💙 Las miradas de San Francisco de AsÃs, a la madre Santa MarÃa! ( CapÃtulo 2) El caballero y su Dama
Dejarnos acoger por la Madre y escuchar su consuelo de siempre: «No tengais miedo»
Danos la valentÃa de abrazar nuestra fragilidad
para descubrir en ella la cercanÃa de Dios.
CapÃtulo 2: El caballero y su Dama
SubtÃtulo: Cuando el éxito te revienta por dentro: el arte de soltar la armadura y abrazar la vulnerabilidad.
Hoy nos venden la vida en cuotas. Tienes que triunfar, facturar, gustar, encajar, no mostrar debilidad jamás. Te pasas el dÃa corriendo detrás de un Excel, de un estatus o de una aprobación en una pantalla, creyendo que si te detienes, dejas de existir. Francisco también se tragó ese cuento en los bares y callejones de AsÃs: armaduras de marca, orgullo de clan, ser el gallo del corral para que los demás te aplaudan.
Hasta que el cuerpo dice basta.
A Francisco lo reventó la guerra y la cárcel de Perugia; a nosotros nos revienta una depresión a los cuarenta, una sala de espera en el hospital, un despido sin previo aviso o esa sensación sorda de que la vida se nos va en tonterÃas. Cuando te quitan el suelo bajo los pies y se apagan los focos del éxito, descubres que la armadura pesaba una tonelada y no servÃa para abrigar el frÃo de verdad.
Y es ahÃ, en el suelo, con el ego hecho papilla, donde aparece la mÃstica.
No es una aparición de pelÃcula de terror ni un éxtasis de museo. Es la Dama Pobre. Es MarÃa, la Madre, despojada de coronas de oro y dogmas de despacho. Es la intuición de que lo sagrado no vive en el triunfo, sino en la intemperie. Francisco entendió que la verdadera libertad no es mandar sobre los demás ni ganar siempre, sino arrodillarse ante la única Reina que camina descalza por el barro, la que te mira sin juzgar tus fracasos y te enseña que Dios se esconde en lo frágil, en lo que no cuenta, en lo que el mundo tira a la basura.
Para llevar a la vida hoy:
- ¿Cuánto de tu energÃa diaria se te va en sostener un personaje que le caiga bien a los demás?
- Cuando la vida te frena a golpes (una crisis, un fracaso, un cansancio extremo), ¿qué es lo primero que se te cae a pedazos?
- ¿Te atreves a mirar tu vulnerabilidad no como un defecto, sino como el único lugar por donde Dios puede empezar a hacerte nuevo?
Oración:
Santa MarÃa, Dama de los despojados,
ayúdanos a soltar el peso de las falsas armaduras.
Danos la valentÃa de abrazar nuestra fragilidad
para descubrir en ella la cercanÃa de Dios.
Amén.