"Somos los 45 del tren, parte de una sociedad que se está polarizando desde hace mucho tiempo y no queremos darnos cuenta"

Huelva despide, entre lágrimas, silencio y devoción, a los muertos de Adamuz

Emocionante funeral de las víctimas del descarrilamiento, con los familiares como protagonistas y ausencia de polémica. Los Reyes, Moreno Bonilla, tres ministros y Feijóo acompañan a los supervivientes y sus familiares

Los Reyes abrazan a las víctimas
Los Reyes abrazan a las víctimas

"Venimos con el alma desgarrada". Así arrancó el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, la misa funeral que convirtió esta tarde al pabellón 'Carolina Marín' de Huelva se convirtió esta tarde en un inmenso espacio para el silencio, el dolor, las lágrimas, la solidaridad. Sin abucheos, sin polarizaciones políticas. Todos llorando a una por sus muertos, por sus heridos. También llovía fuera. De la capital onubense procedían la mayor parte de los fallecidos y heridos en el drama de Adamuz, y ellas fueron las auténticas protagonistas de un funeral, si no de Estado, sí de todo el pueblo. "Este es el único funeral que queríamos", destacó Liliana en una vibrante intervención, junto a su hermano Fidel, que desató las lágrimas y los aplausos de todos los presentes.

Algunas de las víctimas
Algunas de las víctimas

Y de sus autoridades que, salvo los Reyes (que se apostaron junto al altar, siendo recibidos por el himno de España, aplaudido por los fieles), fueron ubicadas en las gradas. En la pista, los 336 familiares de las personas fallecidas, muchos heridos, voluntarios y representantes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que colaboraron en la operación de rescate, que desde hace una hora antes llenaban el polideportivo.

Los Reyes saludaron a las víctimas
Los Reyes saludaron a las víctimas

Presidió la ceremonia el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, acompañado por el presidente de la CEE, Luis Argüello, el obispo emérito de Huelva, José Vilaplana, y el obispo de Córdoba, Jesús Fernández. Las autoridades presentes, además de Felipe VI y doña Letizia, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, mientras que en representación del Gobierno central acudieron la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, así como los ministros de Política Territorial, y de Agricultura Pesca y Alimentación, Ángel Víctor Torres y Luis Planas, respectivamente. También asistió el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.

Moreno Bonilla, Montero, Planas y Torres, en el funeral
Moreno Bonilla, Montero, Planas y Torres, en el funeral

El altar de la celebración estaba presidido por la imagen de Nuestra Señora de la Cinta, patrona de la ciudad de Huelva, junto al crucifijo venerado por San Juan Pablo II en su visita pastoral a Huelva en 1993, "signos elocuentes de consuelo, fe y esperanza para toda la comunidad cristiana", según explicó el Obispado. Junto a los presentes, más de doscientos conventos rezaron a esa misma hora por las víctimas de la tragedia, en un "acto de fe compartida".

Argüello: "Permitidme haceros llegar el saludo del Papa León XIV, que pide expresamente que se haga llegar su cercanía y su palabra, que ahora es silencio, de consuelo y de esperanza"

"Permitidme haceros llegar el saludo del Papa León XIV, que pide expresamente que se haga llegar su cercanía y su palabra, que ahora es silencio, de consuelo y de esperanza", arrancó Argüello, quien quiso "hablar en nombre de toda la Iglesia española, que quiere entrar en esta celebración y mirar a Jesús, el Nazreno, nuestro Cristo y Señor, y entrar con él en su Misterio de Muerte y Resurrección".

Argüello, a las víctimas
Argüello, a las víctimas

"Y ponernos bajo el manto de la Virgen de la Cinta, para que os preoteja, para que os cnsuele y os lleve de la mano en este misterio, que siempre nos desborda, el misterio de la vida y de la muerte, de la muerte y de la espernza en la vida que no acaba", acabó su saludo el arzobispo de Valladolid.

En su homilía, el obispo Santiago Gómez recordó que "hoy nos reunimos con el corazón abatido" tras la tragedia "inesperada" de Adamuz, "dejándonos sumidos en el duelo y la preocupación". "Queremos acercarnos con respeto, y rezar por los que han muerto", subrayó el prelado, quien agradeció la presencia de los Reyes, el resto de autoridades y de las instituciones "en estos día de dolor compartido".

Gómez Sierra: "El sufrimiento de estas familias no va a terminar cuando se apaguen los focos. Acompañarlas en su duelo, y reparar las consecuencias del daño recibido, será una tarea larga y exigente para todos. Compromete a la sociedad entera, y a quien tiene responsabilidades públicas. Es neceesario esclarecer la verdad de lo ocurrido y actuar con justicia"

"El Evangelio no termina con la muerte de Jesús", proclamó el prelado de Huelva. "Ha resucitado, no está aquí", glosó. "Esto nos atañe a todos nosotros (...). Las personas por las que oramos no se han perdido. Sus vidas, sus nombres, sus historias, están ahora y para siempre en las manos del Dios de la vida". "Venimos a incorporar el nombre, y vuestro propio dolor, al memorial del sacrificio de Cristo, para que aún desde el sufrimiento cobremos ánimos y fuerzas", glosó Gómez Sierra, quien pidió "aferrarnos a la esperanza", y agradeció a los vecinos de Adamuz, y a todos los que han acompañado "con su presencia, discreta y cercana" para ayudar, rezar, colaborar en la medida de lo posible.

Agradecimiento de las víctimas
Agradecimiento de las víctimas

Y, junto a la gratitud, un compromiso: "El sufrimiento de estas familias no va a terminar cuando se apaguen los focos. Acompañarlas en su duelo, y reparar las consecuencias del daño recibido, será una tarea larga y exigente para todos. Compromete a la sociedad entera, y a quien tiene responsabilidades públicas. Es neceesario esclarecer la verdad de lo ocurrido y actuar con justicia (...) para que en la medida de lo posible se eviten tragedias semejantes en el futuro", culminó.

Al término de la misa, dos supervivientes pronunciaron un emotivo agradecimiento al pueblo de Adamuz, a los cuerpos y fuerzas de Seguridad, a los sanitarios, con alguna que otra puya (las víctimas pueden hacer lo que quieran) a los que miran "agenda". Ahí los familiares, los heridos, no pudieron evitar las lágrimas, por los "vagones llenos de personas, llenos de vida y esperanza" por "nuestros padres, hijos, hermanos, nietos. Eran la alegría de nuestros despertares, no sólo eran los 45 del tren, eran parte de una sociedad que se está polarizando desde hace mucho tiempo y no nos queremos darnos cuenta": Familias "que lucharán por saber la verdad, pero lo haremos desde la serenidad, desde el alivio, de la paz de saber que en los brazos de la Virgen ahora duermen". Y un atronador aplauso lo rompió todo.

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