💙 IV Último Capítulo. (La Mirada de María al pie de la cruz) y 💙 María, mujer de caminos imposibles.
La vida se nos deshace en los rincones donde no queremos mirar, abajo En el calvario de cada día.
IV Último Capítulo. (La Mirada de María al pie de la cruz)- y María, mujer de caminos imposibles.
Señor...
Perdona. Es tarde.
La vida se nos deshace en los rincones donde no queremos mirar.
Abajo.
En el calvario de cada día.
Los que mandan duermen tranquilos.
¿Y los amigos?
Los amigos fuimos nosotros.
Cobardía pura. Sin adornos.
Ella está ahí.
De pie.
Sin discursos.
La madre que conoció el frío de un establo
sostiene la carne rota en silencio.
Y nos mira. Con todo el peso de su silencio.
Basta ya de cuentos.
Arráncanos la tibieza.
Que duela de verdad la sangre de los descartados
mientras nosotros sacamos cuentas.
Haznos testigos incómodos,
tercos constructores de paz
armados solo con tu ternura.
Madera fiel.
Pobre.
Mansa.
De la que arde y cruje
cuando todo,
absolutamente todo,
se nos cae encima.
Amén.
María, mujer de caminos imposibles
Cuando el pecho te arda
y los sentidos te confundan,
¡ruega a María!
Cuando tu cielo sea de plomo
y tu tierra esté seca
como los ríos sin agua,
cultiva la esperanza de la madre
con tu sí
para que todo sea posible.
Si la vida te da una dentellada mortal,
ruega a la madre
que te bendiga
y te dé su amparo
para que no entre en ti la desesperación,
recobres la luz del sosiego
y el gozo de la esperanza.
Confía en María,
mujer imprescindible de tu historia.
En sus dudas confió en Dios,
en su lucha descansó en él,
en su vida vivió para él.
María, la primera cristiana,
la predilecta del Señor
por hacer su voluntad.
Mujer combativa,
de mirada limpia,
de hechos, mas no de palabras.
La que abrió los caminos imposibles
y los hizo posibles,
para trazarlos para ti
y descubrirlos en ella.
Di sí a la madre
y se hará vida en ti su sí;
entonces comprenderás su entrega
para caminar ya siempre con ella.
Del corazón de la madre a la vida.