Algora denuncia "el fraude del estado del bienestar que nos han vendido" "Cáritas sirve para que no haya revueltas entre los desheredados"
El obispo de Ciudad Real, Antonio Algora, exhortó ayer a los voluntarios de Cáritas a fomentar la caridad fraterna y procurar que la nueva casa sea «un hogar de caridad», algo muy necesario en tiempos difíciles y convulsos por las crisis sociales y económicas. Lo cuenta Pilar Muñoz en La Tribuna de Ciudad Real.
Monseñor Algora, que se caracteriza por hablar sin tapujos y lanzar 'dardos', tras bendecir la nueva sede de Cáritas y resaltar la labor de los voluntarios, dijo en estos tiempos esta institución «sirve para que no haya revueltas entre los más desheredados». A su juicio, estamos asistiendo con una tranquilidad «tremenda y pasmosa al fraude del estado del bienestar que nos han vendido. Donde se creían que no iba a haber pobres». Con la misma indiferencia, añadió, «estamos viendo que las crisis económicas y sociales las pagan siempre los más débiles, las clases trabajadoras», remarcó el prelado, quien, a renglón seguido, dijo con ironía que «ya no hay planes nuevos para los parados».
Pero lo peor, agregó, es que no se buscan medidas para atender a los más necesitados. De ahí su convencimiento de que si no existieran instituciones como Cáritas se producirían revueltas entre los más necesitados. Llegado a este punto dijo: «Tenemos que poner cara de suegra (perdón por las suegras) ante los poderes públicos y cara de satisfacción ante las cofradías y hermandades» ante tanto derroche.
«No podemos gastar cuando hay un pobre que va desnudo, y no lo digo yo, lo decía el obispo Ambrosio en el siglo IV, que llegó a ser santo». Al hilo de ello, precisó que el problema no se soluciona con dar una limosna a un pobre en la puerta de la iglesia porque sólo sirve para «engordar» la picaresca.
Para monseñor Algora, la solución pasa por dar respuestas adecuadas y oportunas que devuelvan la dignidad al necesitado, al tiempo que se les ayuda a salir del pozo en el que se encuentran. Por último, dijo que «estamos hartos de escuchar los mismos discursos vacíos», dijo ante la directora de Cáritas, Ana Belén Santos, y las numerosas personas que asistieron al acto.