¡No pierdas la Paz, por lo que no es la Paz!
Ni pienses, ni digas, ni hagas nada que te quite la Paz.
Jesús te quiere sereno
Y si crees que te habita
Dirígete a él para que te socorra y en ese momento
él te habrá vuelto a salvar.
Nos hace falta la constancia del testigo de Jesús
Esa oración de cada día que siempre es escuchada
Y más fuerte en las dificultades de la vida.
Se nos olvida continuamente que somos los pies del Maestro
Y que sin su pensamiento no podemos nada y menos andar.
No pierdas la paz, por todo lo que está fuera de ella.
Dirígete al buen Jesús y ya te ha vuelto salvar.
El Maestro quiere que su Verdad y su Vida, te habiten
Y más tarde aprendas y seas tú el Maestro, para enseñar la paz,
la esperanza, la Verdad y la Vida del Maestro.