EL SUFRIMIENTO INTEGRADO EN CRISTO

EL SUFRIMIENTO INTEGRADO EN CRISTO

Emmanuel Mounier fue uno de los filósofos existencialistas más importantes y su inspiración era tremendamente cristiana. Y Emmanuel decía algo realmente conmovedor: “Cualquier sufrimiento integrado en Cristo pierde su desesperanza y su misma fealdad”. y aquí radica el valor redentor de cualquier sufrimiento que “completa lo que falta a la pasión de Cristo”: Jesucristo no elimina el dolor pero le da una iluminación distinta desde su vida, sus palabras, sus obras, su pasión, muerte y resurrección.

La Teología de la cruz da respuesta al sufrimiento y al dolor del inocente. Y la respuesta ante toda miseria humana es la resurrección de los muertos como un acto reivindicador de Dios que sale al encuentro del hombre, sobre todo del maltratado por la vida y las circunstancias. Esta esperanza en la resurrección y en el triunfo de Dios, anticipado en la Resurrección de Cristo, alienta a los creyentes a no caer en el desaliento y a luchar para transformar las estructuras a favor del hombre y a trabajar para ayudar a las víctimas, aunque tiemble su interior con lágrimas fuertes. Como bien señala P. Plus: “El Cristianismo no inventó la cruz, sino el valor para soportarla”.

El Concilio Vaticano II dedica un mensaje maravilloso a los enfermos. Si estás enfermo o eres cuidador de enfermos haz tuyas estas palabras: “¡Oh, vosotros que sentís más pesadamente el peso de la cruz! Vosotros que sois pobres y desamparados, los que lloráis, los que estáis perseguidos por la justicia, vosotros sobre los que se calla, vosotros los desconocidos del dolor, tened ánimo; sois los preferidos del reino de Dios, el reino de la esperanza, de la bondad y de la vida; sois los hermanos del Cristo paciente, y con El, si queréis, salváis al mundo... Sabed que no estáis solos, ni separados, ni abandonados, ni inútiles: sois los llamados por Cristo, su viva y transparente imagen”.

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