El sacerdote y hostelero ingresa en la Real Sociedad Bascongada Luis Lezama: «La Iglesia vasca es la más apegada al pueblo»
«Euskadi, tierra de Dios». Así se titula el discurso con el que Luis de Lezama Barañano ingresará hoy en la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País. El sacerdote de Amurrio -fundador de un imperio gastronómico, a partir del madrileño Café de Oriente, para dar empleo a jóvenes sin futuro- considera «un gozo» entrar a formar parte de la centenaria institución, porque «ser reconocido en tu pueblo supone una satisfacción personal».Lo entrevista María José Carrero en El Correo.
El amurriano, que ha servido de comer al Papa y al Rey, que fue secretario de Tarancón, que ha ejercido el periodismo, que ha creado escuelas de hostelería, que abrió una Taberna del Alabardero a cinco minutos a pie de la Casa Blanca, se siente ante todo cura. Por eso, hace cinco años decidió volver a ejercer de párroco en Santa María La Blanca, una nueva iglesia en uno de los barrios de reciente creación de Madrid. Y por eso mismo y porque siempre tiene muy presente su tierra vasca, ha elegido a Dios y a Euskadi como ejes de su conferencia.
-¿Cree que, en la actualidad, puede identificarse a Euskadi con un lugar donde la religión es una práctica arraigada?
-Sin duda. Forma parte de la identidad de este pueblo porque somos lo que fueron y serán lo que somos.
Desde el convencimiento de que ser cristiano hoy en día «añade valores importantes al ser humano», este Vasco Universal -logró este galardón en 1998- va a ofrecer sin ningún tipo de cortapisa su visión de la Iglesia vasca. «Euskadi es tierra de Dios porque es una tierra donde su Iglesia es la más apegada al pueblo, con una fuerte implicación social, algo inexistente en otros sitios. Y el principal valor de la Evangelización es, precisamente, ése, estar cerca de la gente».
Por ello, Luis de Lezama y Barañano no entiende que la jerarquia eclesiástica «no tenga esa correspondencia» con el clero en el sentido de «escuchar sus opiniones» a la hora de elegir, por ejemplo, a los sustituto de los obispos vascos. «Una Iglesia cercana al pueblo debe ser oída, respetada desde los estamentos sociales, económicos, políticos y, por supuesto, religiosos», sentencia.
El mismo argumento le vale al cura Lezama para censurar a los máximos responsables de la empresa Fagor «por haber olvidado la semana pasada, al recoger un premio de la Fundación Novia Salcedo, que fue un cura, José María Arizmendiarrieta, quien puso en marcha lo que hoy se conoce como Grupo Mondragón. «Soy jurado de esos premios y me pudre la sangre que ni se le nombrara».
Galardonado con la Orden al Mérito Civil de Francia y la Encomienda de Isabel La Católica, Luis de Lezama está convencido de que la religión tiene su hueco en la sociedad del siglo XXI. En su opinión, la alternativa al fracaso del comunismo y al capitalismo que ha generado la actual crisis económica y financiera puede ser un «humanismo cristiano ecuánime, sensato y alejado de rutinas litúrgicas que sirven de muy poco».