Jordi Tres, rector de Gelida, sobre el accidente en Rodalíes: “Hay fieles que han ofrecido toda su ayuda”
El rector explica cómo la reacción solidaria de vecinos, jóvenes y parroquias fue inmediata. Omella lamenta el accidente
La noche de este pasado martes 20 de enero, mientras la población de Gelida (Alt Penedès) quedaba conmocionada por el descarrilamiento de un tren de Cercanías de la línea R4 que causó la muerte de un aprendiz de maquinista y dejó 41 personas heridas, el rector del municipio, Jordi Tres, seguía los acontecimientos con una mezcla de incredulidad, angustia y sentido de responsabilidad comunitaria.
Estaban en la terraza de la casa parroquial, él y su hermano, revisando unas goteras en el tejado, cuando empezaron a ver “muchos vehículos de emergencia a lo lejos”, como detalla. Al principio, podría haber parecido una actuación habitual: en Gelida hay parque de Bomberos y el paso de sirenas no es extraño. Pero aquella noche el movimiento, admite, “era diferente”. Los coches iban “desde la autopista hasta un barrio del pueblo que se llama El Puig”, y algunos circulaban a gran velocidad por el centro del municipio. “Un coche de emergencia derrapando y corriendo por dentro del pueblo, otros coches arriba y abajo…”, recuerda.
La confirmación de lo ocurrido llegó a través de la radio. En ese momento, asegura Tres, la cabeza se le llenó de preguntas y temores. El accidente ferroviario de Adamuz, en Córdoba, aún muy presente, “hacía que te comieras la cabeza y pensaras en lo peor”, e inevitablemente aparecía la inquietud personal: “También piensas, inevitablemente, en la posibilidad de conocer a alguien que vaya dentro del tren”. Aunque el punto del choque estaba a unos 10 kilómetros de la rectoría, la sensación de proximidad era intensa.
Casi de inmediato, el teléfono empezó a sonar. Fieles de Gelida, Castellví de Rosanes y Sant Llorenç d’Hortons —las tres comunidades parroquiales que acompaña— le escribían y llamaban ofreciendo ayuda. También lo hacían rectores de parroquias vecinas, y el obispo de Sant Feliu de Llobregat, Xabier Gómez, se interesó rápidamente por la situación. El mensaje era unánime: si hacía falta algo, la gente se movilizaría. “Estábamos preparados para aportar comida, acoger a alguien en alguna casa, o lo que fuera”, relata el presbítero.
Finalmente, no fue necesario activar esta red de acogida. “La administración respondió con rapidez: se ofreció un pabellón deportivo, se instalaron carpas de asistencia y los servicios de emergencia gestionaron la situación con eficacia”, sostiene. Aun así, para el rector, el valor principal fue “la disposición inmediata de la comunidad”.
En paralelo, en Gelida se puso en marcha una cadena de oración. Tres habla de ello con convicción y también con una mirada abierta: considera que la oración tiene una “parte objetiva”, en el hecho de que muchas personas compartan un mismo pensamiento y lo encomienden a Dios, y cree que “incluso alguien que no es creyente puede valorarlo” como un gesto colectivo de apoyo.
El balance final del accidente, con una víctima mortal y decenas de heridos, fue recibido con tristeza. “Tristemente el ayudante del maquinista ha muerto”, lamenta, reconociendo al mismo tiempo que, dentro de la gravedad del suceso, “no se ha llegado a una avalancha de víctimas como en otros accidentes recientes, como el de Adamuz”.
Entre los muchos mensajes recibidos, hay uno que le impactó especialmente: el de un chico del grupo de jóvenes de la parroquia que le escribió para decirle que lo tenía “para lo que necesitara, incluso ir a mover hierros”. Para Tres, este gesto resume la esencia de lo que vivió el pueblo durante aquellas horas. “Aunque tenga un punto de locura y desorden, esto de abrir el corazón a todo el mundo es bonito”, afirma, subrayando que “dentro de la desgracia, ilusiona que la reacción rápida de la comunidad sea tan buena y solidaria”.
Este miércoles, en la misa de Sant Llorenç d’Hortons, se rezará por la recuperación de los heridos graves y se encomendará la celebración a la víctima mortal, una intención que se reforzará durante el fin de semana en las parroquias de la zona.
Jordi Tres, de 45 años, nacido en Sant Vicenç dels Horts y rector en Gelida desde hace 5 años, vive con su padre, enfermo, y su hermano, con quien comparte los cuidados. En medio de la tragedia, su mirada pone el acento no solo en el dolor, sino también en la capacidad de un pueblo de reaccionar con humanidad cuando todo se tambalea.
Omella lamenta el accidente
El arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella, ha expresado su pésame por la víctima mortal del accidente ferroviario de Gelida. El purpurado lo ha hecho mediante un mensaje en su perfil de la red social X, en el que lamenta profundamente la tragedia en la diócesis de Sant Feliu de Llobregat y recuerda también el grave accidente de la semana pasada en Adamuz, Córdoba. En el breve comunicado, el cardenal muestra cercanía con las familias afectadas y las víctimas, y transmite apoyo espiritual en estos momentos difíciles. "Rezo por las personas fallecidas, los heridos y todos sus familiares", afirma.
