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Cobo le recuerda a Barcelona que tiene la torre de Jesús para llegar antes al cielo

El cardenal de Madrid visita la Sagrada Família antes de participar en el Fòrum Joan Carrera, evoca la lección de Valentina, la niña ciega que explicó el templo al Papa, y comparte la preocupación por la salud de León XIV, a quien acompañó en Roma durante los encuentros por los diez años de 'Amoris laetitia'

José Cobo, en Barcelona
José Cobo, en Barcelona | Agencia Flama

"De Madrid al cielo". La frase, tan castiza como familiar, le llegó a José Cobo de boca de un sacerdote de Santa Coloma de Gramenet antes del almuerzo del Fòrum Joan Carrera, celebrado este jueves en Barcelona. El cardenal arzobispo de Madrid recogió la alusión con una sonrisa y devolvió la pelota a la ciudad anfitriona: "Barcelona tiene la torre de Jesús de la Sagrada Família y, por tanto, llega antes al cielo", dijo el cardenal.

La réplica, entre la cordialidad y la rivalidad amable entre dos ciudades, ofreció uno de los momentos más distendidos de una jornada que había comenzado precisamente a los pies de esa torre. Pero la visita de Cobo a Barcelona dejaba algo más que una ocurrencia ingeniosa: la imagen de una Iglesia que necesita "levantar la mirada sin dejar de escuchar a quienes caminan a su lado", también a quienes, aparentemente, tienen menos que enseñar.

Por la mañana, el cardenal había visitado la Sagrada Família, donde volvió sobre el recuerdo de Valentina, la niña ciega que, durante la visita de León XIV y de los Reyes a Barcelona el pasado junio, explicó al pontífice el significado y las características de la torre de Jesucristo a través de una maqueta táctil. La escena había dejado una huella especial: una niña que no puede contemplar visualmente el templo "ayudaba a comprenderlo a quienes habían acudido a admirarlo".

Cobo recuperó aquella experiencia para subrayar una de las intuiciones que atraviesan su manera de entender la vida eclesial: para él, "quienes tienen alguna dificultad también pueden enseñar a quienes parecen disponer de más recursos". La Iglesia necesita esa inversión de las perspectivas, en la que nadie quede reducido a recibir ayuda y todos puedan aportar algo a la comprensión común. "Quien no ve como los demás puede mostrarles lo que ellos no habían sabido mirar", subrayó.

La anécdota de Valentina enlazaba así con el mensaje que el arzobispo de Madrid desarrollaría horas después ante los participantes en el Fòrum Joan Carrera. Si la Sagrada Família es una obra levantada a lo largo de generaciones, la Iglesia también necesita reconocer que ninguna persona, ningún ministerio y ninguna sensibilidad pueden arrogarse por sí solos "la totalidad de una misión compartida".

Noticias tranquilizadoras desde Roma

La jornada tuvo también un momento de preocupación compartida por la salud de León XIV. Cobo acababa de regresar de Roma, donde había participado en los encuentros convocados con motivo del décimo aniversario de 'Amoris laetitia', cuando conoció las noticias sobre la intervención quirúrgica del Papa. El anuncio de que las pruebas médicas ofrecían resultados satisfactorios le llegó mientras se encontraba en la capital italiana.

Ante los periodistas, el cardenal describió la inquietud con una comparación doméstica. "Cuando operan a un familiar, uno siente la necesidad de estar cerca, de acompañarlo y de hacerle saber que no está solo", reflexionó. Esa fue, explicó, la disposición con la que vivió las noticias sobre el pontífice, a quien había visto "bien preparado" para afrontar la situación.

La referencia permitía asomarse a una dimensión más personal de la relación con León XIV, más allá de los encuentros oficiales y de las responsabilidades institucionales. En una jornada dedicada a reflexionar sobre la corresponsabilidad y la comunión, la preocupación por la salud del Papa recordó también que la Iglesia se sostiene en vínculos concretos, en la cercanía y en la experiencia compartida de la fragilidad.

La estancia romana de Cobo había estado marcada por la reflexión sobre 'Amoris laetitia', la exhortación apostólica de Francisco publicada en 2016 que situó el amor familiar, sus dificultades y sus posibilidades en el centro de la atención pastoral. Diez años después, el debate sobre su recepción continúa planteando una cuestión fundamental: cómo acompañar a las personas y a las familias sin convertir la doctrina en una respuesta distante de sus vidas.

"Esa misma preocupación por la realidad concreta de las personas reaparecería en Barcelona, esta vez al hablar de una Iglesia que no puede limitarse a organizar estructuras, sino que debe aprender a escuchar a quienes las habitan", comentó.

Cobo atendió a loa medios en Barcelona.
Cobo atendió a loa medios en Barcelona. | Flama

Un encuentro entre amigos de la Iglesia catalana

Cobo llegó al restaurante acompañado por el vicario madrileño José Luis Segovia y por el obispo auxiliar de Barcelona Javier Vilanova. Antes de comenzar el almuerzo, atendió a los medios de comunicación y saludó a miembros de la curia barcelonesa y a amigos de la Tribuna Joan Carrera, convocada por el Grup Sant Jordi.

El encuentro reunió a representantes de una Iglesia catalana que ha hecho del diálogo, la tradición conciliar y el compromiso social algunas de sus señas de identidad. Entre los asistentes se encontraban, además de Vilanova, el obispo Xabier Gómez, el abad de Montserrat y el conseller Ramón Espadaler, junto a otras personas vinculadas a la vida eclesial y pública.

La presentación corrió a cargo del sacerdote Peio Sánchez, con quien Cobo mantuvo una larga conversación antes del acto. También intervino José Luis Segovia, encargado de repasar algunos momentos de la trayectoria personal y sacerdotal de Cobo, desde sus orígenes en Sabiote hasta su llegada a la archidiócesis de Madrid, pasando por las referencias que han marcado su formación y su recorrido pastoral.

El cardenal de Madrid con Peio Sánchez.
El cardenal de Madrid con Peio Sánchez. | Flama

La visita tenía, por tanto, algo de encuentro institucional y algo de reencuentro entre personas que comparten preocupaciones y horizontes eclesiales. En ese ambiente distendido, la broma sobre las dos ciudades y sus respectivos caminos hacia el cielo encontró su lugar natural. Pero el humor no ocultaba el trasfondo de la conversación: cómo conseguir que la Iglesia sea una comunidad en la que las diferencias no se conviertan en distancias insalvables.

La torre y quienes ayudan a comprenderla

La imagen de la Sagrada Família acompañó, de una manera u otra, toda la jornada. La torre de Jesús, que se eleva hasta los 172,5 metros y constituye el punto culminante del proyecto de Antoni Gaudí, ofrece una referencia inevitable para una ciudad que ha hecho de su templo una de sus expresiones más universales. Pero la visita de Cobo permitió desplazar la mirada desde la monumentalidad de la obra hasta las personas que la hacen comprensible.

Cobo tuvo palabras para la salud del papa y los últimos anuncios sobre su recuperación
Cobo tuvo palabras para la salud del papa y los últimos anuncios sobre su recuperación | Flama

Valentina no necesitó contemplar la torre para explicar su significado. Su manera de acercarse a ella, mediante el tacto y la descripción, permitió a los demás descubrir una perspectiva distinta. La escena contiene una enseñanza que va más allá de la inclusión y que toca una cuestión decisiva para cualquier comunidad: "escuchar no es únicamente permitir que el otro hable, sino aceptar que su experiencia puede transformar lo que uno creía saber", reflexionó el cardenal ante los periodistas.

Ese es también el desafío de una Iglesia que quiera caminar unida sin exigir que todos sean iguales. Las diferencias no desaparecen por decreto, ni la comunión se construye ignorando los desacuerdos. Hace falta aprender a reconocerse mutuamente, compartir responsabilidades y dejar espacio a quienes no siempre han tenido voz.

La respuesta de Cobo al sacerdote de Santa Coloma tuvo, así, una resonancia que trascendía la rivalidad entre Madrid y Barcelona. La ciudad catalana puede presumir de su torre y de su altura, pero la verdadera medida de una comunidad no se encuentra únicamente en lo que levanta hacia el cielo, sino en la capacidad de hacer sitio a quienes caminan con ella.

La niña que explicó la torre al Papa y a los Reyes había recordado que nadie posee por sí solo todas las formas de ver. El cardenal que bromeó con llegar antes al cielo recordó, desde otro registro, que tampoco "nadie puede recorrer en solitario el camino". Entre la arquitectura de Gaudí y la vida de la Iglesia, la lección termina siendo la misma: para construir algo que perdure hacen falta "muchas manos, muchas voces" y la disposición de aprender de los demás.

Cobo atendió a la prensa antes de su intervención en Barcelona.
Cobo atendió a la prensa antes de su intervención en Barcelona. | Flama

Barcelona tiene su torre de Jesús. Madrid tiene su cielo. Y la Iglesia, venga de donde venga, necesita algo más difícil que competir por llegar primero: "aprender a caminar junta", como dijo Cobo.

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