Sal de la iglesia, sal de tu comodidad, rompe con lo que te esclaviza y sé libre como Jesús de Nazaret;
❤️ El templo no es la meta, es el punto de partida
Dame tu paciencia para esperar, que es grande y humilde; y esperando en Ti, hacerme paciencia y verte a Ti en mi hermano.
"Tú eres paciencia" — San Francisco de Asís
Dame tu paciencia para esperar, que es grande y humilde; y esperando en Ti, hacerme paciencia y verte a Ti en mi hermano.
Dame tu calma en la noche oscura para ver mi estrella en lo altísimo de tu rostro, en ese fuego sagrado que abrasa y no se consume junto a Ti, y reconocer la misión que me has dado.
Señor, recibí tu paciencia porque esperé en Ti; y al esperar, confié en el amor, que es paciente y eterno. Padre, qué paciencia tienes con todos, que como el centinela de la noche, sabe que el hermano Sol terminará por vencer a la sombra.
¡Bendita terquedad divina!
Nosotros, que queremos soluciones rápidas, justicias de puño cerrado y cambios de un día para otro... Y Tú nos respondes con la lentitud del trigo que crece, con la mansedumbre del que sabe que el amor no se impone, se propone.
Donde los fuertes pisan a los débiles, donde te abofeteamos mil veces cada día y te escupimos como en tu pasión, construyendo muros en lugar de puentes y azuzando a la serpiente donde el ruido de nuestra soberbia no nos deja oír el llanto de la hermana Tierra... Y Tú... Tú esperas.
Señor, que Tu paciencia con la humanidad no sea para nosotros una excusa para la pereza, sino una urgencia para la caridad. Que al ver cómo nos aguantas, cómo nos perdonas y cómo nos vuelves a llamar por nuestro nombre, aprendamos a tener esa misma paciencia revolucionaria: la que no se rinde ante el mal, pero que sabe esperar el tiempo del hermano.
¡Gracias, Señor, por no perder la esperanza en este pobre barro humano!
"Donde hay paciencia y humildad, allí no hay ira ni turbación"
— San Francisco de Asís
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