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(AE)
Estoy seguro que más de uno de los que escuchaban el discurso de apertura de la convención extraordinaria del SPLM, el partido que lleva las riendas del gobierno del Sudán del Sur desde su independencia, no daban crédito a sus oídos cuando, después de años de desencuentros con sus rivales políticos y de un muy sangriento enfrentamiento armado que
ha tenido lugar con la pasiva condescendencia de quienes debieran haberlo evitado (él incluido), se escuchó al presidente Kiir diciendo palabras como: “En el nombre del SPLM y del pueblo de Sudán del Sur, pido perdón por el sufrimiento causado como consecuencia de la guerra.”
No sabemos si estas palabras son sólo lágrimas de cocodrilo o si son sinceras. Si fueran verdad, supondrían un verdadero cambio porque reflejarían que el presidente y otras fuerzas del país están haciendo un examen de conciencia que desde el comienzo del conflicto ha brillado por su ausencia. El presidente Kiir ha hecho también una declaración diciendo que todos los que sean responsables de crímenes responderán de sus hechos. Palabras recias y demasiado ambiciosas cuando tendría que comenzar por su misma guardia pretoriana, la Tiger Division donde surgieron los primeros enfrentamientos armados que poco a poco se extendieron por toda la capital Yuba.
Ojalá que estas palabras sirvan para cambiar algo. El sursudanés de a pie está ya escamado de tantas promesas y de tantas dobles caras que se transforman maquiavélicamente según sea el público. Tanto Kiir como el líder rebelde Riek Machar tienen una buena parte de la responsabilidad por tanta sangre derramada. Más les vale que lo sientan de verdad...
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