❤️ «Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes.»

Enséñanos a reírnos de nuestras propias urgencias, de las alarmas de nuestros pobres relojes, y a no tomarnos tan en serio,

Padre,

Tú me has creado y me conoces

como el buen padre conoce a su hijo.

¡De qué me vale querer ser mi propio reloj,

si Tú eres el Maestro Relojero!

❤️ «Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes.»
❤️ «Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes.» | Alfonso Olaz OFS

Padre,

Tú me has creado y me conoces

como el buen padre conoce a su hijo.

¡De qué me vale querer ser mi propio reloj,

si Tú eres el Maestro Relojero!

Padre,

Tú bien sabes lo que haré hoy:

querer aferrarme a mis proyectos

como si fueran sagrados.

Nos enfadamos tanto

si el viento de tu voluntad

cambia la esfera de nuestro caprichoso reloj inteligente...

Hasta queremos amar

con el segundero lo que no debemos,

y vivir acelerados con el minutero

lo que no vivimos,

para terminar llorando en las horas tristes

aquello que nunca debimos amar,

viviendo la esterilidad de lo no sagrado

como relojes fuera de servicio.

Padre,

concédenos la gracia de la santa y hermana pobreza de espíritu:

la libertad de detener

las manecillas de nuestros relojes inteligentes,

de apagar sus segunderos falsos

y sus caprichosos minuteros.

Enséñanos a reírnos de nuestras propias urgencias,

de las alarmas de nuestros pobres relojes,

y a no tomarnos tan en serio,

para que podamos sincronizarnos

con tu sonrisa verdadera.

Haznos dóciles como las manecillas

en manos del Maestro Relojero;

y si aún así nos resistimos,

rompe las agujas de nuestro reloj

cuando tu amor tenga preparada tu hora, Señor.

Que cada plan truncado

sea una marca en el camino

hacia la confianza,

y que en medio de la sorpresa

y el desvío, siempre cantemos con alegría:

«¡Alabado seas, mi Señor, por todas tus criaturas y por tus caminos inescrutables!»

Amén.

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