dejarse paralizar por el miedo", clamó Francisco, reivindicando, en este mar de islas, mitología e historias, en este país trazado desde la Odisea y la Ilíada, que se ha reinventado constantemente, que "el sentido de la vida no es quedarse en la playa  esperando que el viento traiga novedades. La salvación está en mar abierto, está en el impulso, en seguir los sueños, los verdaderos, los que se sueñan con los ojos abiertos, que comportan esfuerzo, lucha, vientos  contrarios, borrascas repentinas".

"Dios no nos da un catecismo en la mano, sino que se hace  presente por medio de las historias de las personas. Pasa a través de nosotros", explicó en su último discurso público en Grecia, tras haber recibido la visita en la sede de la Nunciatura de Atenas del presidente del Parlamento heleno, Konstantinos Tasoulas, y saludar a un grupo de refugiados sirios.

Dudar también es tener fe

Francisco se dirigió a la Escuela San Dionisio, que gestionan las hermanas Ursulinas de Marusi, para encontrarse con los jóvenes. Allí, escuchó los testimonios del responsable de pastoral juvenil griego y de tres jóvenes: una filipina una griega y un joven sirio. Las migraciones y la búsqueda de un futuro mejor fueron los ejes de las intervenciones de estos chicos y chicas, reflejo de la realidad de un país tan complejo como es Grecia.

En su discurso, Bergoglio se mostró "impresionado" por las palabras de los jóvenes. En el caso de Katerina, "nos has hablado de tus recurrentes dudas de fe. Quisiera decirte a ti y a todos ustedes, no  tengan miedo de las dudas, porque no son faltas de fe. Al contrario, las dudas son “vitaminas de la fe”,  ayudan a robustecerla, a hacerla más fuerte, es decir, más consciente, más libre y más madura".

"La hacen  más disponible a ponerse en camino, a seguir adelante cada día con humildad", porque "la fe es un camino cotidiano con Jesús que nos lleva de la mano, nos acompaña, nos alienta y, cuando caemos, vuelve a levantarnos". "Es como una historia de amor, donde siempre se sigue adelante juntos, día tras día", glosó. Y, como tal, "llegan momentos en los que es necesario interrogarse, hacerse preguntas. Y  hace bien, hace crecer el nivel de la relación".

"A veces, frente a las  incomprensiones o a las dificultades de la vida, en los momentos de soledad o de desilusión, esta duda  puede llamar a la puerta de nuestro corazón: “Quizá soy yo que no voy bien, tal vez estoy equivocado, estoy  equivocada”", advirtió el Papa. "Es una tentación que hay que rechazar. El diablo nos mete esta duda en el corazón  para arrojarnos en la tristeza".

Francisco, durante su encuentro con los jóvenes griegos
Francisco, durante su encuentro con los jóvenes griegos

Volver al 'asombro', volver al punto de partida

Pero, entonces, "¿qué hay que hacer? ¿Qué hay que hacer cuando una duda de este tipo se  vuelve sofocante y no nos deja en paz, cuando se pierde la confianza y no se sabe por dónde comenzar? Es  necesario volver a encontrar el punto de partida", explicó. Y ¿cuál es?

Francisco pidió a los jóvenes "escuchar vuestra gran cultura clásica" para encontrar la primera chispa, el "thaumàzein". "Es el maravillarse, el asombro. Así comenzó la filosofía, de maravillarse  frente a aquello que es, frente a nuestra existencia, a la armonía de la creación y al misterio de la vida". Un asombro que no sólo es el comienzo de la filosofía, sino también "de nuestra fe".

El corazón de la fe no es una idea o una moral, sino una realidad, una realidad bellísima  que no depende de nosotros y que nos deja con la boca abierta: ¡somos hijos amados de Dios!

"Sí, porque tener fe no consiste principalmente en un conjunto de cosas que hay que creer y de preceptos que  hay que cumplir. El corazón de la fe no es una idea o una moral, sino una realidad, una realidad bellísima  que no depende de nosotros y que nos deja con la boca abierta: ¡somos hijos amados de Dios!". Esa es la clave, añadió Francisco. "Hijos amados,  tenemos un Padre que vela por nosotros y que nunca deja de amarnos. Reflexionemos: cualquier cosa que  tú pienses o hagas, aunque sea lo peor, Dios sigue amándote, siempre y a pesar de todo, mira tu vida y la  ve muy buena. Nunca se arrepiente de nosotros".

Discurso del Papa
Discurso del Papa

"Si nos ponemos ante Dios la perspectiva cambia", recalcó Bergoglio, porque somos "para Él, a pesar de todas nuestras debilidades y nuestros pecados, hijos amados desde siempre y para siempre".

Dios nos restaura de nuevo

"Queridos jóvenes, piensen que, si a nuestros ojos la creación es hermosa, a los ojos de  Dios cada uno de ustedes es infinitamente hermoso (...). Deja que este asombro te invada. Déjate amar por quien siempre cree en ti,  por quien te ama más de cuanto tú mismo puedas llegar a amarte"

Y, como gran asombro, el "asombro del perdón", donde Dios "nos restaura de nuevo, derrama su amor en un abrazo que vuelve a levantarnos, que desintegra el mal cometido y vuelve a hacer resplandecer la belleza incontenible que hay en nosotros, el ser sus hijos predilectos".

Jóvenes bailan para el Papa Francisco
Jóvenes bailan para el Papa Francisco

"No  permitamos que la pereza, el miedo o la vergüenza nos roben el tesoro del perdón. ¡Dejemos que el amor  de Dios nos asombre! Nos redescubriremos a nosotros mismos; no lo que dicen de nosotros o lo que las  pulsiones del momento suscitan en nosotros, no lo que los eslóganes publicitarios nos echan encima, sino  nuestra verdad más profunda, la que ve Dios, aquella en la que Él cree: la belleza irrepetible que somos".

'Conócete a ti mismo'

Francisco evocó la inscripción a la entrada del templo de Delfos: "Conócete a ti mismo". Y es que "hoy corremos el peligro de olvidarnos de lo que somos, obsesionados por miles de apariencias, por mensajes  machacones que hacen depender la vida de la ropa que usamos, del automóvil que conducimos, del modo  en que nos miran los demás".

"Reconoce que vales por lo que eres, no por lo que tienes. No vales por la marca de la ropa o por el calzado que llevas, sino porque eres único, eres única"

Cantos de sirenas

Esa invitación "vale todavía hoy". "Reconoce que vales por lo que eres, no por lo que tienes. No vales por la marca de la ropa o por el calzado que llevas, sino porque eres único, eres única". Continuando con la lección de mitología e historia, Bergoglio recordó el episodio de Ulises y las sirenas. "Las sirenas de hoy quieren hipnotizarlos con mensajes seductores e insistentes, que  apuntan a beneficios fáciles, a las falsas necesidades del consumismo, al culto del bienestar físico, a la  diversión a toda costa. Son muchos fuegos artificiales, que brillan por un instante, pero sólo dejan humo en  el aire".

El Papa escucha a los jóvenes
El Papa escucha a los jóvenes

"Ciertamente, resistir no es fácil. ¿Se acuerdan cómo resistió Ulises, asediado por las sirenas? Se  hizo atar al palo mayor del barco. Pero otro personaje, Orfeo, nos enseña un camino mejor: entonó una  melodía más hermosa que la de las sirenas y así las hizo callar", explicó." ¡Por eso es importante alimentar el asombro, la belleza de la fe! No somos cristianos porque debemos, sino porque es hermoso. Y precisamente porque  queremos proteger esta belleza decimos no a lo que quiere ensombrecerla".

"La alegría del Evangelio, el  asombro que provoca Jesús hace que las renuncias y las fatigas pasen a un segundo plano", recordó el Papa, pidiendo a los jóvenes "¡Volvamos a partir desde el asombro! ¿Dónde? En la creación, en la amistad, en el  perdón de Dios, en los rostros de los demás".

Francisco aplaude a los jóvenes
Francisco aplaude a los jóvenes

Vida, no predicaciones y discursos

Los rostros de los demás, como en el caso del testimonio de Ionna, en las miradas de su madre y su abuela, que te “han enseñado a  rezar, a agradecer cada día a Dios”. "Así asimilaste la fe de manera natural, genuina. Y nos has dado un  consejo que nos hace bien: que acudamos al Señor en cualquier circunstancia, “que le hablemos, que le  confesemos nuestras preocupaciones”".

Hay que "ir hacia Dios con la vida", no con "predicaciones y discursos", como a veces sucede en la Iglesia hoy. "Jesús se transmite a través de rostros y de personas concretas", añadió el Papa, invitando a los jóvenes a releer los Hechos de los Apóstoles: "Dios no nos da un catecismo en la mano, sino que se hace  presente por medio de las historias de las personas. Pasa a través de nosotros". 

Servir a los demás es el  camino para conquistar la alegría. Dedicarse a los demás no es de perdedores, es de vencedores; es el  camino para hacer algo realmente nuevo en la historia. Supe que en griego “joven” se dice “nuevo” y nuevo  significa joven"

La revolución es el servicio

Y los rostros de los otros también se contemplan desde el servicio. "Servir a los demás es el  camino para conquistar la alegría. Dedicarse a los demás no es de perdedores, es de vencedores; es el  camino para hacer algo realmente nuevo en la historia. Supe que en griego “joven” se dice “nuevo” y nuevo  significa joven".

Dios siempre te ama, recuerda el Papa
Dios siempre te ama, recuerda el Papa

"El servicio es la novedad de Jesús; el servicio, dedicarse a los demás es la novedad que hace la vida siempre joven. ¿Quieres hacer algo nuevo en la vida? ¿Quieres rejuvenecer? No te contentes  con publicar algún post o algún tuit. No te contentes con encuentros virtuales, busca los reales, sobre todo con quien te necesita; no busques la visibilidad, sino a los invisibles", propuso Francisco.

"Esto es original, esto es revolucionario. Muchos hoy son “de redes sociales” pero poco “sociales”, encerrados en sí mismos, prisioneros del teléfono que tienen entre sus manos. Pero en la pantalla falta el otro, faltan sus ojos, su respiración, sus manos", clamó. "La pantalla se vuelve fácilmente un espejo, donde crees que estás frente al mundo, pero en realidad estás solo,  en un mundo virtual lleno de apariencias, de fotos trucadas para parecer siempre hermosos y en forma. ¡Qué  bonito, en cambio, es estar con los demás, descubrir la novedad del otro, cultivar la mística del conjunto, la  alegría de compartir, el ardor de servir!" insistió.

Recordando su anterior encuentro, con los jóvenes eslovacos, Bergoglio evocó una pancarta, con sólo dos palabras: 'Todos hermanos'. "Me gustó. A menudo en los estadios, en las manifestaciones, en las calles se exponen pancartas para alentar la propia  facción, las propias ideas, el propio equipo, los propios derechos. Pero la pancarta de esos jóvenes decía  algo nuevo: que es hermoso sentirse hermanos y hermanas de todos, sentir que los demás forman parte de un nosotros, no gente de la que hay que tomar distancia. Estoy contento de verlos aquí todos juntos, unidos,  aun proviniendo de países e historias tan distintas. ¡Sueñen con la fraternidad!".

A menudo en los estadios, en las manifestaciones, en las calles se exponen pancartas para alentar la propia  facción, las propias ideas, el propio equipo, los propios derechos. Pero la pancarta de esos jóvenes decía  algo nuevo: que es hermoso sentirse hermanos y hermanas de todos, sentir que los demás forman parte de un nosotros, no gente de la que hay que tomar distancia

'Fílos ine állos eaftós', dice un refrán griego. 'El amigo es otro yo', significa. Válido para el Papa, porque "el otro es el  camino para volver a encontrarse con uno mismo". "Ciertamente, cuesta salir de las propias zonas de confort,  es más fácil estar sentados en el sofá frente a la televisión. Pero eso es algo viejo, no es de jóvenes", gritó. "De jóvenes es reaccionar, abrirse cuando uno se siente solo, buscar a los demás cuando viene la tentación de cerrarse, entrenarse en esta “gimnasia del alma”", destacó, en un nuevo guiño a la tradición griega, los Juegos Olímpicos y, especialmente, el Maratón.

Francisco se dirige a los jóvenes
Francisco se dirige a los jóvenes

"Más allá del espíritu de lucha que hace bien al cuerpo, está aquello que hace bien  al alma: entrenarse para la apertura, recorrer largas distancias desde uno mismo para acortarlas con los  demás, lanzar el corazón atravesando los obstáculos, cargar unos los pesos de los otros. Entrenarse en esto  los hará felices, los mantendrá jóvenes y les hará sentir la aventura de vivir", propuso. 

Una nueva 'Odisea'

Finalmente, Bergoglio recordó la aventura de Aboud, el joven sirio que huyó junto a los suyos "de la amada y martirizada Siria, después de haber estado varias veces a punto de ser asesinados en la guerra".  "Y después de tantos “no” y miles de dificultades, llegaron a este país del único modo posible, en barco,  permaneciendo “en una roca sin agua y sin comida, esperando el amanecer y una nave de la guardia  costera”: una verdadera odisea de nuestros días", como Telémaco en la Odisea de Homero.

Un joven escucha al Papa
Un joven escucha al Papa

Como él, Aboud no se quedó parado. "Hay varias voces, entre ellas la de la divinidad,  que lo exhortan a ser valiente y a partir. Y él lo hace, se levanta, prepara el barco a escondidas y  rápidamente, al despuntar el sol, sale a la aventura". Porque "el sentido de la vida no es quedarse en la playa  esperando que el viento traiga novedades. La salvación está en mar abierto, está en el impulso, en seguir los sueños, los verdaderos, los que se sueñan con los ojos abiertos, que comportan esfuerzo, lucha, vientos  contrarios, borrascas repentinas".

¿Y cuáles son las buenas decisiones? "Las que incluyen siempre a los demás, no solo a uno mismo. Esas son las decisiones por las que vale la pena arriesgarse, los sueños que hay que realizar; aquellos  que requieren valentía y que implican a los demás"

"Pero no hay que dejarse paralizar por el miedo, ¡sueñen en grande! ¡Y  sueñen juntos! Como pasó con Telémaco, habrá quien intente detenerlos. Habrá siempre alguien que les  dirá: “Déjalo, no te arriesgues, es inútil”. Son los anuladores de sueños, los sicarios de la esperanza, los  incurables nostálgicos del pasado", advirtió.  

"Ustedes, en cambio, alimenten la valentía de la esperanza, la que has tenido tú, Aboud", a través de las decisiones. "Elegir es un desafío, es afrontar el miedo a lo desconocido, es salir del  pantano de la aprobación, es decidirse a tomar la propia vida entre las manos". ¿Y cuáles son las buenas decisiones? "Las que incluyen siempre a los demás, no solo a uno mismo. Esas son las decisiones por las que vale la pena arriesgarse, los sueños que hay que realizar; aquellos  que requieren valentía y que implican a los demás".

Boletín gratuito de Religión Digital
QUIERO SUSCRIBIRME

Etiquetas

Volver arriba