Hazte socio/a
Última hora
Argüello, el Gobierno y la polarización

Argüello 'calienta' la visita del Papa a España

“Alzad la mirada”, concluyó el presidente de la CEE, aludiendo al lema de la visita pontificia a España en junio. Pero en el ambiente quedó flotando la sensación de una preocupante cortedad de miras

Argüello, en la Plenaria | RD/JL

Fue en 1888, en la encíclica Libertas, cuando un papa, León XIII, habló por primera vez de la democracia como forma de organización de gobierno de los estados modernos. Será en 1944, en su mensaje radiofónico navideño, cuando Pío XII ‘bendice’ plenamente la “democracia política”. Estaba a punto de terminar el capítulo más negro de la historia de Europa. Mientras, en España, los obispos estaban bendiciendo justo lo contrario.

Con inveterado retraso, la Iglesia en España corrigió, eso sí, de manera clara y autocrítica, hace justo este miércoles, 22 de abril cuarenta años, el tiro doctrinal y eclesial para aprobar la instrucción pastoral “Los católicos en la vida pública”. Venía firmado por una Conferencia Episcopal Española (CEE) –no toda, que haberlos hubo que se opusieron a la Constitución– que supo acompañar el incipiente proceso democrático sin querer ponerle un yugo encima.

El nuncio Pioppo y el arzobispo Planellas | RD/JL

Cuarenta años después, ni España es la de hace cuatro décadas, ni tampoco los obispos españoles tienen figuras descollantes capaces de análisis con altura de miras que no sea la de repetir fórmulas manidas. Pasados los tiempos del ‘todos contra el relativismo’ que blandiera Benedicto XVI, y que se aplicó a diestro y siniestro, viniera o no a cuento, poco calaron las líneas motoras de Francisco (un año después de su muerte, casi extinguidas, para alivio de varios) y de León XIV se está a la espera, aunque quien más y quien menos ha desempolvado las Confesiones, no las de Tarancón, claro, sino las de San Agustín.

La guerra cultural como argumentario

Por eso, cuarenta años después de esta instrucción pastoral, el argumentario chapotea en la guerra cultural, la batalla espiritual contra el wokismo, sin ver el otro lado del péndulo que baja con su maza desde el otro ángulo, donde las cruces se afilan como las espadas. Un territorio en el que se desenvuelve con reiterada soltura e inflexible razonamiento quien hoy va consiguiendo permear por incomparecencia el pensamiento de los obispos españoles, su presidente Luis Argüello. Que da consejos sobre la democracia y cómo mantenerla libre del emotivismo, el otro ismo que hoy, en estos pagos, se blande pastoralmente al alza.

En la inauguración de la Plenaria, el arzobispo de Valladolid ha cargado sin contemplaciones contra el Gobierno de Pedro Sánchez

Esta mañana, en la inauguración de la Plenaria, el arzobispo de Valladolid ha cargado sin contemplaciones contra el Gobierno de Pedro Sánchez, y lo ha hecho delante de nuncio Piero Pioopo, que se estrenaba en estas lides y que, muy probablemente, acompañará en menos de dos meses a León XIV en su histórica presencia en una sesión conjunta de las Cortes españolas con motivo del viaje del Papa agustino. Pioppo, de momento, confraternizaba de buen grado y bien ensotanado con el arzobispo Planellas mientras los obispos buscaban su lugar al calor de la Plenaria que se iba a inaugurar, la 129ª. Él, luego, lo quiso encontrar en medio de ellos. "Soy hermano vuestro".

Concordia, caridad y testimonio. Esos fueron los ejes que, a modo de receta, le dejó Robert F. Prevost a la pequeña y tantas veces atribulada Iglesia en Argelia durante su visita la pasada semana, muy fresco en la memoria de aquella pequeña comunidad el martirio de monjes franceses y monjas españolas por el simple hecho de ser testimonio. Y, a la luz del mensaje de Argüello, pareciera que el gobierno de coalición de Pedro Sánchez fuese una especie de GIA fundamentalista y emotivista que está subvirtiendo el orden democrático y antropológico en España.

Al modo de Gila al principio, señalando por indirectas a Sánchez –hasta el chino Xi Jinping sabe quién ha desempolvado frente a Trump el estar en «el lado correcto de la historia»”–, Argüello dejó una carga de profundidad que resume el argumentario que se le escucha a Vox y ahora, un poco también, al PP – “tienen el mismo discurso”, me susurra un obispo, de los pocos que han condenados los ataques del presidente de Estados Unidos al papa Prevost–: “Tiene también [el Gobierno] una mirada confesional sobre la historia, y selectiva sobre las víctimas. Manifiesta un deseo desmedido de intervenir en la sociedad civil y de controlar las instituciones que aseguran la división de poderes en lo político y la libre concurrencia en lo económico, además de una doble vara de medir, según a quién afecten los asuntos de abuso de poder o de corrupción. Todo ello queriendo asegurar el control sobre los medios de comunicación”.

Los obispos, en la Plenaria de primavera de 2026 | RD/JL

No llamó al país que va a acoger en unas semanas al Papa Estado fallido, pero el argumentario apuntaba maneras. En este contexto, pidió una oración por el Pontífice y, poniendo al nuncio por testigo que, si le place, pueda hacérselo llegar a León XIV, pidió un aplauso a la Plenaria con el que conjurar “los bulos” vertidos contra Prevost, sin que hubiese la más mínima alusión al autor de los mismos. Hubiese sido un buen momento para recuperar aquí, al menos, el espíritu de Gila.

Junto con la oración por el Papa y los aplausos, Argüello dejó caldeado el ambiente previo a su llegada a España el próximo 6 de junio. Faltó concordia y faltó caridad. Y el testimonio, pues era un poco de trinchera y de sacar el dedo a pasear directamente hacia el ojo del prójimo, si es emotivista y está en el Gobierno, mejor.

“Alzad la mirada”, concluyó el presidente de la CEE, aludiendo al lema de la visita pontificia. Pero en el ambiente quedó flotando la sensación de una preocupante cortedad de miras. Luego vino el nuncio a darle un poco de oxígeno al país que le acoge. "España ama al Papa".

También te puede interesar

Lo último