Jordi Bertomeu: "El Papa hizo un gran esfuerzo por hablar catalán y acercarse a los catalanes desde su realidad concreta"
El sacerdote reflexiona sobre la figura de León XIV, su conexión con Cataluña y el papel que puede ejercer en un mundo marcado por los cambios geopolíticos
Minutos antes de presentar su nuevo libro en la Cámara de Comercio de Tortosa, Jordi Bertomeu habla sin prisas. Es sábado de Fiestas de la Cinta y el sacerdote tortosino ha vuelto a casa para explicar una reflexión que le acompaña desde hace años: cómo puede la Iglesia responder a una nueva realidad sin quedar atrapada en las formas de un pasado que ya no existe. Su propuesta, recogida en Parroquias dirigidas por laicos, nace precisamente de esta pregunta.
La tesis, argumenta a la Agencia Flama, surgió de la necesidad de dar a conocer una posibilidad prevista por el derecho canónico. "Se trata de confiar la dirección de las parroquias no solo a los sacerdotes, sino también a otras personas que no estén ordenadas". Bertomeu subraya, sin embargo, que no se trata de una fórmula ordinaria, sino de una posibilidad concebida como una excepcionalidad.
Es el camino que prevé el canon 517 §2, objeto de su tesis doctoral y sobre el que ha profundizado ahora en forma de libro. La propuesta parte de una realidad que afecta a numerosas diócesis: la disminución del número de presbíteros y la necesidad de mantener vivas las comunidades. Pero, para Bertomeu, la cuestión va más allá de una simple respuesta funcional a la escasez de sacerdotes.
"Esta situación nos hará repensar nuestro papel, la identidad y la misión de todos", afirma. Después de cerca de mil quinientos años en los que el funcionamiento eclesial ha contado con una presencia abundante de clérigos, considera que es necesario abrirse a nuevas formas de organización y de servicio. "Dentro de la cadena de acción podemos dar nuevas soluciones a los nuevos retos", continúa.
Su mirada, sin embargo, no se limita a la organización interna de la Iglesia. Bertomeu observa también un mundo en transformación, con profundos cambios geopolíticos y nuevos liderazgos que intentan imponer maneras diferentes de entender la política y la sociedad. En este contexto sitúa la figura de León XIV, de quien conserva una impresión especialmente intensa después de la visita apostólica a España.
"Descubrimos a un Papa que comunica muy bien, a un misionero que se da a conocer al mundo como un líder global", admite. A sus ojos, el pontífice aparece en un momento de cambio como "una persona dispuesta a ayudarnos a ser más personas". Un referente que, según el sacerdote tortosino, puede trascender incluso las fronteras estrictamente confesionales.
Bertomeu considera que León XIV puede ser un referente "no solo para los católicos". E interpreta en esta clave los siete minutos y medio de aplausos que recibió en el Congreso de los Diputados. Aquella imagen, asegura, expresaba el reconocimiento de un espectro político español muy diverso, formado por católicos, agnósticos y, probablemente, también ateos. Este reconocimiento podría darle, según apunta, una capacidad singular para actuar como puente en un escenario político cambiante. "Puede tender puentes con políticos que se están imponiendo con unas maneras de hacer política muy diferentes de las que teníamos hace cuatro días".
La visita de León XIV a Cataluña dejó también una huella particular en Bertomeu. Especialmente significativa fue la cercanía lingüística que mostró el pontífice. "Habló catalán, en un dialecto determinado, y eso es normal, porque no somos tantos los catalanes en la Santa Sede", comenta con naturalidad.
Pero detrás de aquel gesto ve algo más profundo. "Es un Papa que hizo un esfuerzo muy grande por ser cercano a los catalanes en su realidad concreta y la gente se lo agradeció". La cercanía, en este caso, era la voluntad de aproximarse a una comunidad concreta desde su lengua y su identidad.
Una de las próximas grandes citas internacionales de León XIV será, en noviembre, Perú. Bertomeu conoce bien aquel país y también conoce la profunda vinculación que el Papa mantiene con él después de décadas de vida misionera. "El Papa es estadounidense y peruano por adopción, pero se siente peruano a nivel cultural: come peruano y tiene una comunidad cercana de peruanos en el Vaticano".
Por ello prevé una acogida especialmente intensa. "Lo recibirán como a un peruano". Pero advierte de que la visita no transitará por una realidad idealizada. Perú es un pueblo profundamente religioso, pero también un país socialmente complejo, con graves problemas que, en buena medida, reflejan cuestiones que trascienden sus fronteras.
"Este es el Perú real que encontrará el Papa", dice. Un país que conoce profundamente después de 40 años de vinculación misionera y que, a pesar de sus dificultades, lo espera con los brazos abiertos. En este punto, Bertomeu cree que esta condición de conocedor directo del territorio dará una dimensión particular al viaje del pontífice.
La conversación vuelve a Tortosa y al libro que está a punto de presentar ante su propia gente. Su planteamiento sobre los laicos no pretende, insiste, sustituir una realidad por otra ni negar el papel propio de los sacerdotes. Pretende abrir una reflexión sobre cómo seguir siendo Iglesia en unas circunstancias radicalmente diferentes de aquellas que dieron forma a muchas de las estructuras actuales.
La cuestión, al fin y al cabo, es si la Iglesia será capaz de reconocer en sus fieles no ordenados una mayor responsabilidad y una participación más plena en su misión. La reflexión de Bertomeu se inscribe en una mirada que ya había defendido anteriormente: repensar la parroquia como una comunidad viva capaz de habitar el territorio y responder a la búsqueda de sentido.
"Estoy en otra cosa, y las especulaciones tienen poco recorrido"
Antes de terminar, aparece inevitablemente una cuestión que ha circulado en algunos medios: la posibilidad de que su nombre pueda sonar como candidato para relevar al cardenal Joan Josep Omella al frente de la archidiócesis de Barcelona. Bertomeu responde sin alimentar la especulación. "La verdad es que no leo los medios tradicionalistas, que son los que lo han dicho", afirma. Y asegura que no es su lugar ni su preocupación actual. "Estoy en otra cosa, y las especulaciones que entiendo que se hacen tienen poco recorrido", prosigue.
Su respuesta concluye con una idea sobre la propia naturaleza de la institución eclesial. "La Iglesia es transparente porque no se deja manipular". No le consta nada, asegura, y mantiene la mirada en el trabajo que tiene encomendado. Por ahora, después de la presentación del libro, solo piensa en seguir trabajando y en descansar unos días en Tortosa, la ciudad a la que vuelve siempre que necesita reencontrarse con una parte esencial de sí mismo. "Sigo con mi trabajo", concluye. Y, durante unos días, con la calma de quien vuelve a casa, descansará entre los suyos.
