"La gente está ilusionada con el nuevo Papa" Antonio Algora: "La Iglesia ya se está autofinanciando"
(José Manuel Vidal).- "Independiente del método utilizado, la Iglesia ya se está autofinanciando". Antonio Algora, obispo de Ciudad Real y responsable del Secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia, nos habla de la campaña "XTantos", que "ha contribuido" a un mayor conocimiento de la labor de la Iglesia. En cuanto al actual sistema de IRPF, sostiene que de este modo "la Iglesia se ve sometida a un referéndum anual". En cuanto a la presencia de la institución en la futura Ley de Transparencia, Algora se muestra de acuerdo, y sostiene que "no tenemos nada que esconder en la Iglesia ni en lo económico ni en ningún otro aspecto".
¿Qué balance hace de estos años de funcionamiento del Secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia?
Desde la creación del Secretariado se pueden distinguir claramente dos etapas: La más notoria es la de los últimos cinco años, por las campañas de marketing que se han llevado a cabo. La repercusión mediática ha sido muy notable desde el principio: era la primera vez que la Iglesia entraba en el mundo publicitario y con dos claras finalidades: la primera, pedir la X en la Renta y, la segunda, dar a conocer la labor de la Iglesia. Todo ello motivado por un cambio en el régimen fiscal de la Iglesia: desde el año 2006 el sostenimiento de la Iglesia depende en exclusiva de los católicos y de los que valoran su labor.
En la etapa anterior trabajamos también para crear conciencia entre los católicos del papel tan importante que la Iglesia tiene en sus vidas y la responsabilidad que tenemos en el sostenimiento de la Iglesia
Fueron ustedes pioneros en apostar por la publicidad como instrumento de divulgación de sus campañas. ¿Contento con los resultados obtenidos?
Sí, claro. Éramos conscientes de que la aparición en los medios sería una novedad: la primera vez que la Iglesia hacía publicidad como le acabo de responder. Desde el principio hubo muy buena acogida y, además, nos han ido acompañando los resultados en términos de número de casillas marcadas con la "X" que es, por llamarlo así, una victoria moral porque somos conscientes de que la Iglesia se ve sometida, por este sistema de la "X", a un referéndum anual.
¿El dinero invertido en esas campañas fructifica con creces?
La inversión realizada ha sido modesta para los objetivos que nos habíamos propuesto y es también modesta si la comparamos con una campaña de publicidad y de marketing en el mercado. En estos últimos años la inversión ha sido de cuatro millones y medio de euros. Es una cifra que hemos dicho públicamente y también es conocido por todos que por la X marcada libre y voluntariamente la Iglesia recibió el año pasado 247 millones de euros.
Sin embargo, más que rendimiento económico tendríamos que hablar, me parece, en términos de un mayor conocimiento de la verdad de la Iglesia. Ese ha sigo el gran beneficio de las campañas de Xtantos.
¿Esas campañas han servido para explicar lo que hace la Iglesia, pero también para mejorar la imagen pública y publicada de la Iglesia?
Al Secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia ni tampoco a las Campañas Xtantos nos corresponde, directamente, velar por la imagen que la sociedad española tiene de la Iglesia. No es esa nuestra misión. Es cierto que indirectamente, las Campañas Xtantos y el trabajo del Secretariado ha incrementado el conocimiento entre los católicos y entre los que valoran la labor de la Iglesia de todo lo que ella hace en beneficio de la sociedad, de cómo ha quedado después de 2006 el sistema de asignación, de cómo la Iglesia ya no recibe ninguna asignación del Estado, etc. Todo eso tiene que contribuir también de alguna forma a mejorar la imagen de la Iglesia.
¿La Iglesia española como institución se siente mal tratada (o maltratada) por algunos medios de comunicación?
Es mi opinión, pero da la impresión de que algunos medios están más atentos a difundir la ideología del grupo al que pertenecen que informar u opinar con objetividad de la labor de la Iglesia. A veces pienso en cómo los periodistas se ven obligados a no tratar las noticias desde un punto de vista lo más objetivo posible. Me parece que estamos en un difícil equilibrio en el que se olvida que la sociedad tiene el derecho a ser bien informada. Ni siquiera mi punto de vista justifica o puede estar por encima de ese derecho. Creo que quizá nos falta algo de honradez en ese aspecto por parte de todos: de los propietarios de los grupos mediáticos, de los profesionales de la información, de los periodistas, reporteros, etc. Es una falta de respeto a la dignidad del ser humano volcar en las noticias las propias convicciones.
¿Una relación sana, fluida y de ida y vuelta con los medios de comunicación en la sociedad de la información sigue siendo una de las asignaturas pendientes de la Iglesia institucional española?
Estoy de acuerdo con su apreciación, pero no solamente la Iglesia sino también con otras instituciones, bien de un signo o de otro. El periodismo, la prensa, lo que a veces denominamos "el cuarto poder" tiene que ser el garante de las libertades democráticas. Sin un buen periodismo, sin la búsqueda de la verdad, rápidamente nos deslizaríamos a un totalitarismo, a unos medios de comunicación convertidos en pura propaganda. Los grandes grupos mediáticos, sus propietarios, tienen una grave responsabilidad en ese sentido.
¿Crece entre los católicos la conciencia de que tienen que financiar a su Iglesia?
Sin duda. Conocer mejor la labor que realiza y las necesidades que tiene la Iglesia ha sido determinante para que creciera la conciencia entre los católicos de contribuir al sostenimiento de la Iglesia. Es una constatación que las campañas Xtantos han contribuido de forma decisiva a esta toma de conciencia y también el esfuerzo de cada una de las diócesis españolas y de las parroquias por acercar toda esa labor a los católicos, por explicar de una manera sencilla la extensa y compleja realidad que es la vida de la Iglesia Católica en nuestro país.
¿Llegará un momento en que la Iglesia pueda autofinanciarse por completo o ya lo está haciendo?
El dinero de la X es el resultado de la voluntad directa de los contribuyentes que la marcan. Los 247 millones de euros que llegaron a la Iglesia por esta vía suponen en torno a un 25% de las necesidades básicas de la Iglesia. El otro 75% aproximado procede de donativos, limosnas, colectas, etc. Eso significa que, independiente del método utilizado, la Iglesia ya se está autofinanciando.
A veces se habla del dinero que la Iglesia recibe pero es que la labor que desarrollamos los católicos en ámbitos como la cultura, la educación, la sanidad, el cuidado de ancianos, de enfermos, drogodependientes, etc. entran en el común de las realidades civiles que suponen un gran beneficio para la sociedad. Todos esos servicios le son muy rentables al Estado porque si él realizara esos servicios, que dicho sea de paso es su obligación, le costarían más del doble.
Por otra parte el Estado debe prestar atención religiosa a los ciudadanos que en hospitales, cárceles etc., reclaman una atención, si quiere favorecer el libre ejercicio del derecho de libertad religiosa.
¿Le importaría a la Iglesia que la incluyesen en la proyectada Ley de Transparencia?
Por supuesto que no. Es más, estaría completamente de acuerdo con esa propuesta. De hecho, en el mes de junio se viene presentando la Memoria Justificativa de Actividades, es decir, se publica a qué destina la Iglesia el dinero de la X de la Renta. Y además, se va a hacer pública una auditoria de cuentas. No tenemos nada que esconder en la Iglesia ni en lo económico ni en ningún otro aspecto.
En este sentido me parecen muy importantes los pasos que hemos dado en la Iglesia en los últimos años y también en otras instituciones públicas porque eso debe generar más confianza en todas ellas. Todos podemos ser más transparentes.
En estos tiempos de crisis, ¿se siente especialmente orgulloso de la respuesta de las instituciones sociales y caritativas de la Iglesia, empezando por Cáritas?
Creo que todos los miembros de la Iglesia debemos estar humildemente orgullosos, si se me permite la contradicción, de la labor de las parroquias, de los voluntarios y voluntarias, de la labor de los sacerdotes que los animan... Y por supuesto de las Cáritas parroquiales como fuente de la promoción y de la formación del voluntariado.
La Iglesia está volcada con las personas necesitadas: las acompañamos, las escuchamos, las orientamos en lo que podemos y las ayudamos sin discriminación ninguna. Aunque parezca que no, yo creo que una actividad caritativa tan grande y tan poderosa como está sucediendo en nuestra época es signo también, aunque parezca escondida, de una fe mucho más poderosa, con muchas más raíces. Una fe que, precisamente por eso está floreciendo. Quiero mirar siempre la vida y el futuro de la iglesia y del mundo con profundo optimismo, confiando siempre en que cuando ponemos lo mejor de nosotros mismos notamos estar en las manos de Dios.
¿Comparte la tesis del Papa de que "la causa de la crisis es el capitalismo salvaje"?
La raíz de esta crisis es el egoísmo que está profundamente enraizado en el corazón humano. Por eso, es una pena que esta crisis no nos esté haciendo reaccionar de verdad. Al menos aparentemente y a día de hoy, estamos preocupados por "salir del pozo" pero no sé si estamos preocupados en cambiar las estructuras de este mercado anónimo e inmisericorde. Esa sí que es una reforma urgente.
¿Se palpa en su diócesis la ilusión de los nuevos aires que soplan de Roma de manos del Papa Francisco?
Veo que la gente está ilusionada. Se me acercan y me dicen algo tan sencillo como: "Este Papa me cae muy bien". Estamos en la sociedad de la imagen y eso se nota. Los primeros pasos del Papa Francisco, que además fueron muy aireados por los medios de comunicación, crearon con mucha rapidez una corriente de simpatía hacia Él. Sin embargo, yo siempre tengo presente que la llegada del Papa Francisco ha estado posibilitada por Benedicto XVI y, antes de él, por Juan Pablo II, es decir, la Sucesión Apostólica. Lo importante del Papa es que nos asegura que la fe que profesamos y que vivimos es la fe de la Iglesia. Luego, claro está, esa simpatía personal, esa sonrisa, ese abrazar a toda la Iglesia, a todos los hombres, puede ayudarnos también a acercarnos a Dios y al misterio de su amor.