Jordi Castanyer, en la Diada: "Subyugar una nación, sus derechos y su lengua, atenta también contra la moral cristiana"
El monje de Montserrat oficia la Misa de la Diada Nacional de Cataluña en la Basílica de Santa María del Mar
El monje de Montserrat, Jordi Castanyer, ha invitado este viernes 11 de septiembre, durante la Misa de la Diada de Cataluña, a defender los derechos de la nación catalana con "serenidad de ánimo y actitud constructiva". La ceremonia, convocada por la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat, ha reunido a cerca de 1.500 personas en la basílica de Santa María del Mar.
La celebración ha contado con la participación de Pilar Calvo, diputada en el Congreso por Barcelona y portavoz adjunta de la Junta de Portavoces del Congreso de los Diputados, de Junts per Catalunya. También han estado presentes Joan Maluquer, presidente de la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat, y Pau Duran, presidente de la Lliga Jove de Montserrat.
En la celebración han concelebrado diversos presbíteros, entre ellos Xavier Morlans y Salvador Pié, presbíteros de la archidiócesis de Barcelona, o Josep Maria Domingo, vicario general del Obispado de Sant Feliu de Llobregat.
En la homilía del único acto religioso de la Diada, el monje benedictino ha recordado "con nostalgia, con indignación, con tristeza, pero también con esperanza", los trágicos hechos del 11 de septiembre de 1714, que "nos arrebataron injustamente la libertad de nuestra nación y la lengua que nos identifica".
Castanyer ha abordado el pasado reciente del país, admitiendo su "tristeza y decepción" ante la popularización del lema "Ni olvido ni perdón". "Es una expresión que ha tenido éxito, pero que, a mi parecer, y a pesar de su fuerza expresiva, no es cristianamente defendible. Un cristiano no puede levantar esta pancarta, proclamar este eslogan", ha defendido.
En este punto, ha afirmado que hay que mantener "la queja, la reivindicación, la estrategia, la memoria activa, la lucha pacífica", pero apartando siempre sentimientos como "el odio y la venganza". "Ninguna causa noble, ninguna nación digna, ha triunfado ni sobrevivido movida, en primer lugar, contra otra", ha sentenciado.
Castanyer también ha tenido una reflexión sobre la lengua catalana, advirtiendo que es una voz "lánguida, poco respetada, o ignorada y, a pesar de algunos esfuerzos, también poco defendida, poco promovida, hasta a veces poco utilizada, por quienes están al frente de nuestras instituciones políticas". Sin embargo, ha hecho un llamamiento a la responsabilidad de todos los catalanes a la hora de defenderla, advirtiendo que "una lengua no muere porque quienes no la saben no la aprendan; una lengua muere porque quienes la saben no la hablan".
En este punto, ha reconocido que algunos obispos y presbíteros catalanes "también deberían hacer más, todo lo que esté a su alcance, para que la lengua catalana vaya siendo la principal a la hora de celebrar, de catequizar y de evangelizar".
En una reflexión en sintonía con el documento Arrels Cristianes de Catalunya, promulgado por los obispos catalanes en 1985, el monje de Montserrat también ha pedido "no mirar hacia otro lado ante el aumento de las bolsas de pobreza, ante gastos, enormes en algunos casos, que no favorecen aquello que más se necesita, incluso ante brotes de corrupción que no hacen sino disminuir nuestra confianza en quienes administran nuestro dinero público".
En otro punto de la predicación, Castanyer ha lamentado celebrar una nueva Diada teniendo en el exilio "un presidente del todo legítimo, una presidenta y otros políticos expedientados, condenados e inhabilitados con acusaciones como mínimo espurias y un cantante en prisión desde hace más de 5 años por decir verdades demostradas".
"La Iglesia, todos, pero lo esperamos también de nuestros pastores, no puede, no pueden, dejar de censurar, e incluso de condenar, estos hechos que nos avergüenzan, y hacerlo con la misma claridad que emplean ante comportamientos que consideran poco éticos o que atentan contra la moral cristiana. Subyugar una nación, sus derechos y su lengua, atenta también contra la moral cristiana", ha sentenciado el religioso.
Castanyer ha finalizado con un llamamiento a "hacer piña para levantar y construir", evitando las disputas ("una lacra más de la política del país, que frena, y mucho, en lugar de empujar") y ha reivindicado "esperanza, solidaridad y hospitalidad". "Como cristianos, e incluso mirando nuestra historia, no podemos cerrarnos a la acogida, a la hospitalidad, a mirar a cada persona con respeto, con amor, si quieren, con los ojos de Dios", ha concluido.
