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Cristóbal López: “En Marruecos podemos y queremos evangelizar, pero no hacer proselitismo”

El cardenal arzobispo de Rabat participa en la mesa redonda inaugural del III Congreso de Libertad Religiosa y de Conciencia en Barcelona

El cardenal, durante su intervención en Barcelona. | Agencia Flama

El diálogo interreligioso es un camino que conduce de la intolerancia a la tolerancia, de la tolerancia a la aceptación del otro, de la ignorancia al conocimiento mutuo, de la indiferencia al respeto y al aprecio, para llegar juntos a la fraternidad. Este fue el principal mensaje que dejó este miércoles 28 de enero el cardenal Cristóbal López durante su intervención en la mesa redonda inaugural del III Congreso de Libertad Religiosa y de Conciencia, liderado por la Cátedra de Libertad Religiosa y de Conciencia y el Observatorio Blanquerna de Comunicación, Religión y Cultura.

Arzobispo de Rabat desde 2017, López expuso la compleja realidad interreligiosa de Marruecos, un país eminentemente musulmán donde los cristianos, en su mayoría extranjeros, representan el 0,1% de la población. “La dificultad que encuentra la libertad religiosa para abrirse paso y avanzar hasta su absoluta normalización no se encuentra ni en el ámbito político, ni en el religioso, ni en el jurídico o legislativo: el problema reside en el ámbito social y familiar, en la cultura y la educación”, detalló el purpurado salesiano.

En este punto, relató las consecuencias, a veces sutiles, que puede afrontar cualquier persona marroquí musulmana que quiera convertirse al cristianismo: “Probablemente será repudiado por su familia, le harán la vida imposible en el trabajo hasta que se marche y perderá amigos. Sin familia, sin casa, sin trabajo y sin amigos, ¿dónde acabará? Seguramente en la calle”, relató el arzobispo de Rabat, que ha vivido en el país magrebí durante 15 años en dos etapas diferentes. “En Marruecos podemos evangelizar. Lo que no podemos hacer, ni queremos, es proselitismo”, sentenció.

López, mostrando una imagen distribuida en Marruecos de representantes de las tres grandes religiones. | Agencia Flama

Identidad, coraje y sinceridad para afrontar el diálogo

En este contexto, López recordó que la libertad religiosa y de conciencia “se planta como una semilla que hay que regar y abonar, arrancar las malas hierbas que crecen a su alrededor, protegerla cuando la planta es pequeña y sufre, hasta que se haga robusta, grande y poderosa”. Para recorrer este camino, remarcó tres condiciones: la fuerza de la identidad de cada uno, el coraje de salir de uno mismo para buscar el encuentro con el otro y la sinceridad de las intenciones.

López, que salió de Cataluña hace 42 años tras pasar su infancia en Badalona, finalizó su disertación con una reflexión del teólogo alemán Hans Küng: “No habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones, y no habrá paz entre las religiones si no hay diálogo entre ellas”.

El cardenal realizó su intervención en el marco de una mesa redonda moderada por Alba Sabaté, subdirectora del Observatorio. Le acompañaron Fabio Petito, profesor de Religión y Asuntos Internacionales en la University of Sussex, que habló de la relación entre la diplomacia interreligiosa y la política exterior; Zoila Combalía, profesora titular de Derecho Eclesiástico en la Universidad de Zaragoza, que analizó la discriminación por motivos religiosos y el papel de las administraciones públicas, y Tetiana Derkach, analista religiosa y periodista ucraniana, que expuso las relaciones interortodoxas en el contexto de Kiev.

Dimensión académica y compromiso social

El congreso fue inaugurado un rato antes con una ceremonia institucional con Josep Maria Carbonell, presidente de la Fundación Blanquerna, y Míriam Díez Bosch, directora de la Cátedra de Libertad Religiosa y de Conciencia y directora del Observatorio Blanquerna de Comunicación, Religión y Cultura. Ramon Espadaler, consejero de Justicia y Calidad Democrática, estuvo presente a través de un mensaje telemático, en el que celebró la consolidación de este “espacio de debate internacional para entender mejor los desafíos actuales y compartir buenas prácticas”.

Míriam Díez Bosch y Josep Maria Carbonell, durante la presentación del Congreso. | Afers Religiosos

La libertad religiosa y de conciencia no es una cuestión secundaria: es un derecho fundamental y una necesidad vital de las personas y los pueblos”, advirtió Carbonell, subrayando que “Blanquerna es un espacio de libertad, diálogo y encuentro, donde la dimensión académica va acompañada del compromiso social”.

Por su parte, la directora de la Cátedra de Libertad Religiosa y de Conciencia hizo referencia a ataques por razones de fe que se han registrado en distintos puntos del mundo durante los últimos meses en ciudades como Sídney, Jumilla o Barcelona. “El derecho a la religión ha sido objeto de discriminación e incluso de violencia extrema. Ante hechos como estos, la universidad no puede permanecer indiferente”, aseguró.

Ante este convulso escenario global, el Congreso de Libertad Religiosa y de Conciencia llega a su tercera edición con un programa que, del 28 al 30 de enero, reúne en la Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales Blanquerna URL a expertos de 26 países para impartir ponencias de ámbito local, regional e internacional centradas en la gestión de la diversidad religiosa y la promoción de la libertad religiosa, así como en el análisis de los estándares internacionales de garantía de este derecho fundamental y la prevención de sus vulneraciones.

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