Beatificados en La Almudena 12 mártires redentoristas asesinados durante la Guerra Civil “Estos doce nuevos beatos son la expresión clara de nuestro compromiso misionero con la reconciliación"

El tapiz de los nuevos beatos
El tapiz de los nuevos beatos

Es “la misma entrega que ofrecieron nuestros cohermanos en silencio y oración durante la pandemia, la misma entrega que sostiene la esperanza en la comunidades presentes en muchos lugares de nuestro país, la misma que estimula nuestra predicación, estudio y misión”, señaló Francisco Caballero, provincial de los redentoristas de España

Los nuevos teatros afrontaron su martirio “atribulados en todo, más no aplastados, apurados, más no desesperados, perseguidos, pero no abandonados, derribados, pero no aniquilados", afirmó el cardenal Semeraro

“Estos doce nuevos beatos son la expresión clara de nuestro compromiso misionero con la reconciliación, el encuentro y la misión con todos y para todos. Compromiso que nuestra congregación redentorista siempre ha querido expresar desde siempre”. Con estas palabras agradecía en nombre de los redentoristas de España, su superior provincial, Francisco Caballero, la ceremonia que acaba de inscribir en la lista de los nuevos beatos a doce hermanos suyos asesinados durante los primeros compases de la Guerra Civil.

De una de las columnas de la madrileña catedral de la Almudena, colgaba, ya desvelado, el tapiz con las imágenes de los religiosos, “nuestros nuevos beatos”, dijo el superior que, “con su sangre martirial, han escrito con letras mayúsculas el valor de nuestra vida y vocación que se gasta cada día al servicio de la evangelización y la paz”, y que es “la misma entrega que ofrecieron nuestros cohermanos en silencio y oración durante la pandemia, la misma entrega que sostiene la esperanza en la comunidades presentes en muchos lugares de nuestro país, la misma que estimula nuestra predicación, estudio y misión”.

El cardenal Semeraro
El cardenal Semeraro

En su sentida alocución, Caballero recordó que esos mártires, cuya memoria había llenado de amigos y familiares la seo madrileña, “son hijos del pueblo, muchos hijos de los que hoy denominamos la España vaciada, son testigos de la fe fecunda y arraigada en las sociedades y culturas sencillas, en las familias forjadas en el esfuerzo, el sacrificio y el trabajo constante”.

"Hacernos próximos a los más débiles"

“Ellos -añadió el superior provincial- son hoy inspiración para nuestra misión, que no es otra que hacernos próximos a los más débiles de la sociedad, siendo esperanza para quienes tantas veces encuentran las puertas de la vida cerradas”.

El postulador lee la semblanza de los nuevos beatos
El postulador lee la semblanza de los nuevos beatos

Antes, el cardenal Marcelo Semeraro, prefecto del Dicasterio para la Causas de los Santos, y que en esa condición había presidido la ceremonia de beatificación, señaló que los doce religiosos redentoristas habían afrontado su martirio “atribulados en todo, más no aplastados, apurados, más no desesperados, perseguidos, pero no abandonados, derribados, pero no aniquilados, llevando siempre y en todas partes, también en su cuerpo, la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo”.

Un momento de la ceremonia, con el desfile de las palmas
Un momento de la ceremonia, con el desfile de las palmas

Previamente, el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, al glosar brevemente la figura de los nuevos beatos, señaló que “unieron su entrega a la de Cristo, perseveraron en su vocación misionera y no dudaron en aceptar su muerte en vez de renunciar a su fe.  Antepusieron con gozo la fidelidad al Señor a su propia vida y su muerte martirial consumó la llamada que habían sentido a seguir a Jesucristo Salvador”.

Los doce religiosos mártires beatificados hoy en la catedral madrileña pertenecían a las dos comunidades que tenía, en esa fecha, la Congregación del Santísimo Redentor en Madrid, el Santuario del Perpetuo Socorro en Chamberí y la Basílica de San Miguel en La Latina, y estaban encabezados por Vicente Renuncio. En 2005 se solicitó la apertura de la causa, iniciándose la fase diocesana del proceso en septiembre de 2006 y concluyendo en noviembre de 2007. Tras su estudio en el Dicasterio para las Causas de los Santos por historiadores, teólogos, cardenales y obispos, el Papa los declaró mártires el 24 de abril de 2021.

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