Julián Barrio pide a los políticos "diálogo sereno y soluciones a los problemas políticos, sociales y culturales"
El arzobispo llama a "construir una verdadera comunidad", más allá de "un pluralismo irreconciliable"
Núñez Feijóo pide al Apóstol "voluntad y decisión" para "no claudicar ante quienes predican la desunión"
(Jesús Bastante).- "Diálogo sereno y respetuoso con la verdad, soluciones a los problemas políticos, sociales y culturales". Ésta fue la petición que el arzobispo de Santiago, Julián Barrio, llevó a cabo esta mañana durante la tradicional ofrenda al Apóstol, donde invitó a los ciudadanos a construir "una verdadera comunidad" que vaya "más allá de un pluralismo irreconciliable".
Día de Santiago, patrón de España. Fiesta especial en Compostela, junto al sepulcro del Apóstol, presidida por el arzobispo de Santiago, Julián Barrio. La ceremonia arrancó con la procesión del cortejo desde el magnífico Pórtico de la Gloria al altar, donde tuvo lugar la tradicional ofrenda al Apóstol, llevada a cabo por el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y la consiguiente respuesta del arzobispo. Entre los asistentes se encontraban las medallas de Galicia, y la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor.
"No es hora de especular si estamos a la izquierda o la derecha del señor, sino estar presentes", recalcó en su homilía Julián Barrio, quien invitó a los fieles a "hacer una confesión de fe apostólica: una fe que da sentido a nuestra vida, nos abre a Dios desde lo que somos, y acompaña nuestros pasos en la historia".
Una fe que "resiste a la dictadura del espíritu de la época, que pretende prescindir de Dios", y que trata de aunar fe y caridad. "La fe sin la caridad no da fruto, y la caridad sin la fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda. Creer no es un asentimiento a un proyecto exento de interrogante, sino que es fiarse de Dios y poner la vida en sus manos", subrayó el arzobispo de Compostela.
"Cuando el hombre se olvida, pospone o rechaza a Dios, quiebra el sentido auténtico de sus más profundas aspiraciones", denunció el arzobispo, que apuntó que, entonces, "todo parece provisional. El amor, el matrimonio, los compromisos profesionales y cívicos, toda normativa ética. Quien cree se sabe aceptado por Dios, se acepta a sí mismo y acepta a los demás".
"Se cree no a pesar de los escándalos, sino desafiados por éstos", recalcó el prelado, quien animó a "aceptar la cruz del seguimiento de Cristo", lo que supone "poner la vida en servicio a los demás", venga de donde venga. "El prójimo, sea de donde sea, es aquel de quien cada uno es responsable, reconociéndolo y aceptándolo", añadió.
"Nuestra libertad se fortalece cuando está enraizada en la verdad del hombre, afrontando los retos de todos los tiempos desde la fe", insistió Barrio, quien reivindicó la figura de Santiago Apóstol como ejemplo de "los principios espirituales, morales y culturales de España". "Cuando hemos alcanzado tantas cosas buenas, que nunca habíamos logrado, tanto en España como en Europa, no debemos negar el legado de nuestra historia, (...) con valores e ideales, suficientes y necesarios para cla construcción de una sociedad nueva y esperanzada".
"No se puede construir lo propio sin velar por el prójimo", apuntó Barrio, animando a "construir una auténtica comunidad" y "siendo conscientes de una pluralidad compleja, más allá de un pluralismo irreconciliable".
Al tiempo, el arzobispo invitó a "recuperar la centralidad de la dimensión religiosa en la vida", pues "marginar a Dios no libera al hombre", mientras que "fiarnos de Dios es recuperar la confianza". "Valoremos todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, todo lo que es virtud o mérito para tenerlo en cuenta".
En gallego, pidió al Apóstol Santiago que "acoge y protege al papa Francisco y a la Iglesia española para que nos mantengamos fieles a Cristo", encomendando al patrono "a todos los pueblos de España", para "construir una sociedad por el camino de esperanza".
En sus palabras, Barrio también recordó "las sombras de dolor que se extendieron en la ciudad por el accidente ferroviario (el drama de Angrois)", o a los que "murieron por las consecuencias del terrorismo o cualquier forma de violencia".
Por su parte, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, pidió a Santiago la "voluntad y decisión" necesarias para "no claudicar ante quienes predican la desunión o se abandonan al pesimismo", al tiempo que ha incidido en que "la razón ha de estar respaldada por la ley" y por la democracia.
Elegido como delegado regio por cuarta ocasión, Feijóo señaló que España es hoy "sinónimo de libertad, paz y convivencia", algo a lo que se une "el logro de haber construido una comunidad de ciudadanos y pueblos libres, donde la pluralidad no equivale a desigualdad". "Necesitamos voluntad y decisión para que esta obra no se malogre por culpa de egoísmos, insolidaridades o frivolidades", ha dicho el presidente, que ha recordado que, para esto, "la razón ha de estar respaldada por la ley, y la ley por la razón".
"La obstinación de unos pocos no puede prevalecer contra la sensatez, la lealtad y la solidaridad de muchos", ha zanjado. Además de recordar la lacra de la violencia de género, el delegado regio ha apelado a la "generosidad" con los refugiados, que buscan en Europa una "utopía real donde depositar sus sueños". Del mismo modo, ha lamentado que Europa sea "objetivo de una de las peores manifestaciones del odio: el terrorismo", que se "enmascara de forma falaz en ideas religiosas", y ha recordado las figuras de Miguel Ángel Blanco y de Ignacio Echeverría, dos "jóvenes de esta tierra" que se han convertido en "símbolos de la fuerza de la razón que lucha contra la razón de la fuerza".