💙 CHARLAS CON SAN FRANCISCO DE ASÍS (VII): ¿ES POSIBLE VIVIR EL EVANGELIO Y CONFIAR EN DIOS?
Quieres tenerlo todo amarrado y controlado, y la vida no se puede meter en una caja fuerte.
Vivir el Evangelio hoy es la mayor aventura de libertad que existe.
CHARLAS CON SAN FRANCISCO DE ASÍS (VII): ¿ES POSIBLE VIVIR EL EVANGELIO Y CONFIAR EN DIOS?
¡Hola, hermanos!
Después de hablar de perdonar a los compañeros de trabajo y de cargar con tantas piedras, hoy me he levantado con un nudo en el estómago. Mirando las noticias, las facturas que se acumulan y la incertidumbre del futuro, le solté a Francisco una pregunta directa, de estas que queman: ¿no será que el Evangelio es un cuento bonito para idealistas y que en el mundo real hay que espabilar por cuenta propia?
Os comparto esta nueva charla sobre la confianza ciega y la locura de vivir el Evangelio hoy.
Un abrazo enorme y ¡Paz y Bien!
(Estamos sentados en un pretil mirando hacia el valle. Francisco está remendando con hilo grueso y una aguja tosca una manga rota de su hábito, tarareando una melodía bajita).
Alfonso: Oye, Francisco... hoy te tengo que hacer la pregunta del millón, y no te enfades conmigo. Todo esto que hablamos de la sencillez, de perdonar, de amar a todo el mundo y de poner la otra mejilla suena muy inspirador sentados aquí bajo el olivo. Pero, seamos sinceros: vivimos en el siglo veintiuno. Hay que pagar la hipoteca, asegurar el futuro, currar como fieras y andar con mil ojos para que no te adelanten por la derecha. ¿Es realmente posible vivir el Evangelio hoy sin acabar en la ruina o tomando por locos a los tuyos? ¿O es que confiar en Dios en los tiempos que corren es de ilusos?
Hermano Francisco:(Deja la aguja clavada en la tela, levanta la cabeza y suelta una carcajada limpia que resuena en todo el olivar). ¡Vaya, Alfonso! Veo que hoy vienes con la escopeta cargada y el miedo metido en los huesos. ¿Que si es de ilusos? ¡Pues claro que lo es para el mundo! A mí me llamaban lunático, me tiraban piedras y decían que había perdido el juicio por dejarlo todo y fiarme solo de la Providencia. ¿Te crees que para mí no había incertidumbre? ¡Pues claro que la había!
Alfonso: Ya, pero tú eras Francisco de Asís, un santo de los altares. Tenías una gracia especial. Yo tengo una familia, responsabilidades y cuentas a fin de mes. Si me pongo a vivir el Evangelio a rajatabla sin mirar por lo mío, lo mismo acampamos debajo de un puente. ¿Dónde está el límite entre la prudencia y la fe?
Hermano Francisco:(Se acerca, me coge de los hombros con suavidad y me mira muy serio a los ojos). Escúchame bien, Alfonso: vivir el Evangelio no significa ser un irresponsable que tira las llaves de casa y se acuesta a esperar que llueva comida del cielo. Eso no es fe, eso es tentación a Dios. La prudencia es necesaria, pero el miedo es el peor consejero que puedes tener en la mesa camilla. Confiar en Dios no es cruzar los brazos; es hacer todo lo que está en tus manos con honradez y dejar el resto en Sus manos sin comerte el tarro.
Alfonso: ¿Y cómo se hace eso cuando la incertidumbre te ahoga? Porque a mí lo que me quita el sueño es el mañana: el trabajo, la salud, los críos... El futuro da vértigo.
Hermano Francisco:(Se vuelve a sentar y señala con el dedo hacia los campos de trigo y los pájaros que vuelan bajo el sol). Mira a esos pájaros de ahí arriba. ¿Los ves agobiados haciendo horas extra, sacando hipotecas o preocupados por si mañana sube el pan? No siembran, no guardan en graneros, y sin embargo tu Padre celestial los alimenta. ¿Acaso no vales tú mucho más que ellos? El problema, Alfonso, es que te fías más de tu cuenta corriente, de tus seguros y de tus propias fuerzas que del abrazo de Dios. Quieres tenerlo todo amarrado y controlado, y la vida no se puede meter en una caja fuerte.
Alfonso: Reconozco que me da pánico perder el control. Me asusta la vulnerabilidad.
Hermano Francisco: ¡Pues ahí está la trampa del mundo! El mundo te dice: "Sálvate tú, acumula, defiende tu metro cuadrado a codazos y no te fíes de nadie". Y el Evangelio te dice exactamente lo al revés: "Pierde tu vida por amor, entrégate, fíate y descansa". Vivir el Evangelio hoy es la mayor aventura de libertad que existe. Es levantarte por la mañana, hacer tu trabajo lo mejor posible, cuidar a los tuyos con el alma y decir: "Señor, hoy pongo mis 5 panes y mis 2 peces; lo demás, haz tú lo que veas".
Alfonso: ¿Y si las cosas vienen mal dadas y te caen chuzos de punta?
Hermano Francisco: Cuando vengan mal dadas —que vendrán, porque formar parte de este mundo implica sufrir—, recuerda que no estás solo cargando con la cruz. La fe no te quita los problemas, pero te da la certeza de que hay Alguien sosteniéndote cuando el suelo se desploma bajo tus pies. ¿Te fías de Dios o no te fías? Esa es la única pregunta que tienes que responderte hoy.
Alfonso:(Respiro hondo, notando cómo se me afloja el pecho). Visto así... parece que quita un peso tremendo de encima dejar de llevar uno solo el peso del mundo.
Hermano Francisco:(Se levanta riendo, sacude su hábito y me da un fuerte apretón de manos). ¡Pues claro que lo quita, hermano! Deja de hacer de director de orquesta del universo, que ese puesto ya está cogido. Venga, vámonos para abajo, cumple con tus obligaciones con alegría y duerme tranquilo esta noche. Dios sabe muy bien lo que te hace falta antes de que se lo pidas. ¡Tira palante con confianza y Paz y Bien!
Paz y Bien