Del hombre que náufrago siete veces siete, Siendo hasta setenta veces siete amados y perdonados. (Mt 18, 21-35) ❤¡De esa Paz que todos anhelamos y que muy pocos encuentran!

❤¡De esa Paz que todos anhelamos y que muy pocos encuentran!
❤¡De esa Paz que todos anhelamos y que muy pocos encuentran! Alfonso Olaz

¿Cómo tener paz sin tenerte,

y tenerte para conseguir la paz que no tenemos?

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¡De esa Paz que todos anhelamos y que muy pocos encuentran

¿Cómo tener paz sin tenerte

y tenerte para conseguir la paz que no tenemos?

Se parece a una tormenta que no cesa
y en el naufragio de nuestra existencia nos confiamos a luz del farero

Confiarte sin tenerte...

Es...
No sucumbir en las aguas tenebrosas de nuestra vitalidad

Y Creer que nos va a salvar
A pesar de lo más pesado de nuestra vida...
No porque vayamos a ahogarnos
Sino porque creemos.

Aceptando y creyendo que somos
peces de su pesca
y dejarnos coger en sus redes
de oro fino y plata
Sin importar si somos tiburones o peces tontos
Para ser salvados en su tempestad.

Confiarte sin tenerte,
Es...

Sí sobrevivimos como náufragos en su playa,
marcados con la + en su memoria
Náufragos en pecera de Oro
Con la vida del Oro viejo
Verde de esperanza, Azul divino de los Cielos.

Del hombre que náufrago siete veces siete
Siendo hasta setenta veces siete amados y perdonados. (Mt 18, 21-35)

Y así en el camino de la paz
Ser Oración viviente para cambiar el corazón humano
Pidiéndole que no entendemos lo que pedimos y pedimos lo que no entendemos.

Y por Creer, en esto, está ya concedido.
Porque el Corazón del Maestro Pescador, ya lo cambió.

Y en la Oración viviente del que dejó de ser náufrago
Y le pidió perdón, y cuando pudo restituyo bien por mal
al que tanto mal le causó
Y este le perdonó por ser ya probado y predilecto Pescador.

¡Y le rogó que dejara de ser pez! Como él lo fue
Y como así lo quiso, así se hizo.

Y por ser corazón arrepentido-
El Maestro le dio un Corazón de Pescador
Haciéndolo hombre como el Maestro

Del mismo corazón del Maestro Pescador

Para ser Hombre de sus mares
Y arreglar con el Pescador predilecto,
lo que tenía pendiente en el corazón del hombre.

Señor, si ya me reconcilie en mis faltas
con tu Pescador predilecto
Ahora tú perdóname las mías

Para que por ello Crea lo que no veo,
y vea lo que creo y así se haga lo que he pedido,
que ya es posible contigo, Todo. 

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