❤️ "Si tú, siervo de Dios, estás preocupado por algo, inmediatamente debes recurrir a la oración y permanecer ante el Señor, hasta que te devuelva la alegría de su salvación" (San Francisco de Asís)

Hermana Alegría, ven y sálvanos de ese vacío gris del callejón; que el siervo de Dios no tenga miedo si lleva a Cristo en el corazón.

Que no exista una paz que no sea fuego,

ni una oración que sea un simple ruego,

sino un pacto de amor para entregarte.

❤️ "Si tú, siervo de Dios, estás preocupado por algo,  inmediatamente debes recurrir a la oración y permanecer ante el Señor,  hasta que te devuelva la alegría de su salvación"  (San Francisco de Asís)
❤️ "Si tú, siervo de Dios, estás preocupado por algo, inmediatamente debes recurrir a la oración y permanecer ante el Señor, hasta que te devuelva la alegría de su salvación" (San Francisco de Asís) | Alfonso Olaz OFS

¡Basta de Tristezas!

Si la angustia te muerde el alma, hermano, 

no te encierres en el muro del lamento;

corre pronto al regazo del Dios Vivo,

que el silencio es el mejor alimento.

Quédate allí, pequeño y despojado,

hasta que el pecho vuelva a estar calmado.

¡Basta ya de tristezas alquiladas!

Si el desánimo intenta doblegarte,

ponte en pie frente al sol de Su mirada.

Que no exista una paz que no sea fuego,

ni una oración que sea un simple ruego,

sino un pacto de amor para entregarte.

Si conociéramos de veras al Maestro,

no habría jóvenes rotos por la duda,

ni hogares con el frío del olvido,

ni esa mano del pobre que va desnuda.

Si Cristo fuera el centro de la mesa,

no habría sitio para la tristeza.

¡Basta de rezos tibios, de palabras!

Nuestra plegaria ha de ser un taller,

donde se forje el pan y la justicia,

donde el mañana empiece a florecer.

Que nuestro amor no sea una caricia,

sino un incendio que dé de comer.

Nuestra consigna hoy es la urgencia,

no hay tiempo para el tedio o la desidia;

escuchar el clamor de los que callan,

vencer con el abrazo a la perfidia.

Amar a todos, saltando las fronteras,

como quien siembra luz en las trincheras.

Hermana Alegría, ven y sálvanos

de ese vacío gris del callejón;

que el siervo de Dios no tenga miedo

si lleva a Cristo en el corazón.

Recurrir al Señor es el camino

para cambiar la suerte del destino.

Haz, Señor, que el dolor sea semilla

y que el luto se vuelva un santo combate;

que no seamos cristianos de rodillas

mientras fuera el mundo se debate.

Devuélvenos el gozo que libera,

para que el Reino sea una primavera.

Convierte, Señor, nuestro luto en combate,

porque Tu Paz no es olvido ni anestesia,

es el grito del pobre que en Ti late,

es la mesa compartida de Tu Iglesia.

¡Tu Paz es alegría que nos quema,

y el amor, nuestra única bandera!

También te puede interesar

Lo último

stats