El cardenal de Madrid no cita a Francisco en un desayuno con sabor a despedida Rouco, sobre su renuncia: "Son preguntas muy personales, que se informen por otras vías"

(Jesús Bastante).- Pudo haber dicho "Estoy a lo que diga el Papa", o "No hay noticias al respecto", o "Siempre al servicio de la Iglesia". Pero no. El cardenal de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco Varela, respondió con un extraño "Son preguntas muy personales, que se informen por otras vías", a la pregunta formulada por este cronista en el Forum Europa sobre su renuncia al episcopado y cómo le gustaría ser recordado.

Pese a todo, la participación del purpurado en el desayuno en el hotel Ritz tuvo sabor a despedida. Así lo apuntaban a RD muchos de los presentes en el mismo. La información publicada por este medio ayer acerca de la sucesión de Rouco en Bailén y Añastro fue la comidilla de todos los corrillos, antes y después de la intervención del todavía arzobispo de Madrid.

Sin hablar de Francisco

Una intervención en la que Rouco no hizo referencia alguna al pontificado de Francisco y en la que se limitó a discurrir por la vigencia de unos Acuerdos Iglesia-Estado y su preocupación por acabar con el "referéndum" que supone para los padres la inscripción "año tras año" de sus hijos en la asignatura de Religión, una "exigencia" que "dificulta" el ejercicio de este derecho.

A la conferencia de Rouco asistieron, entre otros, el cardenal Carlos Amigo; el arzobispo castrense, Juan del Río; o los auxiliares de Madrid, Juan Antonio Martínez Camino y Fidel Herráez; así como una nutrida representación de la Conferencia Episcopal, políticos y empresarios. También responsables de las organizaciones solidarias de la Iglesia, como Cáritas, Manos Unidas o Mensajeros de la Paz. Y bastantes periodistas.

El cardenal de Madrid fue presentado por Juan Manuel Otero Novas, ex ministro con UCD. En su intervención, el purpurado hizo un repaso a las relaciones Iglesia-Estado en España, que se basan en la máxima evangélica de "Dar al César al César y a Dios lo que es de Dios". En este punto, Rouco defendió la vigencia de los mismos, que "no contienen privilegios" y demuestran que "no hay ningún rincón geográfico del mundo donde no esté presente la Iglesia". Preguntado por el anuncio de Rubalcaba de denunciar los mismos si el PP se "pliega" a las reivindicaciones episcopales en el caso de la ley del Aborto, Rouco apuntó que dicha denuncia "sería una marcha atrás en las relaciones Iglesia-Estado en España muy lamentable".

Acuerdos constitucionales

"Son acuerdos plenamente constitucionales", recordó Rouco Varela, quien denunció, no obstante, la "forma discriminatoria" en que se trata la asignatura de Religión y, especialmente, la "obligatoriedad" que tienen los padres de elegir, año tras año, si sus hijos quieren seguir recibiendo esta asignatura.

Rouco ha repasado, durante su intervención, la situación de las relaciones entre el Estado y la Iglesia católica y ha vuelto a insistir en la urgencia de reformar la ley del aborto, porque "está en juego el derecho a la vida de muchos inocentes" y cada día que pasa "más inocentes sufren las consecuencias de la legislación vigente". En este punto, el purpurado llegó a denunciar que "hay quienes se permiten el lujo de decir que una cría de chimpancé sana vale más que un pequeño con síndrome de Down".

Tampoco se extendió Rouco a la hora de hablar de sus relaciones con el Gobierno de Mariano Rajoy. "Las relaciones de los gallegos enter sí son como las de cualquier ciudadano", dijo, tirando por la gallega, para después explicar que se dan "normales y fluidas", aunque confirmando, sin confirmar, que aún no se había encontrado con el presidente del Ejecutivo.

Sí habló el cardenal sobre la corrupción, asumiendo que los miembros de la Iglesia "probablemente tendríamos que hacer mucho más", y denunció que "este pecado funciona, y de forma extendida", reclamando "buscar el camino de la conversión".

El prelado negó que la Iglesia tuviera privilegios fiscales fuera de los establecidos en los Acuerdos Iglesia-Estado, e insistió en que "el esfuerzo de la Iglesia por atender a los más necesitados no se verá afectado por posibles nuevas obligaciones fiscales. Daremos lo que tenemos".

Cuestiones "personales"

A la salida, el cardenal de Madrid se acercó a este cronista y, sin perder la sonrisa, volvió a referirse a su sucesión: "Las preguntas personales, hay que preguntarlas a la persona". "Es lo que acabamos de hacer", fue nuestra respuesta. "Lo que no podemos controlar es la respuesta".

Tras la marcha del cardenal, fueron muchos los que, en distintos corrillos, hablaron, largo y tendido, sobre la sucesión del cardenal, los candidatos posibles y la sensación de "fin de reinado" tanto en Madrid como en Añastro. Pero esto es materia de otro artículo.

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