Encuentro anual de obispos en Tierra Santa: 'Holy Land Co-ordination 2026' pone el foco en el diálogo y las personas de Esperanza
La Holy Land Co-ordination 2026 se celebra en Jerusalén del 17 al 22 de enero, bajo el título Una Tierra de Promisión: Encuentro y Diálogo con Personas de Esperanza
(CEE).- La Holy Land Co-ordination 2026 se celebra en Jerusalén del 17 al 22 de enero, bajo el título Una Tierra de Promisión: Encuentro y Diálogo con Personas de Esperanza. Como cada año, este encuentro reúne a diversos obispos de todo el mundo para tener una presencia regular en esta región y conocer al detalle la situación de los cristianos. Mons. Joan Enric Vives Sicilia, arzobispo emérito de Urgel, participa en la Holy Land Co-ordination 2026 como representante de España.
Esta nueva edición —como refleja su título Una Tierra de Promisión: Encuentro y Diálogo con Personas de Esperanza— refleja el compromiso de caminar al ritmo de las personas, de escuchar antes de hablar y de permitir que sean las relaciones —y no las agendas— las que configuren la comprensión.
-La Tierra de Promisión es citada con reverencia y humildad. Es la tierra donde fueron revelados los designios salvíficos de Dios por primera vez, es la tierra sagrada para las religiones abrahámicas y un lugar donde la promesa y el dolor se entrelazan. Caminar por esta tierra implica reconocer una esperanza vivida en medio del anhelo.
-El encuentro se sitúa en el corazón de la semana: con las comunidades cristianas, con quienes sufren, con quienes trabajan por la justicia y la paz, y con interlocutores de otras tradiciones religiosas.
-El diálogo refleja la vocación de la Iglesia expresada en Nostra Aetate, con relaciones marcadas por el respeto, la honestidad, la paciencia y la comprensión mutua, de manera especial con el pueblo judío.
-La esperanza no es ingenua ni abstracta. Está arraigada en la fe, sostenida por la oración y expresada en pequeños y fieles gestos de solidaridad y presencia.
Programa de la Holy Land Co-ordination 2026
Durante el encuentro, los obispos se reunirán con Mons. Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, y con Mons. Adolfo Tito Yllana, Nuncio Apostólico. Recibirán informes del director ejecutivo del Patriarcado Latino y participarán en un encuentro en línea con Gabriel Romanelli, párroco latino al servicio de la comunidad católica en Gaza.
Los obispos también visitarán a las Hermanas Combonianas para conocer su labor pastoral y humanitaria entre comunidades beduinas, caracterizada por una presencia prolongada, el cuidado de las familias y su compromiso con la dignidad y la justicia de las personas, especialmente aquellas marginadas de la sociedad.
Uno de los puntos centrales de cada encuentro es la celebración de la misa dominical con una comunidad local. Este año, los obispos celebrarán la Eucaristía con los feligreses de Cristo Redentor en Taybeh, pasando el día en el pueblo para escuchar, compartir experiencias y conocer de primera mano los desafíos a los que se enfrentan sus habitantes.
También se celebrarán encuentros con el Vicariato de Santiago, que atiende a los católicos de lengua hebrea en Israel; con miembros del Centro Rossing para la Educación y el Diálogo, reflejando el compromiso continuo de la Iglesia con el encuentro y el diálogo en las complejas realidades sociales y religiosas de la región; y con Rabbis for Human Rights, una organización israelí que promueve la dignidad humana, la justicia y la protección de los más vulnerables.
Se realizará una visita pastoral al Instituto Effetá Pablo VI en Belén, que ofrece rehabilitación y educación a niños sordos de todos los territorios palestinos. Los participantes conocerán también la labor y el ministerio de la Fundación Juan Pablo II, centrada en el desarrollo humano y comunitario.
Habrá además un encuentro con el Parents Circle – Families Forum, una organización conjunta israelí-palestina formada por más de 800 familias afectadas por el conflicto en curso, todas ellas habiendo perdido a un familiar directo.
Finalmente, una visita al Seminario del Patriarcado Latino como reflejo del título Una Tierra de Promisión: Encuentro y diálogo con personas de esperanza. El Seminario forma el futuro de la vida pastoral de la Iglesia local mediante la oración, el estudio y el servicio, apoyando tanto el ministerio ordenado como la formación de adultos laicos al servicio de toda Tierra Santa en circunstancias exigentes. Esta visita afirma que la promesa de Tierra Santa no solo pertenece al pasado, sino que está confiada a quienes acompañarán a su pueblo en la fe, el diálogo y la reconciliación en los años venideros.
Participantes en el encuentro
En el encuentro de este año participan 13 obispos en representación de las conferencias episcopales de España, Inglaterra y Gales, Italia, Alemania, los países nórdicos, Irlanda, Francia, Estados Unidos, Escocia y Canadá. Como en otras ocasiones, esta edición de la Holy Land Co-ordination tiene a Mons. Nicholas Hudson, obispo de Plymouth y miembro de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, como moderador del encuentro. Los obispos participantes son:
Mons. Joan Enric Vives Sicilia, obispo emérito de Urgel (España)
Mons. Nicholas Hudson, obispo de Plymouth (Inglaterra y Gales)
Mons. Nicolo Anselmi, obispo de Rímini (Italia)
Mons. Udo Bentz, arzobispo de Paderborn (Alemania)
Mons. Peter Burcher, obispo emérito de Reikiavik (Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Suecia y Suiza)
Mons. James Curry, obispo auxiliar de Westminster (Inglaterra y Gales)
Mons. Paul Dempsey, obispo auxiliar de Dublín (Irlanda)
Mons. Michel Dubost C.I.M., obispo emérito de Évry-Corbeil-Essonnes (Francia)
Mons. Antoine Herouard, arzobispo de Dijon (Francia)
Mons. Joseph Kopacz, obispo de Jackson (Estados Unidos)
Mons. William Nolan, arzobispo de Glasgow (Escocia)
Mons. Christian Rodembourg M.S.A., obispo de Saint-Hyacinthe (Canadá)
Mons. Abdallah Elias Zaidan, de la Eparquía Maronita de Nuestra Señora del Líbano (Estados Unidos)
Los cuatro pilares de la Holy Land Co-ordination
Holy Land Co-ordination nace a finales del siglo XX tras el impulso de la Santa Sede para la creación de un espacio de coordinación entre obispos de distintos países en relación al compromiso con las Iglesias de Tierra Santa. La iniciativa planteó que los países con una influencia histórica en la región pusieran el acento en la solidaridad pastoral, mediante su acompañamiento eclesial frente a enfoques diplomáticos o políticos
Esta presencia episcopal no solo supone un acompañamiento eclesial a las comunidades cristianas de Tierra Santa, también constituye un signo visible ante las autoridades israelíes y palestinas. Un signo de que la Iglesia católica, en todas sus dimensiones, sigue atenta a la realidad en la que viven y celebran su fe los cristianos en la tierra marcada por la vida, muerte y resurrección de Cristo. Con estos objetivos, Holy Land Co-ordination se cimienta en cuatro pilares:
-Prayer: la oración es el fundamento espiritual del encuentro. Cada jornada se articula en torno a la celebración de la Eucaristía, a menudo en distintos ritos católicos, para subrayar la universalidad de la Iglesia. Los obispos acuden para orar con y por las comunidades cristianas en Tierra Santa y para promover la solidaridad orante en sus respectivos países.
-Pilgrimage: los obispos visitan los Lugares Santos y escuchan a las comunidades locales. Asimismo, las conferencias episcopales promueven peregrinaciones desde sus países de origen como un apoyo concreto a la presencia cristiana, en sus dimensiones económica, espiritual y cultural.
-Pressure or persuasion: los obispos entablan diálogo con gobiernos, parlamentarios y representantes diplomáticos israelíes y palestinos, abordando una amplia gama de cuestiones que afectan a la vida cotidiana de los cristianos y de otros habitantes de la región. En coherencia con el enfoque de la Santa Sede, esta labor no busca privilegios para los cristianos, sino que reclama de manera constante dignidad, justicia e igualdad de derechos para todos los que viven en medio del conflicto.
-Presence: la presencia es el signo más duradero de solidaridad. Los obispos regresan a Tierra Santa cada año como signo de fidelidad y comunión, recordando a la comunidad cristiana que sus hermanos y hermanas de todo el mundo no los olvidan.
