Sal de la iglesia, sal de tu comodidad, rompe con lo que te esclaviza y sé libre como Jesús de Nazaret;
❤️ El templo no es la meta, es el punto de partida
¡Despójate! Suelta las amarras de lo que llamas "tuyo". Si nada posees y nada pretendes por tu cuenta, entonces, y solo entonces, serás verdaderamente Libre.
Al hermano y la hermana del siglo XXI, a quien camina lejos o en busca de luz:
¡Ábrete, criatura de Dios!
No temas al viento que sopla donde quiere.
Deja que la vida te conduzca,
sin mapas rígidos ni cálculos de llegada.
Las hojas no preguntan el camino, simplemente bailan...
Y en ese baile, encontrarás la Paz.
¡Mantén los ojos de niño!
Déjate asombrar por el milagro de lo cotidiano.
Donde hay sorpresa, florece la Esperanza.
¡Despójate!
Suelta las amarras de lo que llamas "tuyo".
Si nada posees y nada pretendes por tu cuenta,
entonces, y solo entonces, serás verdaderamente Libre.
No te angusties por equipajes ajenos.
Reconoce tu pequeñez: ni sabes, ni puedes, ni tienes...
¡Qué alegría ser nada ante el Todo!
El Maestro sonreía...
Su alma vibraba con el canto de los pájaros y el grito de los pobres.
Recuerda: no somos libres solo por sentir amor,
sino por la santa disciplina de aprender a amar cada día,
y el misterio aún más hondo de dejarse amar por el Amado.
¡Solo una certeza nos sostiene!
Ser dueños de nuestra paz interior
solo convertimos en pobres del Evangelio:
testigos humildes,
instrumentos de paz,
hermanos del mundo.
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