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Minuto 106. El partido enfilaba con determinación la siempre temible tanda de penaltis. Centro de Pedro Porro al área argentina. Nico Williams (cuya familia sabe bien lo que es la acogida desde las bienaventuranzas) caza de cabeza el balón y lo cede para atrás, buscando la colaboración de un compañero. Allí aparece Ferran Torres, que lleva un peso en el alma que le atenaza desde hace días, cuestionado por su participación en el Mundial de Fútbol 2026. Ha comenzado la final otra vez desde el banquillo. Pero el entrenador, Luis de la Fuente, no ha perdido la fe en él. Caza el balón y empalma un zurdazo imparable para el portero de la selección albiceleste. ¡Golazo! La segunda estrella de campeona del Mundo para España. “Gracias a Dios”, dirá unos minutos más tarde, en sus primeras palabras, este valenciano natural de Foyos.
“He sido muy criticado, pero el destino estaba escrito”, señalaba el delantero del Barcelona FC. “Gracias a Dios siempre me da esas fuerzas para seguir y al final, como digo, Dios le da las cosas a quien más se lo merece”, remarcaba el joven de 26 años.
Al igual que el seleccionador nacional, tampoco Ferran perdió la fe en sí mismo. Unos días antes de esta histórica final, en un vídeo difundido por la Federación Española de Fútbol, Ferran Torres habló desacomplejadamente del papel de la importancia del cristianismo en su vida. “Tengo la cruz y una Virgen, al final creo que es algo que me da mucho apoyo, tener muchísima fe y para mí es algo muy importante”, reconocía el español, que fue distinguido también como el jugador de la final.
Imágenes y símbolos que le han acompañado bajo su camiseta en los momenrtos difíciles que ha vivido el joven en los últimos años, que le ha llevado a requerir ayuda psicólogica, con unos años en donde la separación de sus padres le hizo mella y con un momento en el que la mordedura de las críticas por su juego hizo destrozos también en su autoconfianza.
Volvió a sentir esas dentelladas estas últimas semanas. Pero perseveró, aferrado a su fe, que le ha ayudado a sostenerse y sobreponerse en los peores instantes. Y le salió –en esas primeras declaraciones a RTVE tras su histórico gol que vale otra estrella– su “Dios le da las cosas a quien más se lo merece”.
En este caso, fue un pase de cabeza de Nico Willimans, al que se le ha visto santiguarse antes de comenzar su participación en los partidos, el hermano menor del también jugador de fútbol Iñaki, que debe su nombre de pila a al sacerdote claretiano Iñaki Mardones, quien brindó a sus padres ayuda a través de la Cáritas diocesana de Bilbao cuando llegaron a la ciudad vasca desde Ghana en 1994.
Ambos jugadores, Ferran, Nico, pero no sólo ellos –también Rodri, el capitán español, y Balón de Oro del Mundial, que tuvo a Dios en sus labios cuando se le preguntó por las sensaciones que estaba viviendo tras ganar la final– ejemplifican a una nueva generación de jóvenes que hablan sin complejos de su fe, que no temen mostrar ese cristianismo que les sostiene en los momentos difíciles, y cuyo trabajo en equipo, solidario, certifica que, también como sociedad, “juntos, somos mejores”, una de las frases que más ha repetido estas semanas Luis de la Fuente, el amigo del P. Ángel y que reconoce también sin titubeos que reza cada día.
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