Carles Torner, presidente de Pax Romana: “Lo más impresionante del Papa León es la tranquilidad dentro de la contundencia profética”
"Me da mucha esperanza esa firmeza tranquila y espiritualmente centrada, que nos inspira el Papa León. Hemos comprobado que quiso implantar en Chiclayo la iglesia en salida de Francisco"
Carles Torner, presidente de MIIC-Pax Romana, lee el momento actual de la Iglesia y del mundo desde una convicción nítida: León XIV encarna “la tranquilidad dentro de la contundencia de la denuncia profética”, asi como la continuidad de la primavera de Francisco, al tiempo que ofrece al movimiento un horizonte de esperanza para refundar su misión.
Tras el congreso de Lima y la celebración de un homenaje al Papa en su antigua diócesis de Chiclayo, Torner subraya que Pax Romana quiere volver a sus fuentes para responder con más fuerza a la paz, los derechos humanos, la justicia social y la opción por los pobres.
Torner explica asimismo que el movimiento vive una nueva etapa de refundación, marcada por la urgencia de una presencia pública más clara ante la crisis climática, la desigualdad, la migración y la polarización política. También reivindica la continuidad entre Gustavo Gutiérrez, Francisco y León XIV, y presenta al Papa como un líder sereno, firme y cercano a la realidad concreta de los pobres y los conflictos del mundo.
Pax romana acaba de celebrar un Congreso de refundación en Lima. ¿Qué balance hace su presidente?
El Congreso ha cumplido las expectativas que teníamos con creces. Estamos en este proceso de refundar. Estamos llegando a los 80 años del MIIC-Pax Romana y decidimos que para llegar ahí debíamos hacer como un peregrinaje con reuniones en cada uno de los continentes para refundar, repensar y actualizar nuestra espiritualidad. La voluntad de esta reunión que hemos tenido en Lima y Chiclayo es refundar la espiritualidad del Pax Romana. Y por eso hemos ido a una de las fuentes.
¿Cuándo nace Pax Romana?
Pax Romana se funda en 1921 con una clara vocación de ser un movimiento por la paz después de los horrores de la Primera Guerra Mundial, creando un espacio de diálogo, de relaciones personales, de amistades entre estudiantes de países que durante siglos se habían hecho la guerra. Esa es la fundación de 1921. Se refundó en el año 47 después de la Segunda Guerra Mundial, para reconstruir lo que la guerra había hecho añicos y sobre todo para asumir juntos un nuevo orden internacional. Participamos activamente tanto en el movimiento que llevó a la declaración de derechos humanos y desde siempre hemos estado muy vinculados al multilateralismo, a la defensa de la paz y de la mediación en los conflictos entre países y a la defensa de los derechos humanos.
Con presencia desde el principio en los organismos internacionales
Sí, hemos tenido presencia fuerte en la ONU, primero en la Comisión de Derechos Humanos, que ahora se llama Consejo de Derechos Humanos, y hemos intervenido en la denuncia de casos que atentaban contra ellos. En los años 80, denunciábamos las violaciones de derechos humanos en Colombia, El Salvador, Nicaragua, cuando empezó la agresión de la contra. Y acompañamos, por ejemplo, al obispo guatemalteco Gerardi, que elaboró año tras año ese informe sobre las víctimas de la guerra, los actos de genocidio contra la población maya y los brutales asesinatos y violaciones de derechos humanos en Guatemala. Es decir, hemos estado muy presentes en Naciones Unidas y sentimos que el contexto internacional actual nos pide refundarnos y participar, con tanta fuerza como podamos en el apoyo al Papa León XIV y en seguir el magisterio que él está poniendo en pie.
¿Sería la tercera o la cuarta refundación?
Primera en 1921, segunda en 1947, cuando nos fundamos como movimiento adulto, movimiento de profesionales intelectuales de Pax Romana. La tercera es el Vaticano II, que transformó la Iglesia y transformó especialmente los movimientos de América Latina en el Perú y en otros países de América Latina, empieza ese movimiento, que lleva primero a Medellín como actualización de la Iglesia Latinoamericana en fidelidad al Vaticano II, y después todas esas reuniones de los episcopados latinoamericanos que acabaron en Aparecida y que nosotros hemos acompañado.
Hay que saber que nuestros movimientos acompañaban a sus obispos en esas reuniones. Por tanto, hemos participado no sólo en el movimiento de base que ha creado esa espiritualidad de la opción por los pobres, sino en el acompañamiento a la Iglesia local y latinoamericana que impulsa ese movimiento eclesial. Pax Romana ya participó desde los años 70 en la promoción de esa línea de profesionales intelectuales comprometidos con la opción por los pobres en el mundo entero. O sea que desde el movimiento latinoamericano insufló esa orientación a las federaciones africanas, asiáticas y europeas.
¿Por qué la cuarta refundación y por qué ahora?
Ahora una cuarta refundación, porque tenemos retos inmensos frente a nosotros como profesionales intelectuales católicos, que queremos tener una presencia en nuestras sociedades y también a nivel internacional. Porque objetivamente el modelo económico en que estamos está llevando a puntos serios de ruptura: El tema de la casa común, el tema de la crisis ecológica y la crisis climática, la desigualdad. Realmente, en los últimos 20 años los índices de desigualdad han crecido hasta extremos que hace que realmente el combate por la sociedad más justa y donde haya una repartición de la riqueza sea un auténtico reto. Y también todo lo que son los derechos humanos, la libertad de expresión, el trato digno a las personas detenidas y, por supuesto, la lucha contra las ejecuciones extrajudiciales y tantos otros crímenes que se cometen en muchos países.
¿Hay una razón instrumental en el apoyo explícito a León XIV?
En línea con el magisterio del Papa León (y antes del Papa Francisco) hay un compromiso de cada uno de nuestros miembros de desarrollar un estilo de vida que esté de acuerdo con lo enseñado por los dos Papas, que enfrente a la crisis climática y que sea capaz de transformar la sociedad, pero también de intervenir en las políticas públicas o en el diseño de estrategias para limitar el calentamiento global. Es decir, el compromiso social y político en la intervención pública y, al mismo tiempo, la espiritualidad, la oración, la vida comunitaria.
El Papa Francisco unía muy claramente esas dos dimensiones del compromiso
Y el Papa León sigue exactamente en la misma línea y, además, ha sido capaz, con la Dilexit te, de dar una enorme densidad a esa opción por los pobres de nuestro movimiento que es extraordinaria. Muchas de nuestras comunidades, a partir de la Dilexit te, han podido organizar oraciones, sesiones de reflexión. Realmente el tono de su oración, el tono de su acompañamiento pastoral, a ese nivel es extraordinario. Y una de las cosas más bonitas de haber venido a Chiclayo a celebrar un homenaje al Papa, ha sido ver la realidad pastoral de donde nace la Dilexit te, de donde nace su magisterio como Papa.
Y su compromiso por la paz
Para nosotros, ha habido desde el principio de su pontificado muchos signos de que el compromiso por la paz del Papa León era firme, estaba muy bien articulado y era capaz de estar presente en cada contexto, a partir de la realidad del contexto y no a partir de principios generales. Por ejemplo, el hecho que desde el primer momento recibiera a Zelensky y manifestara apoyo a Ucrania frente a la agresión rusa, o el hecho que siguiera el contacto con la población de Gaza que vivía ese crimen contra la humanidad que se está cometiendo por parte de Israel y que él lo siguiera de cerca, apoyando al patriarca de Jerusalén y a la Iglesia peregrina en Tierra Santa. Y esto evidentemente sumado a esa la locura y a ese crimen que es la guerra en Estados Unidos e Israel en Irán, que añade una guerra más a Oriente Medio, que va a crear durante muchos años una situación terrible en toda la región. La firmeza con la que el Papa ha hablado durante esta última Semana Santa es para nosotros un signo de que realmente hemos de acompañar ese magisterio que nos impulsa en nuestro propio compromiso.
¿El Papa necesita también esa ayuda?
Sin duda. Cualquiera que hoy en día intente enfrentar esa oleada de la extrema derecha de indiferencia hacia las consecuencias del sistema económico en que vivimos y de indiferencia hacia las víctimas de los conflictos, cualquiera que lo haga necesita apoyo. Porque el reto es inmenso, porque se trata de una alianza objetiva entre dos autoritarismos de distintos siglos. O sea, una alianza implícita entre el régimen de Putin en Rusia y el régimen de Trump en Estados Unidos hace que todos tengamos que unirnos en intentar construir un dique de contención a la guerra que se está intentando imponer como forma de resolución de conflictos, como forma de agresión a aquel que no quiere obedecer a estos nuevos poderes.
El Papa León asume, en contraposición, un liderazgo global tranquilo, ¿no?
Lo más impresionante del Papa León es la tranquilidad dentro de la contundencia de la denuncia profética. Y esa espiritualidad es la que nos anima a todos, porque es exactamente lo que buscamos. Buscamos la paz como un espacio de oración, de empatía con el otro, de asumir las consecuencias de la violencia y del dolor que se crea en tantas personas, y de forma de acción hacia un movimiento social fuerte que se puede oponer a esas guerras.
¿En Europa, también?
En Europa también somos muy sensibles al crecimiento de la extrema derecha y a lo que eso puede significar en los próximos años. Y en ese sentido apunta el discurso del Papa León, la advertencia del Papa León a los obispos españoles de que no dejen que la extrema derecha manipule la religiosidad cristiana a su favor, que sean firmes en la defensa en un país donde emerge ese fondo franquista temible de abusos y de negación de la identidad del otro. Desde muchos puntos de vista, esa firmeza, la firmeza del discurso del Papa, del magisterio que va produciendo y de su actitud, es muy importante. De hecho, es ese liderazgo el que hace que le veamos como un testimonio fiel de Jesús de Nazaret, que nos lidera precisamente porque ha asumido a fondo esa actitud de humildad, de andar sereno, de oposición tranquila a la violencia que nos quieren imponer.
Decía Bernardo Barranco, en vuestro Congreso, que al Papa Francisco le dejamos un poco sólo en algunas ocasiones para llevar a cabo sus reformas
A ver, es cierto que el Papa Francisco hubiera podido tener más apoyo por parte de movimientos eclesiales como los nuestros, pero también es cierto que yo he visto que en las comunidades de Pax Romana la presencia y la voz de Francisco ha sido muy fuerte. Yo antes de llegar a la presidencia internacional estaba fundamentalmente presente a nivel europeo. La fuerza que tuvo la visita de Francisco a Lampedusa, por ejemplo, fue impresionante. En la Federación Catalana, de la que yo provengo, la revista Cuadernos de Vida Cristiana, que dedicó un monográfico al Papa Francisco, con un acento muy claro en su capacidad de producir un discurso que tenía un análisis de la realidad muy pertinente, pero también de potenciar la sensibilidad de la gente, de potenciar la simbología religiosa, para que la espiritualidad estuviera unida a esa necesidad social de enfrentar el drama de los enemigos.
Quizás por eso, Francisco también tenía muchos enemigos dentro y fuera de la institución
Sí, sin duda el Papa Francisco tuvo muchos enemigos. Incluso se llegó a decir en el precónclave: Olviden la palabra reforma, ahora la palabra es contrarreforma. Ahí se dijo. Y se dijo como estandarte de todos esos movimientos eclesiales y de todas esas fuerzas políticas que han intentado una contrarreforma dentro de la Iglesia Católica con mucha fuerza. Fuerzas que vieron al Papa Francisco como un líder al que querían derribar. Sabemos perfectamente de las estrategias de Steve Bannon, de todo el movimiento de vinculación de las extremas derechas. Lo que el teólogo español, Juan José Tamayo, analizó en su libro ‘La Internacional del Odio: la evidente colaboración de las extremas derechas de todo el mundo, que, además, tienen todas una fuerte base religiosa. Pero el Papa Francisco no solo resistió, sino que la fuerza con que le intentaron derribar potenció aún más su discurso. Ahora, me da mucha esperanza esa firmeza tranquila y espiritualmente centrada, que nos inspira el Papa León.
¿Las prioridades del movimiento las seguís teniendo claras?
Una prioridad clara es que tenemos que aumentar nuestra presencia pública. Se acaban de reunir en Addis Abeba las federaciones africanas y la primera prioridad que han tenido es que queremos intervenir públicamente en lo que son políticas de desarrollo, de defensa de los derechos humanos, y apoyar a las conferencias episcopales africanas en su magisterio sobre todos estos temas. En el encuentro de Lima, hemos analizado la crisis migratoria, la crisis climática, la desigualdad social, el movimiento por la paz en América Latina y hemos establecido que queremos aumentar nuestra capacidad de presencia pública en todas esas luchas sociales, porque son las nuestras, como profesionales e intelectuales. O sea, queremos que ese trabajo que hace tiempo que hacemos tenga más visibilidad y una voz pública más clara.
¿Tenéis gente preparada para eso en número suficiente?
Buscamos nuevas incorporaciones, sobre todo en países donde nuestro movimiento se ha debilitado en los últimos años. Pero tenemos en este momento, en el movimiento, muchas voces que pueden tener una presencia pública más fuerte y precisamente lo que queremos como colectivo internacional es apoyarles en su presencia.
¿En estos momentos en la Iglesia hay más espacio para movimientos especializados como el vuestro?
Sin duda, porque la necesidad de una misión como la que nosotros tenemos encomendada es muy clara en todos los frentes de los que estamos hablando. Y se vive en cada una de nuestras comunidades, en cada una de nuestras fundaciones. El reto de la presencia pública pertinente, el reto de la defensa de la paz, el reto de todo los que estábamos comentando son todos retos urgentes y realmente la Iglesia necesita esa presencia de los laicos comprometidos con esas causas en las cuales se actualiza nuestra espiritualidad y nuestra manera de estar en el mundo.
¿Eso significa que el momento de los movimientos de la primavera de Juan Pablo II ha pasado o ha decaído y, por eso, dejan espacio libre?
No, al menos desde mi punto de vista. Sin ser un conocedor de todos esos movimientos, para mí lo objetivo es que no es tiempo para movimientos cristianos que obvien la necesidad de comprometerse política y socialmente, siguiendo lo que en discernimiento comunitario nos obliga a hacer el seguimiento de Jesús. No es tiempo para un cristianismo que se quede replegado en pequeñas comunidades ajenas a los retos sociales. Sobre todo, ante un Papa que nos invita continuamente al compromiso, a la presencia, al apoyo eclesial desde nuestras comunidades a los colectivos más vulnerables, a los inmigrantes, a las mujeres inmigrantes de manera muy especial, a los jóvenes y los niños en situación de pobreza o las personas que llegan a nuestros países después de haber salido de situaciones de guerra o de persecución de los derechos humanos.
No es momento para movimientos eclesiales que obvien esas realidades y no piensen en comprometerse. Simplemente por un tema claro, eclesiológico y teológico, que es que el lugar de la presencia de Dios en nuestra sociedad es el rostro de los pobres. Como dice la Dilexi te, es en el rostro de los pobres donde reconocemos la presencia de Cristo. Es en la lucha en defensa de la paz y contra las guerras donde reconocemos el espíritu de fraternidad y del amor entre comunidades que se defienden de formas de agresión que son indignas. Por lo tanto, creo que es un momento importante, en el que los movimientos de la tradición de la acción católica, los movimientos que analizan nuestra sociedad desde esa perspectiva de una intervención en defensa de los derechos humanos, de la paz y de la dignidad humana son muy necesario y lo van a ser más y más en los meses y años que vienen.
Habéis tenido grandes referentes en el movimiento. ¿Uno de los más importantes ha sido Gustavo Gutiérrez?
Sin duda, Gustavo Gutiérrez ha sido muy importante, porque en Gustavo nosotros reconocemos tres niveles. Primero, una espiritualidad, una manera de leer el Evangelio, de discernir en comunidad, de ayudarnos unos a otros a pensar cuál es el llamado que recibimos del mundo profesional en el que estamos implicados. Pero también, porque Gustavo era un asesor de nuestro movimiento. Durante 50 años acompañó a grupos de profesionales, a grupos de estudiantes, y acompañó nuestras reuniones a nivel latinoamericano, a nivel internacional. Le recuerdo muy bien len a celebración de los 75 años de Pax Romana, asegurando que Juan XXIII, cuando convocó al Concilio Vaticano II, ya habló de la Iglesia de los Pobres. Ese segundo momento de articulación teológica que Gustavo era capaz, con mucha sabiduría, de activar y que sin duda tiene un impacto internacional, ha sido traducida a casi todas las lenguas y ha marcado con su reflexión la presencia, no solo de nuestro movimiento, sino también de la Iglesia.
Imagino que a lo largo de todos estos años la habéis visto sufrir también por la ‘persecución’ de la propia jerarquía de la Iglesia
Sí. Le hemos visto sufrir, pero yo diría que también le hemos visto resistir con sabiduría y humor. No recuerdo conversaciones con Gustavo donde el humor no estuviera presente. Porque Gustavo era muy consciente de lo que significaba para todos nosotros. Y cuando estaba con nosotros sabíamos que sufría, sabíamos que tuvo que hacer esa jerigonza genial de convertirse en dominico a una edad muy avanzada, para evitar el control que el cardenal de Lima, Cipriani, le quería imponer y hubo momentos realmente muy dolorosos.
¿Hubo un intento objetivo de silenciar a Gustavo?
Hubo un intento objetivo que fracasó, porque él no dejó de escribir, no dejó de estar presente y de ser reconocido como un grandísimo intelectual, como un gran escritor. Por el trabajo que hacía en aquel momento para el Instituto Ramón Llull, la última vez que estuve con Gustavo fue en 2005, en la Feria del Libro de Guadalajara, donde el país invitado era Perú. Y uno de los dos o tres principales autores que Perú llevaba a la Feria del Libro de Guadalajara era Gustavo Gutiérrez. Además, como era un ambiente relajado, pudimos tener largas conversaciones. Hablamos mucho de César Vallejo, de Arguedas, de los autores que para él eran tan importantes. Y en aquel momento, que era un momento eclesialmente muy duro, Gustavo estaba en la palestra internacional como escritor en la principal feria del libro del mundo hispanoamericano. Es decir, hay que ver siempre que por mucho que intentaron silenciarlo, en ese momento, Gustavo nunca dejó de ser una persona brillante y comprometida con su parroquia, con su barrio, con sus movimientos, con nuestro movimiento. Y que supo siempre encontrar un camino y que supo resolver su situación de manera comunitaria. Lo compartía todo con nuestro movimiento y entre todos le apoyamos y conseguimos que se convirtiera en un referente de la teología católica del siglo XXI.
Tras celebrar vuestro congreso en Lima, ¿por qué fuisteis a Chiclayo? ¿Rendir homenaje al Papa, simplemente?
Bueno, fuimos a Chiclayo porque estamos en Chiclayo. Es decir, somos un movimiento internacional presente en más de 50 países que tiene comunidades de estudiantes y de profesionales en Chiclayo. Por lo tanto, no fuimos a Chiclayo de turistas. Fuimos a Chiclayo invitados por la Iglesia de Chiclayo y especialmente por esos grupos de nuestro movimiento que están en Chiclayo y que en Chiclayo han acompañado las iniciativas pastorales de apoyo a los migrantes, de apoyo a las comunidades más descartadas, como entonces pedía el Papa Francisco. Y, por supuesto, fuimos a Chiclayo para celebrar este primer año del pontificado de León XIV que tanto nos ha acompañado. Hemos sentido que la voz de León XIV era muy cercana a lo que era nuestra preocupación más íntima y en ese caminar colectivo de nuestro movimiento el Papa nos ha acompañado. Por lo tanto, hemos ido a Chiclayo a celebrar. Hemos participado en el acto que tuvimos en Chiclayo, al que vinieron múltiples comunidades de la Iglesia de Chiclayo, comunidades religiosas, movimientos laicales, toda esa pastoral de la opción por los pobres y de la atención a las minorías estaba muy presente. Para mí eso era lo importante: celebrar conjuntamente que estamos juntos, que seguimos a Jesús en el Perú, en el mismo Chiclayo donde la pastoral tomó forma durante los años del Obispo Roberto, como le llaman.
Por ejemplo, Angélica, esa dirigente de nuestro movimiento en Chiclayo, que es muy activa en lo que es la defensa de las mujeres que son víctimas de la violencia. Y lo es desde el punto de vista de organizaciones sociales, denuncias, de acompañamiento a las víctimas. Ella organizó una manifestación contra las violencias que sufren las mujeres en la ciudad de Chiclayo. Una manifestación que organizaban cada año los movimientos feministas y que cada año invitaban al obispo y que el obispo jamás se había dignado asistir. Tanto que dejaron de enviar la invitación al obispo. Y entonces nombraron a Robert Prevost, Obispo de Chiclayo. Y las feministas hicieron su manifestación y el obispo Robert Prevost se colocó al final de la manifestación. Acompañando a las comunidades de mujeres y a los grupos de nuestro movimiento y otros grupos de otros movimientos que participaban activamente en la defensa de esas mujeres víctimas de la violencia. Y Angélica se acercó al obispo y le dijo que estaba encantada de que hubiera ido. Se excusó de no haberle invitado y celebró que a pesar de no haber tenido la invitación hubiera ido a la manifestación. Y le pidió ir adelante de la manifestación, con las autoridades. Y el Obispo Prevost contestó que no, que él quería estar al final con su gente, con la gente de sus comunidades que había ido a la manifestación. Creo que este para mí es el perfecto símbolo de lo que quisiéramos ser como movimiento y de la razón por la que el Papa Leo XIV nos inspira tanta confianza.
¿Hay una clave de lectura chiclayana en el pontificado de León XIV?
Evidente. Me lo aseguraba la propia Yolanda Díaz, una de las más cercanas colaboradoras de monseñor Prevost: Hemos comprobado que quiso implantar en Chiclayo la iglesia en salida de Francisco. Para nosotros, no hay ninguna duda que hay una continuidad plena. Y que la continuidad es directa entre Gustavo Gutiérrez, el Papa Francisco y Leo XIV. Y no es un análisis que podemos hacer fácilmente. Se pueden tomar los textos de Gustavo, los textos de Francisco y los textos de León y salen los paralelismos. Y, además, está la espiritualidad que animaba a los tres. Esa idea de que la fe se vive en el compromiso, que era la vida de Gustavo y que estaba muy explícita en la manera como el Papa Francisco hablaba de una iglesia en salida, una iglesia que tenía que ser hospital de campaña en el mundo. Pues, eso es lo que vivió como obispo el Papa León XIV en Chiclayo.
El Papa león viene España dentro de unas semanas. ¿Cuál crees que es el riesgo, el peligro principal, que puede correr?
Con franqueza, habiendo visto cómo ha resuelto situaciones mucho más difíciles, la visita a España no creo que implique mayor riesgo. Creo que él va a manifestarse tal como es. Va a decir de manera significativa lo que son las líneas de su pontificado en España. Para nosotros, los catalanes, es una gran noticia que venga la a Sagrada Familia y que pueda celebrar con nosotros el centenario de Gaudí y que participe en ese extraordinario momento de belleza religiosa y de presencia de la fe en la sociedad de Barcelona y de Cataluña que es la culminación de la Sagrada Familia. Y además, de allí saldrá la caravana hacia Odessa.
¿La caravana de Sor Lucía?
Sí, la caravana de Sor Lucía que saldrá de Barcelona en dirección a Odessa. Una de tantas iniciativas suyas. Pero el hecho que se enmarque en esa presencia, esos días en que estará en Barcelona es muy significativo y da mucha visibilidad a esa solidaridad del pueblo de Cataluña y de la ciudad de Barcelona con el pueblo de Ucrania.
Además, León irá a Canarias a cumplir el sueño de Francisco
En continuidad plena con el papado de Francisco, hará esa visita a Canarias para que el mundo sea consciente de que ese muro (que es el nuevo muro de Europa), que es el Mediterráneo, es un escándalo y que tenemos que derribarlo. Tenemos que conseguir evitar todas las muertes del Mediterráneo y resolver de manera digna y humana una situación que es trágica.
Y también irá a Montserrat
Lo que para mí es muy importante, porque siempre he estado muy vinculado a Montserrat. Como sabes, dirigí la revista Coaderns de Cuestiones de Vida Cristiana.
Y vendrá con su primera encíclica recién publicada bajo el brazo
Por lo poco que sabemos, parece que en ella abordará los debates vinculados a la inteligencia humana y la inteligencia artificial y cómo afecta a todas las profesiones, al mundo laboral y a los derechos de los trabajadores, asi como a la reflexión sobre la paz, la reflexión sobre la pobreza y los derechos humanos. Esas líneas que, por lo que sabemos, serán las de la nueva encíclica estarán en plena discusión cuando venga a Barcelona. Por lo tanto, doy por descontado que en diversas de sus intervenciones irá desplegando lo que es el contenido de la encíclica para la cual nosotros nos hemos preparado. Estamos esperando que se publique para leerla a nivel internacional y en cada una de nuestras comunidades y poder participar en los debates que seguro que va a crear.
¿Y a los políticos en el Congreso qué crees que les va a decir?
No lo sé, pero quizás que hay que salir de esa polarización estéril. Que los políticos de todos los partidos tienen que conseguir que la política retorne a un clima de diálogo, de construcción y de capacidad de respuesta a los retos sociales que tenemos, que son inmensos. Espero que la política se vuelva a un estado de diálogo. Espero que la extrema derecha se abra a comportarse ante el tono exigente que seguro que tendrá la intervención de León.
