"Los laicos no son ni el pasado ni el futuro, son el presente de la Iglesia" Luis Manuel Romero Sánchez: "Es hora de que el laicado español alcance su mayoría de edad"

Luis Manuel Romero Sánchez
Luis Manuel Romero Sánchez

El director del Secretariado de la Comisión de Apostolado Seglar presenta en RD el Congreso de Laicos, del 14 al 16 de febrero en Madrid

"Prima, todavía, en nuestra Iglesia, -lo dice el papa francisco- igual que ocurre en la Iglesia española, un excesivo clericalismo donde los laicos se sienten como cristianos de segunda clase, como si fueran inferiores a nosotros, los pastores"

"Todavía da la sensación de que en la calle, en el mundo, la voz de la Iglesia es la voz de los pastores. Cuando hablan los laicos, también está hablando la Iglesia en la sociedad y en el mundo. Y los laicos son los que están acercando las realidades temporales, y por eso la Iglesia necesita de los laicos"

Del 14 al 16 de febrero, el Palacio de Cristal de la Casa de Campo de Madrid acoge el mayor evento laical de nuestro país. El Congreso de Laicos aglutina a centenares de realidades existentes en nuestro país, en un intento de que, por fin, "el laicado español alcance su mayoría de edad".

El director del Secretario de Apostolado Seglar, Luis Manuel Romero Sánchez, nos explica las claves de un "proceso" que quiere acabar con el "excesivo clericalismo" que, en su opinión, persiste aún en España.

Nos acompaña Luis Manuel Romero Sánchez, responsable del Apostolado Seglar de la Conferencia Episcopal. Bienvenido.

Gracias. Sí, es la responsabilidad que me toca en este tiempo. Más que responsabilidad, es servicio, porque así es como entiendo, también, este cargo que me ha pedido la Iglesia de España.

Cura de Mérida-Badajoz

Sí.

Muy buena tierra, Extremadura.

Una diócesis sencilla. Gente buena.

Sustituyes a un buen amigo nuestro, Antonio Cartagena que, durante mucho tiempo, estuvo ahí, batallando por los laicos. Es un buen legado, el que deja.

La verdad es que sí. Antonio Cartagena ha sido un histórico. Hay que agradecerle mucho en la Iglesia de España. Principalmente, en este ámbito del laicado. Tenemos que rezar por él, que se encuentra regular de salud. Va estar presente en el Congreso de Laicos que vamos a celebrar, lo cual me da una gran alegría.

Va a comenzar el Congreso de Laicos. Se celebra del 14 al 16 de febrero en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo, en Madrid. Algo espectacular. No sé de cuántas realidades estamos hablando. Cuántas personas van a asistir.

Estamos hablando de 2.200 personas, aproximadamente. No es tanto el número, sino, más bien, la representatividad. Van a venir laicos de todas las diócesis de España. Y de 130 realidades de eclesial: asociaciones, movimientos, congregaciones, institutos seculares...

Congreso de Laicos

Un mapa del laicado español bastante concreto.

Sí. Muy representativo de todo el laicado, que es lo que queríamos conseguir.

Representativo del laicado geográficamente pero, también, en el ámbito de la actuación porque, supongo, que habrá experiencias de todo tipo de trabajo y de acción en todo el espectro de la sociedad.

Sí. La verdad es que esto nos da a entender, también, la riqueza y la coralidad que tiene la Iglesia. Y cómo no partimos de cero. Todo esto que estamos organizando tiene ya una historia. Hay un mercado vivo, actual, que habrá que seguir impulsando y dinamizando. Pero, partimos ya de algo muy importante, que es bueno visibilizar.

¿Cuál es el papel del laico en la Iglesia española? ¿Y cuál debe ser?

Actualmente, en todo este proceso de preparación del congreso, a través de los grupos de reflexión que se han ido creando, del documento que se ha trabajado siguiendo el método del discernimiento, se ha ido descubriendo cómo se siente el laicado, hoy en España. Y esto nos favorece de cara a que podamos hacer un diagnóstico.

Tenemos un laicado muy mayor, nos falta relevo generacional. Un laicado, quizá, excesivamente centrado solo en servicios intraeclesiales, que es necesario en la vida de Iglesia, pero nos falta un laicado más comprometido en la vida pública. En la vida social. Un laicado que sí va tomando conciencia de su vocación, de su identidad laical. De su corresponsabilidad. Todavía hay que seguir dando pasos.

¿Somos mayores de edad, o todavía nos queda un camino por recorrer a los laicos?

Yo creo que todavía nos falta camino por recorrer. Estamos dando los primeros pasos para ir alcanzado esa mayoría de edad, pero tenemos que seguir avanzando. Prima, todavía, en nuestra Iglesia, -lo dice el papa francisco- igual que ocurre en la Iglesia española, un excesivo clericalismo donde los laicos se sienten como cristianos de segunda clase, como si fueran inferiores a nosotros, los pastores. Eso hace que el laicado no haya adquirido la mayoría de edad.

Pueblo de Dios en salida

Supongo que en la declaración de Congreso, además de trabajar con realidades laicales que compartirán sus problemas, sus esperanzas, también habéis estado en contacto con la otra parte, la jerárquica.

Vosotros, que estáis en medio, se podría decir, ¿cómo percibís esa relación? ¿Los obispos son conscientes de que esa mayoría de edad tiene que llegar? eso implicaría que la corresponsabilidad se tiene que ir haciendo efectiva, como nos está diciendo el papa Francisco. ¿O todavía hay reticencias a ceder esas responsabilidades a personas que no forman parte del ministerio?

A mí me ha sorprendido gratamente la preparación de este congreso de laicos, en este sentido. Porque, por parte de la Conferencia Episcopal Española, de los obispos, cada vez que se ha presentado el proceso de preparación del congreso, tanto en la Permanente como en la Asamblea Plenaria, siempre he encontrado una aceptación total, una confianza. Y en ningún momento reticencia. Siempre se ha visto como un proceso donde realmente los laicos son los protagonistas; si era un congreso de laicos, teníamos que escuchar a los laicos. Que ellos fueran los que preparasen este congreso y que nuestra actitud debe ser la de escucharlos a ellos y la de intentar trabajar, cada día, más desde la corresponsabilidad. En ese sentido, yo tengo que decir que ha habido muy buena actitud.

También me sorprende que en todo este tiempo me han llamado, bastantes veces, a dar formación permanente del clero para hablarles sobre el tema del laicado. Nos puede llamar la atención que a los sacerdotes, en su formación permanente, se les hable sobre este tema. Pero es una necesidad que se va descubriendo, lo cual me parece genial.

En la preparación del congreso, supongo que te habrás encontrado con experiencias reconocidas y otras que te habrán emocionado, sorprendido... No quiero que nos revientes nada del congreso, pero sí que nos cuentes, un poco, cómo nos va a sorprender a los que vayamos y que no formemos parte de la organización: un laicado más colaborativo en lo social, unas experiencias muy concretas de trabajo en ámbitos específicos... No sé, algo que te haya llamado la atención.

Lo primero, creo que tenemos que tomar conciencia, de cara a este congreso del fin de semana, de que no debemos plateárnoslo como un evento puntual, sino como un proceso sinodal donde todos hemos trabajado en comunión, en equipo. Donde los laicos han sido protagonistas. Donde hemos insistido mucho en la comunión, en la corresponsabilidad. Este congreso del fin de semana también se plantea de esta manera. Va a tener un formato diferente a lo que uno espera de un congreso. No vamos a escuchar muchas ponencias teológicas.

No va a ser de ponencias.

Más bien, va a ser de experiencias. Como decimos nosotros: un ejercicio de discernimiento. Escucharnos unos a otros. Escuchar lo que el espíritu Santo me está pidiendo en ese momento como Iglesia. Y donde los laicos son los protagonistas.

Se van a trabajar cuatro itinerarios: anuncio, acompañamiento, proceso formativo y presencia en la vida pública. Y todo a través de experiencias y testimonios. Esto ya se están haciendo en la vida de la Iglesia, en cada uno de esos itinerarios. Esas experiencias y testimonios las van a presentar laicos, también. Hemos querido poner el énfasis en esto.

Misioneros laicos y religiosos
Misioneros laicos y religiosos

¿Es necesario que en la España de hoy el laico dé un paso adelante en la presencia de la vida pública? Y no me refiero -por favor- solo a la presencia en partidos políticos, sino en todos los ámbitos. Vivimos en un momento político, social y económico de crisis y de agitación, donde la presencia de lo religioso parece que está un poco escondida. Especialmente de la presencia de los que no somos sacerdotes.

¿Crees que esta presencia podría contribuir a construir una sociedad más abierta, más solidaria y más en salida, como dice el Papa?

Yo creo que no solo es importante que los laicos estén en la vida pública, sino que es fundamental: esencial. Además, es el papel, principalmente, que se le pide a los laicos. Toda la iglesia tiene una dimensión secular. Lo propio y peculiar de los laicos es estar en el corazón del mundo. Es estar en los ambientes, en la vida pública, que no se identifica con la política. Es estar también en el mundo de la educación, de la economía, del trabajo, de los medios de comunicación, en el tema de medio ambiente..., en todas esas cuestiones. En el instrumentum laboris que se ha preparado a raíz de este proceso, sale una idea que viene a hacer reflexionar, y es que los laicos dicen que ellos no se sienten como enviados al mundo por la Iglesia

Que lo tiene que hacer por su cuenta.

Sí. Y todavía da la sensación de que en la calle, en el mundo, la voz de la Iglesia es la voz de los pastores. Cuando hablan los laicos, también está hablando la Iglesia en la sociedad y en el mundo. Y los laicos son los que están acercando las realidades temporales, y por eso la Iglesia necesita de los laicos.

¿Crees que eso lo lograremos en un país como este. En una Iglesia como esta?

Sí, en la medida en que vayamos dando pasos en ese sentido de dejar que los laicos vayan tomando decisiones, también en la Iglesia. Porque eso es la corresponsabilidad. La corresponsabilidad consiste en que nos escuchemos unos a otros. Que tengamos en cuenta, realmente, al laicado que está ahí. Nosotros, en este congreso, queremos queremos que se potencien las delegaciones del apostolado seglar, los consejos a nivel nacional, por ejemplo el consejo asesor de esta comisión, donde haya grupos de laicos. A niveles diocesanos, en la pastoral de laicos, consejo de laicos, foro de laicos, consejos parroquiales, que ya los hay, pero que no sean de mera información sino que se les tenga en cuenta a la hora de tomar decisiones.

Recuerdo las fechas: del 14 al 16 de febrero en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo de Madrid.

¿Se puede acudir libremente?

No se puede acudir libremente porque la gente que se ha apuntado, ha sido a través del proceso. Hemos establecido que queríamos dos mil personas, para que se pudiera llevar a cabo esta reflexión, este diálogo, esta escucha mutua. Y las inscripciones se han hecho a través de las delegaciones del apostolado seglar. Ya está el número cubierto.

Pero, se puede seguir por streaming tanto la inauguración como la clausura, ¿sí?

Sí. También la ponencia introductoria a cada uno de los itinerarios, que será el sábado a las 10:00 de la mañana. Invito a que la gente nos siga por streaming en sus diócesis, en su parroquia, en su casa. A todo los que sienten Iglesia, que somos todos. Los laicos, también. Iglesia de pleno derecho. Como decía antes, no somos cristianos de segunda clase.

Muchas gracias. Que sea un éxito. Lo contaremos desde aquí, también. Y ojalá ese sueño de que los laicos seamos realmente corresponsables de la Iglesia se haga realidad y podamos ir trabajando en ese proceso. Irnos haciendo todos mayores de edad en la Iglesia.

Yo te agradezco que te hagas eco de este evento eclesial que puede marcar, de alguna forma, un antes y un después en la vida de la Iglesia, porque hemos iniciado un proceso de comunión, sinodal. De corresponsabidad que, desde el punto de vista del éxito, se trata de que a partir del 16 de febrero sigamos dando pasos, que haya una continuidad y un postcongreso.

También, quiero terminar diciendo algo que me parece importante: que los laicos no son ni el pasado ni el futuro de la Iglesia, sino que son el presente de la Iglesia.

Muchas gracias, Luis.

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