César García Magán: "La Iglesia de Toledo ha demostrado que, en la catástrofe, somos familia"
El obispo auxiliar de Toledo y secretario general de la CEE conversa con RD sobre sus sentimientos ante la catástrofe ferroviaria de Urda, destaca la fe arraigada de este pueblo, la labor de la Iglesia, y confirma la intención de la diócesis de celebrar un funeral este sábado en la 'zona cero' y, más adelante, un funeral 'de Estado' en la catedral primada
"Estamos intentando ser una Iglesia samaritana". El obispo auxiliar de Toledo y secretario general de la Conferencia Episcopal española, César García Magán, está viviendo estos días con vértigo. El trágico accidente de tren de Urda, que se ha cobrado hasta la fecha 69 vidas, causó "consternación" en toda la población, y en toda la Iglesia de Toledo, que desde el principio se volcó con las víctimas, atendió a los heridos y a sus familias.
En la conversación, Magán destaca "la solidaridad de todo el pueblo de Urda" un pueblo "de fe arraigada y una fe hecha de ese realismo manchego". Un pueblo que este sábado acogerá una misa funeral en las inmediaciones de la 'zona cero' de la catástrofe, antes del funeral 'de Estado' que seguramente presidirán los Reyes, en fechas próximas, en la catedral de Toledo.
Pregunta. ¿Cómo se enteró del accidente?
Respuesta. Yo estaba en Madrid, en la Conferencia Episcopal y me enteré por la mañana, en el primer momento. Inmediatamente, según iban llegando las noticias, me di cuenta de la gravedad. Me vino a la mente evidentemente el accidente de Adamuz, y tuve un sentimiento de consternación, y después lo traduje en en oración. por los difuntos, por los heridos y sus familias. Después contacté con mi archidiócesis de Toledo, con el vicario de la Mancha, de esa zona territorial, para ver qué noticias tenía de la gente que estaba in situ, sobre el terreno.
P. ¿Qué está haciendo la Iglesia en movilización de los recursos?
R. La Iglesia de Toledo está haciendo lo que hay que hacer, ser samaritana con los hermanos que sufren, que se encuentran en la situación inesperada de un accidente, de muerte de seres queridos. También de los heridos. Ahí está esa solidaridad, esa cercanía, esa fraternidad de todo el pueblo de Urda, un pueblo de la Mancha, donde el Santísimo Cristo de la Mancha es su corazón espiritual. Un pueblo, como es toda la zona de la Mancha, de fe arraigada y una fe hecha de ese realismo manchego. Una fe que se traduce en cercanía, en solidaridad, en acogida, en corazón abierto, en salir al encuentro de las necesidades.
P. Se ha destacado, y con razón, el papel de los sacerdotes, en primera línea desde el principio
R. Están los sacerdotes de los pueblos cercanos, todos conocidos y muy queridos. Para mí, el párroco de Los Yébenes, el párroco de Urda... Un párroco que ha sido antiguo alumno mío, el párroco de Consuegra, compañero de seminario, También llegaron el párroco de Madridejos, y el propio arzobispo que se desplazó allí para escuchar, acoger, rezar y para visibilizar la misericordia y el corazón del Señor. Y no solamente los sacerdotes, sino otras personas que se han movilizado de las parroquias, de nuestra Cáritas Diosesana. Las Cáritas parroquiales de la zona se han volcado, nuestra casa diocesana de ejercicios abierta desde el primer momento para familiares de fallecidos, para familiares de víctimas, el equipo de psicólogos de caritas diocesana.
P. ¿El funeral será en Urda? ¿Con los Reyes?
R. Está previsto que tengamos un funeral, este sábado, en Urda, en el mismo lugar donde ha sido el accidente, presidido por nuestro arzobispo. Más adelante habrá, seguramente, un funeral 'de Estado' en la catedral, invitando a otros obispos y, por supuesto, a las autoridades, también a los Reyes, que este jueves han podido visar Toledo. Ya me consta que en no pocas parroquias de la diócesis se han hecho misas, funerales, oraciones ante el Santísimo. Y para demostrar nuestra cercanía, nuestra solidaridad, nuestra caridad, ofreceremos la Eucaristía, porque es la caridad que se hace pan, que se hace vino, que se hace cuerpo y sangre del Señor, el amor de Dios que se entrega a los hermanos, Y ahí conectamos con los hermanos que han fallecido, con los que quedan heridos, con los familiares.
P. Sé que es difícil, pero ¿es posible un mensaje de esperanza en estos momentos?
R. Hemos visto que, en la catástrofe, somos familia. Familia abrazada por el amor de Dios que se testimonia en nuestros abrazos, que se testimonia en nuestra cercanía, que se testimonia como el buen samaritano que coge, que cura, que carga, que acompaña. Pues eso es lo que estamos intentando ser en Toledo, una iglesia samaritana.
