Bonavista, el barrio de Tarragona que vive un Viernes Santo histórico con su cofradía constituida
Bonavista, un barrio periférico situado al este de Tarragona, combina bloques de viviendas sociales con zonas más tranquilas y calles que aún conservan un aire de pueblo dentro de la ciudad. Históricamente, ha acogido familias procedentes del sur de España y, más recientemente, comunidades internacionales, lo que le confiere un carácter multicultural y dinámico. A pesar de ser periférico, el barrio cuenta con una vida comunitaria intensa, marcada por asociaciones vecinales y, especialmente, por la Semana Santa, que desde los años sesenta es uno de los momentos más vividos por sus habitantes.
Cada Viernes Santo, los vecinos se reúnen para seguir los pasos que organiza la Cofradía Jesús en busca de su madre, la Virgen María, que este año sale a la calle por primera vez como cofradía constituida. Las calles se llenan de vecinos de todas las edades, y la música de cornetas y tambores acompaña los pasos en una atmósfera que mezcla devoción, respeto y emoción comunitaria.
Preparativos en la parroquia: la cofradía se hace adulta
En la sala anexa de la parroquia, Juan Guzmán, vicepresidente de la cofradía, supervisa los preparativos. “Antes de la constitución, la gente se limitaba a movilizarse solo por Semana Santa; ahora nos movemos todo el año, junto a la vida parroquial. Si no fuera por el párroco, no habríamos llegado aquí, hemos invertido muchas horas”, explica. Los integrantes ajustan vestimentas y ornamentos, revisan los pasos y se coordinan para garantizar que todo salga con precisión. La cofradía cuenta con unos 150 miembros, aunque los portadores son menos y por ello se busca implicar a más jóvenes.
Según Guzmán, la Cofradía Jesús en busca de su madre, la Virgen María, se ha convertido en un punto de encuentro intercultural. Participan gitanos, rumanos ortodoxos, algún joven musulmán, andaluces y catalanes. Aunque la presencia latinoamericana es más limitada, “se les abre la puerta”, añade. La cofradía es, junto con Sant Pere y Sant Pau, el único barrio periférico de Tarragona que ofrece a los vecinos la opción de participar activamente en este tipo de entidad, abriendo así la Semana Santa a toda la comunidad local.
Guzmán subraya que la constitución de la cofradía ha marcado un cambio estructural y legal dentro de la ciudad. “Hemos tenido apoyo incondicional de otras cofradías tarraconenses y corresponderemos. Hemos establecido elementos en nuestros estatutos que, posteriormente, han hecho que otras cofradías tengan que adaptarse, sobre todo en lo que respecta a la duración de los cargos”, explica.
En la calle, la fe y la cercanía
El párroco de la parroquia, Andrés Pedro Lima, de origen africano y con 3 años en Bonavista, observa con satisfacción cómo la cofradía conecta con los vecinos. “Lo que más me llena es la ilusión que tienen por continuar las tradiciones de los antepasados y querer unirse a la parroquia”, comenta. Procedente de Murcia, recuerda que en su origen las cofradías “se viven con mucha intensidad” y que en Bonavista ha encontrado un entorno “cercano y acogedor”, especialmente con gente del sur de España.
Durante los ensayos y la preparación de los pasos en la calle, Lima es detenido constantemente por numerosos vecinos que lo saludan o le hacen preguntas sobre la procesión. Esta cercanía, asegura, es un reflejo del fuerte vínculo de la cofradía con la comunidad.
La procesión del Viernes Santo comienza por la noche con los tres pasos principales —Cristo Crucificado, Virgen Dolorosa y Soledad— acompañados por una banda de cornetas y tambores y una agrupación musical del barrio. “No podemos sacar la procesión del barrio para ir al Santo Entierro de Tarragona, la gente no lo entendería; esto está muy arraigado”, recuerda el párroco. Aun así, la cofradía trabaja a largo plazo para construir un nuevo misterio que represente a Jesús encontrando a su madre, con la voluntad eventual de participar en la procesión central de la ciudad.
Entre ensayos y últimas revisiones de los pasos, la Cofradía Jesús en busca de su madre, la Virgen María se ha consolidado como un motor de comunidad. Guzmán y el párroco coinciden en que el objetivo principal es transmitir la tradición, mantenerla viva y, al mismo tiempo, “adaptarla al contexto multicultural e intergeneracional de Bonavista”. Con este compromiso, el barrio se prepara para vivir un Viernes Santo cargado de fe, emoción y cercanía.