"Es una encíclica que alienta la esperanza. La esperanza como motor interior que moviliza hacia nuevos sueños, nuevas perspectivas, nuevas reacciones"
"Hecho en falta una denuncia más contundente de la situación de las mujeres: violencia, maltrato, abusos, violaciones, feminicidios. Solo se nos nombra en el número 23. No hay ninguna presencia de la teología feminista, ni de mujeres inspiradoras"
"Hoy, las víctimas no son sólo personas y colectivos, sino continentes enteros saqueados y tirados en la cuneta de la historia"
"Vivir una espiritualidad política, tal como el Papa Francisco alienta a lo largo de toda la encíclica, no es solo curar a los heridos de hoy, sino que supone trabajar por un cambio global de sociedad luchando contra las causas estructurales de la pobreza, el descarte de personas y alimentos, la desigualdad, la falta de trabajo, techo y tierra, dar prioridad a la vida de todos por encima del dinero y de la apropiación de bienes de algunos"