"Que nos nos engañen con treguas orquestadas"
El arzobispo de Pamplona afirma que "la paz sólo llegará deponiendo todo y usando después razones"
"Una ideología impuesta es cultivo de violencia"
La catedral de Pamplona se llenó ayer, como desde hace 64 años, en el aniversario de la coronación de Santa María Real, una ceremonia presidida por el arzobispo Francisco Pérez, que en su homilía pidió el fin de la violencia, dijo que "la única salida es deponer todo" y pidió "que no se nos engañe con treguas maliciosamente orquestadas". Lo cuenta Pilar Fernández Larrea en Diario de Navarra.
El 21 de septiembre de 1946 la imagen de Santa María la Real fue coronada canónicamente como reina de Navarra. El Conde de Rodezno, entonces vicepresdente de la Diputación Foral de Navarra, leyó la fórmula de la consagración, en una ceremonia presidida por Manuel Arce Ochotorena, obispo de Tarragona, natural de Ororbia y legado Pontificio; predicó el sermón el obispo Olaechea.
Pues bien, Francisco Pérez recordó ayer que "Navarra, un pueblo noble, respalda un acto que une historia y tradición, porque quien pierde tradición perderá identidad". El arzobispo quiso hacer "un canto de gloria a la paz". Subrayó que "la violencia hunde sus raíces en el pecado y nunca se puede justificar por razones ideológicas, culturales ni menos religiosas". Dijo también que "una ideología impuesta es cultivo de violencia" y que "el terrorismo es un estilo de actuar donde todo es válido, y sólo tiene una salida, deponer todo".
Francisco Pérez fue más allá y pidió que "no se nos engañe con treguas maliciosamente orquestadas para conseguir objetivos y que tanto dañan a las víctimas". Volvió a incidir en que "la paz sólo llegará deponiendo todo y utilizando después razones, con diálogo y respeto".
Se refirió también al fundamentalismo religioso, en el aniversario del 11-S, e insistió en que "en la religión no cabe la violencia y menos organizada". "La religión, si es auténtica, nunca impone y siempre propone", señaló.
El Orfeón Pamplonés, dirigido por Igor Ijurra, cantó la eucaristía, con música de Julián Ayesa, organista de la catedral. Concelebraron el deán, Carlos Ayerra y varios canónigos, entre ellos Aurelio Sagaseta, maestro de la Capilla de Música.