"Mentor de san Juan Pablo II y pastor que salvó la fe de los polacos en los difíciles tiempos del comunismo" Beato Stefan cardenal Wyszynski

Wojtyla y Wyszynski
Wojtyla y Wyszynski

«Tras su entrevista con los representantes del Buro político del POUP, el cardenal Wyszynski, primado de Polonia, ha regresado a Varsovia para reanudar sus funciones» (Comunicado de la agencia polaca de prensa: 26.10.1956).

«Desde el momento en que un obispo demuestra falta de valor, empieza su caída. ¿Puede seguir siendo un apóstol? Lo esencial de la vocación apostólica es dar testimonio de la Verdad. Y esto exige valor» (Cardenal Wyszynski).

Fue conocido ya en vida como El Cardenal de hierro durante los duros años de la Guerra Fría, el Primado del Milenio, el superior más grande en la historia de la Iglesia católica en Polonia. 

El Cardenal Stefan Wyszynski  y la Madre Elzbieta Róza Czacka fueron beatificados en el templo de la Divina Providencia de Varsovia el domingo 12 de septiembre de 2021 durante una multitudinaria ceremonia presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Wysznski, Arzobispo Primado de Polonia de 1948 a 1981, mentor de san Juan Pablo II y pastor que salvó la fe de los polacos en los difíciles tiempos del comunismo. La Madre Czacka, religiosa ciega que fundó la Congregación de las Hermanas Franciscanas Siervas de la Cruz.

En su homilía, pronunciada en italiano y traducida al polaco, Semeraro glosó el Magnificat como «acción de gracias a Dios por la beatificación» y rezó para «que los nuevos beatos sean una luz para las autoridades estatales y locales, y apoyo en la constante fidelidad de Polonia al Evangelio».

El ahora beato fue detenido el 25 de septiembre de 1953 y como tal permaneció hasta que el 26 de octubre de 1956, tras dos horas de tira y afloja entre los  enviados de Gomulka y el recluso, se dio a la agencia polaca de prensa el siguiente comunicado: «Tras su entrevista con los representantes del Buro político del POUP, el cardenal Wyszynski, primado de Polonia, ha regresado a Varsovia para reanudar sus funciones». Lo recuerda él mismo en su Diario de la cárcel. BAC popular, Madrid 1984, libro valiente y luminoso, de gran altura espiritual y mucho provecho ahora que algunas aguas episcopales bajan revueltas.

El nuevo Beato

El 4 de octubre de 1956 dejaba, por ejemplo, este recadito: «Desde el momento en que un obispo demuestra falta de valor, empieza su caída. ¿Puede seguir siendo un apóstol? Lo esencial de la vocación apostólica es dar testimonio de la Verdad. Y esto exige valor». Frases así -hay muchas- justifican que Wyszynski fuera ya en vida conocido como El Cardenal de hierro durante los duros años de la Guerra Fría, el Primado del Milenio, el superior más grande en la historia de la Iglesia católica en Polonia. Y que hoy esté en los altares. 

 En Carta a los Polacos durante el primer año de su pontificado, san Juan Pablo II le dedicó este párrafo: «Venerable y querido Cardenal Primado: Permíteme que te diga sencillamente lo que siento. No estaría sobre la Cátedra de Pedro este Papa polaco que hoy, lleno de temor de Dios pero también de confianza, inicia un nuevo pontificado, si no hubiese sido por tu fe, que no se ha arredrado ante la cárcel y los sufrimientos. Si no hubiese sido por tu heroica esperanza, tu ilimitada confianza en la Madre de la Iglesia. Si no hubiese existido Jasna Gora y todo el período que en la historia de la Iglesia en nuestra patria abarca tu ministerio de obispo y primado».

Ceremonia de la beatificación

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