La Fundación del Convento de Santa Clara impulsa un nuevo corredor humanitario hacia Ucrania en el cuarto aniversario de la invasión

El convoy llegará a la frontera ucraniana el 23 de febrero y permitirá evacuar heridos hacia Cataluña

El corredor saldrá el 20 de febrero.
El corredor saldrá el 20 de febrero. | Agencia Flama

Cuatro años después del inicio de la invasión a gran escala de Ucrania, la guerra no solo no se ha desvanecido, sino que ha entrado en su fase más cruda. “Ahora es el peor momento”, advirtió sor Lucía Caram, monja dominica e impulsora de los corredores humanitarios de la Fundación del Convento de Santa Clara, este martes 13 de enero por la mañana, en la Casa Rafuel de Barcelona, en una rueda de prensa-desayuno que fue mucho más allá de una convocatoria informativa: fue un clamor.

Con el frío gélido de un invierno que alcanza los 16 grados bajo cero y con las sirenas convertidas en banda sonora cotidiana, la Fundación del Convento de Santa Clara presentó su reto más ambicioso hasta ahora: un nuevo corredor humanitario, una caravana especial que saldrá el 20 de febrero desde la Sagrada Familia, con la bendición del arzobispo de Barcelona, el cardenal Juna José Omella, rumbo a la frontera ucraniana. Un viaje cargado de ambulancias, ayuda humanitaria y un compromiso explícito: entregarlo todo.

El presidente de la Cámara de Comercio barcelonesa, en el acto.
El presidente de la Cámara de Comercio barcelonesa, en el acto. | Agencia Flama

La guerra explicada con nombres y vidas

Sor Lucía Caram no maquilló la realidad. Habló de compañeros que mueren en el frente, de ambulancias convertidas en objetivos militares, de cementerios que crecen sin pausa. Cada ambulancia, recordó, puede salvar unas cien vidas antes de ser destruida. La trayectoria de esta iniciativa suma ya 41 corredores humanitarios y más de 4.000 personas ayudadas a salir de Ucrania.

Esta vez, el convoy cuenta con siete ambulancias, dos pick-ups y un vehículo 4×4, con la voluntad de llegar hasta quince vehículos, todos cargados hasta el límite de material de emergencia, alimentos y también símbolos: aceite de oliva cedido por la Denominación de Origen Siurana, muy valorado en Ucrania.

El relato puso rostro a la guerra. Oleg, un joven ucraniano herido en combate y actualmente en proceso de rehabilitación en Barcelona, estuvo presente en el acto mientras sus compañeros (y también su pareja, militar y embarazada) continúan bajo las bombas. Él se ha salvado, pero muchos otros no. “Tenemos una guerra en Europa”, insistió Lucía Caram, “y no podemos pararla, pero sí concienciar y movilizar a la ciudadanía y al mundo empresarial con una acción activa y colectiva”.

Movilizar a la sociedad y al mundo económico

La llamada a la acción fue compartida por Josep Santacreu, presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Barcelona, quien admitió que “muchos pensaban que la guerra sería cosa de poco tiempo, pero se ha convertido en un conflicto de desgaste”. Ante esta realidad, fue claro: “hay que pasar a la acción”. “Proveer de material sanitario”, subrayó, “tiene sentido humanitario porque evita que la gente muera desangrada, y todos tenemos algo que hacer”.

Desde el mundo empresarial, Pau Relat, empresario catalán, presidente de MAT Holding y de Fira de Barcelona, destacó que Caram tiene una opción clara, la del compromiso, y que esta capacidad de interpelar a la gente de buena voluntad “es la que ha permitido levantar una caravana de ambulancias en tiempos complejos”. “Necesitamos más sor Lucías”, afirmó, imaginando una salida de Barcelona tan contundente que la caravana llegue a colapsar la AP-7.

“Una vida salvada ya lo justifica todo”

El presidente de la Fundación del Convento de Santa Clara, Gabriel Prat, aportó el testimonio directo de sus viajes a Ucrania. En el fondo de cualquier guerra, dijo, “hay personas que pierden familia, amigos y conocidos, y esta es la realidad más triste del conflicto”. Los cementerios, añadió, “se están convirtiendo en espacios inmensos, donde el ruido de las excavadoras perforando el terreno convive con los llantos”.

Pero también puso el acento en la eficacia concreta del corredor humanitario. Hospitales de proximidad que permiten atender a heridos en menos de una hora, ambulancias que marcan la diferencia entre vivir o morir, y recursos que llegan donde realmente hacen falta. “Una sola vida salvada”, concluyó, “ya justificaría todo lo que se está haciendo”. La fundación, aseguró, da fe de que cualquier medio que se lleva a Ucrania “se está utilizando sobre el terreno”.

Cataluña, puerta de entrada y red solidaria

Desde el ámbito institucional ucraniano, Oleg Grabovetskyy, cónsul de Asuntos Económicos de Ucrania en Barcelona, agradeció el papel de Cataluña como uno de los primeros territorios que abrieron las puertas a la población ucraniana desde el inicio de la invasión. También subrayó la importancia de contar con sor Lucía Caram para agrupar y visibilizar todas estas iniciativas solidarias, vista como una referencia humanitaria a escala estatal.

Oleg Grabovetskyy
Oleg Grabovetskyy | Agencia Flama

Voces del mundo social y asociativo también quisieron sumarse a la llamada. Cristina Cabañas, presidenta de FIDEM, la Fundación Internacional de la Mujer Emprendedora, puso en valor el efecto multiplicador de las acciones pequeñas. “Sor Lucía ha hecho muchas cosas aparentemente pequeñas, pero ha cambiado el mundo de manera increíble”, aseguró. Otras, como Imma Marín, emprendedora y fundadora y directora de la empresa Marinva, experta en juego, infancia y educación en el ocio, apelaron directamente a la responsabilidad individual y colectiva: “Hay que poner sobre la mesa qué puede hacer cada uno para llevar bondad a los lugares donde hoy solo llega la destrucción”, afirmó.

En cualquier guerra hay personas que pierden familia, amigos y conocidos, y esta es la realidad más triste del conflicto

De Barcelona a la frontera ucraniana

La dimensión internacional también estuvo presente en el relato de sor Lucía Caram, que explicó la implicación del Vaticano en esta iniciativa. Desde la pick-up financiada con dinero que el papa Francisco dejó antes de morir, hasta el seguimiento directo del papa León, que la ha recibido y continúa atento a la labor humanitaria, enviando rosarios a Ucrania como gesto de apoyo espiritual. También hizo referencia a la labor diplomática del Vaticano para la liberación e intercambio de personas encarceladas, especialmente niños.

La caravana llegará a la frontera el 23 de febrero. En el trayecto de ida viajarán cinco heridos que se están recuperando, y en el viaje de regreso traerán a otros cinco para ser atendidos en Cataluña. Conductores solidarios con experiencia en corredores anteriores, cuatro mecánicos y una red de voluntariado harán posible el trayecto. Los voluntarios que conduzcan regresarán en avión.

Cuando el frío, la guerra y el cansancio parecen imponerse, el corredor humanitario presentado este martes en Barcelona quiere ser eso: una respuesta civil, humana y obstinada ante una realidad que no puede dejar a nadie indiferente.

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